Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

"La palabra pintada"

Jordi Pausas
Lectores
@DiarioSigloXXI
miércoles, 1 de febrero de 2012, 14:29 h (CET)
Ciertamente Tom Wolfe, en su pequeño y célebre libro "La palabra pintada" (Anagrama) del que se han editado diversas ediciones, dejó bien establecido que el llamado arte abstracto -ahora elevado a los altares del arte oficial como el único y verdadero  del periodo "contemporáneo"- habría de menester del concurso de los escritores, los cuales , inevitablemente, habrian de elaborar un catecismo para así acercar de alguna manera al publico lo que a todas luces le resulta incomprensible.

Procedimiento que empleó -entre otros- Joan Miró recurriendo a los servicios del poeta Jacques Dupin, autor de los títulos de su  abundante producción. Pero tales "problemas interpretativos"  no parecen amedrentar a los directores de los más prestigiosos museos, los cuales hoy tienen como requisito primordial demostrar su profesionalidad enfrentando a los abstractos con las más prestigiosas obras maestras de sus museos .como ahora lo ha anunciado triunfalmente en rueda de prensa don Pepe Serra, nuevo director del Museo de Barcelona, el cual prescindirá olimpicamente de la cronología a que esta obligado dicho museo,poniendo de relieve su propósito de hacer "dialogar" un Tàpies con el Pantocrátor de Taüll, la más representativa obra de arte románico de dicho museo.

El siguiente y definitivo paso que dará el museo de su digna dirección consistirá en colgar en sus paredes a los grafistas y decoradores abstractos -que por otra parte ya se hallan ampliamente representados en el museo de arte contemporáneo -situado estrategicamente en el corazón de la ciudad. La palabra pintada prosigue -impertérrita- en su galopar hacia las tinieblas de la ignorancia más obtusa, gratuita y banal...


Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris