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Opinión
Etiquetas:   La musa  

Bodas, cuernos y embarazos

Virginia Fernández Ruiz
Redacción
martes, 10 de mayo de 2005, 21:53 h (CET)
Son intocables y respetados, gente que trabaja cumpliendo una función diplomática y estética de cara al exterior. Aún hoy, cada vez que salta una noticia relacionada con ellos en los medios de comunicación, me pregunto cual es la función exacta de la monarquía en el siglo XXI. De pronto todo se paraliza y se hacen reportajes especiales exclusivamente sobre el tema, repitiendo una y otra vez los momentos cruciales de sus vidas. Es una máquina propagandística dispuesta a demostrar que el pueblo ama la monarquía y que así debe seguir siendo, realzando en todo momento que son humanos y cercanos al pueblo, y que por ello tienen que prevalecer por los siglos de los siglos.

No dudo de la preparación del príncipe Felipe y Leticia, ni tampoco del papel crucial que pudo tener el Rey Juan Carlos durante la transición política en nuestro país. Sin embargo me cuestiono que papel juegan realmente en nuestra sociedad, y si deberían denominarse por otro nombre diferente al de monarquía, teniendo en cuenta que lo que pretenden es realzar ante todo su labor diplomática y mostrarse como seres humildes del pueblo.

Ningún diplomático que yo sepa retransmite su boda por televisión y se gasta tantos millones de los contribuyentes en ella. Ser príncipe o princesa es encarnar para el pueblo un cuento de hadas, y reflejar un modelo de vida envidiada por muchos. Son ricos, guapos, listos y encima simpáticos. No abren la boca más de lo debido y se muestran discretos y recelosos de su intimidad a pesar del bombardeo mediático del que ellos mismos son víctimas por ser quienes son.

El pueblo necesita su dosis principesca y cuando apenas se acababan de casar ya la “vox populis” reclamaba un retoño para seguir en estado de catarsis colectiva. De tanto rumorear sobre embarazos en algún momento había que acertar. Era inevitable. Medio país se paraliza ante el desasosiego de saber si será niño o niña, llenando portadas de periódicos convertidos en improvisados diarios de la prensa rosa.

No creo que la sociedad esté tan interesada en guerras y problemas mundiales, y que lo que vende son cosas como ésta. Las guerras no venden, son asuntos que la gente prefiere olvidar. Habrá gente que no sepa quien es el primer ministro iraquí y que además no le importe lo más mínimo saberlo. Sin embargo saben quien puso los cuernos a quien en la casa de los famosos de turno, y quien tendrá un hijo pronto, como en las telenovelas más auténticas. Quitar importancia a las injusticias y querer evadirse con noticias como éstas está al orden del día y es lo más común entre las personas.

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