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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Por la integración

Jesús Talayero Segovia (Madrid)
Redacción
jueves, 12 de mayo de 2005, 02:31 h (CET)
Dentro del desarrollo por las libertades y los derechos, dentro de un tiempo en que se promueve una conciencia por la igualdad de derechos de todo tipo: de género, de identidad sexual, de raza, de regulación en el trabajo, etc. voy a exponer el caso de muchos minusválidos que no estamos todavía regularizados en el trabajo, o en condiciones insuficientes, y que dadas nuestras circunstancias nos vemos limitados en cuanto a la adquisición de vivienda, estabilidad laboral, vida conyugal, adopción... e incluso en determinadas minusvalías como la mía en la que la misma calificación es tomada con muchas reticencias, nos vemos, me veo, en una gran dificultad por integrarme en estos y otros aspectos.

En mi condición de minusválido soy declarado con ESQUIZOFRENIA, y esto
despierta tantos juicios que resulta difícil simplemente decir que soy
minusválido con estas características. Figúrense para el trabajo, la
vivienda, el matrimonio, la adopción, en incluso entre amigos y la misma
familia.
Solicito pues, por este medio, parecida concienciación e información sobre
estos asuntos, así como medidas en apoyo nuestro.

No somos ni siquiera un colectivo organizado y tomado en consideración, pues resulta difícil que los que tenemos estas dificultades formemos colectivos propios para luchar por nuestros derechos. Ha de ser a través de familiares, o los profesionales de la salud y asistencia social, pero no suele ser en un grado tan activo por parte nuestra como en otras minusvalías en que asumen más responsabilidades.

Quizá cuando se pueda mirar a la cara a esta enfermedad, nosotros la aceptaremos mejor, y podremos hablar de ella y de sus soluciones sin miedo al qué dirán.

De momento somos considerados tan desvalidos que han de ser los tutores, familiares, profesionales de la salud o asistencia social los que promuevan la integración.

Mientras la mayoría de la población se asuste, y nosotros mismos también, nos será más difícil no escondernos en mecanismos de defensa que agudizan más la enfermedad, mecanismos que también están presentes en la mayoría de la gente y que dificulta la integración.

Por eso nuestra integración tiene algo que aportar a todos, pues habla de muchos miedos de la mayoría de la gente, como a la locura, y la sin razón.

Por eso me dirijo a la sociedad entera para que seamos reconocidos, y vayamos bajando todos las defensas, sabiendo el riesgo que ello implica para todos.

La integración depende de todos.
Dejo mis datos a libre disposición, para que hagan con ellos lo que crean conveniente respecto a la publicación de los mismos u otras demandas, con lo que ello implicaría. Asumo ese riesgo, pues es un paso a esta integración, aunque podría no serme de provecho. Es un acto de confianza para empezar a caminar a esta integración.

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