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Etiquetas:   La OPA hostil   -   Sección:  

El sueño americano calma la crisis europea

Carlos Sánchez Ponz
Redacción
lunes, 16 de mayo de 2005, 22:35 h (CET)
Durante las últimas semanas nuestros bolsillos y, sobre todo, nuestras nóminas, se están dando cuenta del receso que está sufriendo la economía española en estos tiempos. Inflación y aumento de precios son dos términos cada vez más cotidianos en el devenir de los entresijos financieros nacionales, lo que habría de repercutir de manera claramente negativa en los índices bursátiles de la Bolsa de Madrid.

Sin embargo, esto no ha sido así, y a lo largo de toda esta semana hemos podido contemplar cómo el selectivo español ha experimentado contundentes subidas, que lo han asentado con suficiencia por encima de los 9.000 puntos. Es cierto que el pequeño y mediano inversor apuesta cada vez más por los valores que cotizan en los mercados de nuestro país, pero no debe ser esta la única explicación que justifique tan magnífica trayectoria.
Y es que la locomotora estadounidense parece que ha vuelto a pujar fuerte como primera potencia económica mundial, por más que a muchos les pese. Las previsiones de crecimiento para Estados Unidos en este 2005 son francamente positivas, mucho mayores que las de los últimos ejercicios, lo que ha favorecido la confianza de capital nacional y extranjero sobre el mercado de Wall Street.

Poco a poco se van sucediendo los buenos datos sobre la economía que gobierna George Bush. El último de ellos ha sido la reducción del número de parados en 275.000 personas, lo que sitúa la tasa de desempleados en Estados Unidos en poco más del 5 %, todo un éxito teniendo en cuenta que en el mismo mes de 2003 la tasa se encontraba cercana al 7%.

El empuje norteamericano ha acabado por arrastrar al resto de los mercados occidentales a aumentar sus capacidades de rendimiento, lo que no debe dar a engaño a los inversores: no dejan de ser meros espejismos que pronto se tornarán en oscuros nubarrones para unos países, sobre todo los europeos, que parecen abocados a períodos de crisis que no tienen visos de poder arreglarse a corto o medio plazo.

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