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Vulgaridad superable
“La conquista de la libertad … exige que las opiniones vulgares se superen” : K. Jaspers
Decía Bernanos, y con él, yo creo que lo deseamos todos, “Hay que hacer un mundo para los hombres libres”. Qué bien, así podría hacer lo que me venga en gana; no tan deprisa hermano, no es suficiente con la aplicación de las palabras según el gusto de cada uno y las circunstancias del momento. El arbitrio o el albedrío de cada sujeto tiene un fondo intrínseco y poderoso para la elección de posturas distintas, incluso contando con decisiones contradictorias; los apetitos, los caprichos y las emociones influyen de forma decisiva en dichos pronunciamientos. Si no pasamos de esta fase libertaria, funcionaremos con una notoria ARBITRARIEDAD, en la que no se respetará otra regla que las pulsiones individuales no sometidas a controles externos. La pluralidad de gentes y una mínima reflexión, pondrá de relieve lo peligroso de afincanrse de manera exclusiva en ese criterio.
Es comprensible que los teorizantes aburran, y lo hacen soberanamente. ¿Por qué digo eso? Ellos mismos están adheridos a titulaciones de izquierdas, derechas, progresismos o conservadurismos; mientras que si profundizamos, ni saben cual es la derecha o la siniestra, ni hacia donde progresarán o cuales serán los haberes a conservar. Estamos ante un desatino alarmante, sin ningún asomo de aclaraciones, la confusión está presente en todos los caminos. Y es que cuando el componente mayoritario de las personas está sumido en la más exigente INMEDIATEZ, con problemas inaplazables y horizontes tendentes a lo tenebroso; entendemos muy malamente las divagaciones apabullantes, aunque tan burdas que nadie les confiere grandes confianzas. Los ciudadanos no podemos admitir los vicios de fijación al uso. Unos, amoldados a unos pasados que no volverán (De izquierdas o derechas, dará un poco lo mismo). Otros sectores ofrecen una planificación radical de un futuro que no está en sus manos. Las presencias humanas actuales reivindican una voz participativa, por encima de los promotores de pacotilla. Por muy agresivos y presuntuosos que se presenten, no aumentan su sapiencia sobre el sentido de la existencia.
A quienes medran a través de los poderes, no les interesan las personas instruidas y bien dispuestas. Eso exigiría el esfuerzo de contar con ellas. Para evitarlos utilizan trucos solapados. Les presentan como una floración de objetivos para la vida de los individuos, a quienes sugestionan con ese plan, para que actúen al servicio de sus metas, tratan de conseguir unos ciudadanos servidores. La cultura avanzada requiere de unas actitudes predeterminadas por ellos, la razón (¿De quién?) plantea unos seguimientos establecidos, no hace falta vivir el arte que ya nos ofrecen envasado y etiquetado según sus criterios e intereses, la ética viene presentada con manuales amañados, la educación lo mismo, etc. ¿Qué es esto? ¿Una recua de esclavitudes, una serie de deberes, sin saber a donde van las contraprestaciones? Nos dejamos arrastrar por esa descarada utilización de los RECURSOS disponibles, que son de cada persona. Por que la razón, el llamado artístico, la Ética grande, la Cultura, los sentimientos, la vida espiritual de cada quien, como tantas otras cualidades; son el bagaje de los recursos de cada sujeto para su ejercicio existencial. No al revés, no son unos ídolos a quienes debamos servir, detrás de los cuales hacen oír sus voces los mangoneadores. Los recursos están al servicio de la persona.
Hablar de la comunidad es muy socorrido, suena bien por aquello de la colaboración y resulta acomodaticio por la ausencia de unos responsables concretos. Las anchas espaldas del grupo sirven de escudo protector, sobre todo a los peor intencionados e insidiosos, suelen hablar mucho de comunidad, pero silencian su utilización como escudo. Las citas sobre el bien común, el sentido común e incluso el mal común; insisten especialmente en que no tratan de la suma de sujetos afectados, sino del efecto global simultáneo del conjunto. Un verdadero deslizamiento hacia el ANONIMATO permisivo. Con una evidente voluntad demagógica, los planteamientos dejan sin nombre a los particulares, a lo sumo los cuentan como simples números. De esa manera, los conjuntos aportan un contenido raquítico de muy escasa consistencia, ni se sabe donde quedaron las aportaciones personales. Con semejante desvío del caudal, tambien escaparon las responsabilidades concretas. No hay más que observar los líos judiciales por trapicheos ocultos en fundaciones y sociedades, denominadas incluso como benefactoras. La perfidia del anonimato es patente.
Eso de meter una cuña, para que actúe como una semilla y amplie posteriormente sus efectos, es una táctica generalizada. Determinadas palabras son utilizadas con ese empeño, fortalecidos sus resultados a través de una repetición machacona de las mismas. Si en el fondo no significaban gran cosa, eso importa menos, lo pretendido es que sean efectivas en su misión introductoria. Así, entre otras muchas, renovación, progresista o concienzudo, aunque sean falsedades, con su reiteración, irán creando el ambiente buscado. De esa manera actuan también los MEMES, ideas simples con fuerza influyente y amplificadora; una vez introducidos, llegan a ser potentes. En realidad estamos ante instrumentos ambivalentes, cuyo uso requiere perspicacia y tenacidad para un empleo coherente con las necesidades de la sociedad. Por lo tanto, deben ser introducidos en la dirección adecuada y en los momentos oportunos. Si descuidamos los primeros pasos en la siembra, las recolecciones serán paupérrimas.
Dando por supuesto el evolucionismo, las posibilidades cuajan en avances de alto nivel y en estropicios graves, en colaboraciones y en inquinas de la peor catadura. La dinámica de estos retos no permite evasivas, afrontaremos su curso con decisiones operativas o escaparemos por el primer resquicio. ¿Hacia dónde? El encasillamiento representa una notable regresión, por la parálisis que impedirá logros positivos y debido a la anulación de las conexiones activas con los demás miembros de la sociedad, si una conexión no transmitiera nada consistente, será como si estuviera cerrada; por consiguiente, la degradación será la consecuencia obvia. Estos caminos por las vías de escape sólo desarticulan la convivencia, en lo que han denominado “sociedad desobrada”. ¿Quién construirá nada en esos ambientes? La despreocupación nos expondrá al albur de las casualidades o provocaciones. Las identidades fijadas de antemano con unas gotas de mística propagandística, suelen ser castrantes y ampulosas, sea en torno a una lengua, patrias, religiones u otros aires fundamentalistas. Quién participe de una evolución saludable y superadora, buscará imperiosamente la COMUNIDAD OPERANTE, que vivifique la existencia y la convivencia. Las instituciones que aprecien su rango, pienso que no tienen otra vía; han de lucir otra operatividad para los que ubicaron como sus componentes. Ya basta de ocultamientos promovidos por sabiondos que compiten en realidad con las ignorancias de todos, la torpeza también florece en dichos horizontes.
Traigo a colación los términos de una superación como objetivo de una conquista. O mejoramos los empeños o regresaremos a peores desventuras. La disyuntiva es provocativa.
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