Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Políticamente incorrecta  

¿Izquierda?

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
lunes, 9 de mayo de 2005, 22:14 h (CET)
Durante décadas la izquierda europea estuvo defendiendo el derecho a la objeción de conciencia. “No se puede obligar a nadie a empuñar un arma si no quiere”. Cuando había objeciones de conciencia por motivos religiosos sobre el tema del servicio militar la izquierda aplaudía. Y tenían razón. La objeción de conciencia se convirtió en una bandera de la izquierda en España durante los años 80. Así, cuando se tipificó también el aborto, se permitió a los médicos que por motivos de conciencia no quisieran practicar dichas intervenciones acogerse a una cláusula de objeción. Es lo lógico: nadie debe ser obligado a ir contra su conciencia.

Pero como siempre digo, ha llegado ZP. Y resulta que objetar se ha convertido en algo reaccionario. Los funcionarios, jueces y alcaldes que por razón de conciencia no quieran casar a parejas homosexuales son advertidos de que podrán ser sancionados. El periódico “El País” afirma que “delinquirán”. Zerolo, campeón de la estulticia, habla de prevaricación. Lo amoral es denegar a una persona el derecho a la objeción de conciencia.

La contestación –demoledora- ha venido de la Iglesia: ”Anteponer la Ley a la conciencia lleva a Auschwitz”. ¡Qué cierto! Deberían los miembros del gobierno (que ni es socialista, ni es obrero, ni es español) , tan amantes como se declaran del cine, mirarse la película protagonizada por Spencer Tracy, Marlene Dietrich, Richard Widmarck y Burt Lancaster sobre los juicios de Nürenberg, “Vencedores o Vencidos”. Precisamente uno de los debates de la película gira en torno a la Ley y la Conciencia.

La eximente que alegaban en su defensa los jueces nazis procesados para amparar el haber todo tipo de tropelías es que la ley les obligaba. Que la legalidad nazi amparaba la castración de deficientes, el exterminio de judíos y opositores. Y que ellos tenían que actuar contra su conciencia en cumplimiento de la legalidad vigente. No lo entendieron así los aliados que los condenaron.

Siguiendo las teorías de reputados juristas como Pedro Zerolo o Juan Luis Cebrián, si mañana el Gobierno, en un arrebato, decide incorporar al derecho la castración química de deficientes nadie podría objetar. Como los jueces y funcionarios del régimen nazi. Si mañana el Gobierno decide que hay que legalizar el exterminio de un sector de la población, nadie podrá objetar. Como en el III Reich. Y sí hubo jueces y funcionarios alemanes que se negaron a aplicar esta legalidad. El régimen nazi los encarceló, cuando no los mató. A pedir la pena de muerte (contra la que tampoco cabría objeción si es ley, según estos sabios) no han llegado, pero sí se reclama por parte de determinados sectores cárcel, porque se habla de “delinquir”. Es la imposición totalitaria del pensamiento único.

Y me dirán que vaya comparaciones. Y es que no estoy hablando de bodas o de exterminios. Estoy hablando de algo que está por encima de todo ello: la libertad de conciencia y de objetar. Sin libertad de conciencia no existe el Estado de Derecho, no existe la democracia. Sólo existe la esclavitud y la tiranía.

Supongo que la izquierda de verdad aplaude la objeción de conciencia. Porque lo progresista no es retrotraernos a la Alemania de los años 30. Lo progresista es admitir la objeción de conciencia y la libertad individual de las personas.

Noticias relacionadas

Monumento al abuelo desconocido

Hemos visto abuelos que han sido el fiel guardián de sus nietos, horas y horas del día dedicadas a ellos, sin descanso ni pausa

120 años del arriado de la bandera española en La Habana

La ceremonia que simbolizó la renuncia de España sobre Cuba

Bersuit Vergarabat y el museo de grandes decepciones

Proyectos artísticos como Bersuit Vergarabat ayudan a transitar por este mundo aciago

Los taxistas, Ávalos (Fomento) y el control de los alquileres

“En el mejor de los casos, la consecuencia de fijar un precio máximo a un artículo determinado será provocar su escasez.” Henry Hazlitt

Foro de Davos y globalización

Es positivo que se reúnan muchos jefes de gobierno de todo el mundo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris