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De paseo por los tribunales
La aristocracia del poder llena los juzgados
El año ha empezado con las mismas imágenes con que finalizó, con la aristocracia del poder asentado sus posaderas en el banquillo de los acusados. Antes la crónica de tribunales llenaba las páginas de los periódicos con nombres desconocidos, se trataba de gente anónima que había conculcado las leyes e iba desde el que robaba una barra de pan para comer al potentado, estos menos, que con cualquier chanchullo se llenaba el bolsillo pasando por los habituales practicantes del timo del “nazareno”. Los cronistas de tribunales nos traían hasta la comodidad del salón de casa toda una fauna de esa España negra mezclando muchas veces la sangre con las ansias de dinero.
Ahora los banquillos de los acusados se están llenando de nombres conocidos, de gente de la que nunca hubiéramos llegado a pensar que un buen día posarían sus nobles traseros en el banquillo de la vergüenza. Políticos de diverso pelaje, miembros de la alta sociedad, Presidentes de más de una Comunidad Autónoma y hasta todo un Duque entroncado vía matrimonial con la Casa Real son habituales de las sedes judiciales y sobre ellos pende la sed de justicia de los españolitos de a pie, de todos esos a los que les cuesta llegar a fin de mes, de los que ven recortados sus salarios con la excusa de la crisis mientras los que ahora ocupan el lugar de los delincuentes engrosaban sus cuentas corrientes a costa de los contribuyentes.
Francisco Camps, que aseguró pagarse sus trajes, ha pasado las peores Navidades de su vida. Su egolatría le hizo creer que nunca tendrían que responder ante un juez de los posibles trapicheos que todo un grupo de indeseables llevó a cabo en la Comunitat Valenciana para esquilmar las arcas del dinero público de los valencianos. Siempre creyó que era intocable avalado por los votos de un pueblo al que se sumió desde la televisión autonómica en la ignorancia más absoluta. Después del parón navideño ha vuelto a la Audiencia de Valencia para continuar escuchando los testimonios que avalan que mintió cuando afirmó haber pagado las prendas de ropa que los “capos” de la trama Gürtel le enviaban para agradecerle la magnanimidad de su Gobierno a la hora de concederles diversas prebendas. Pero él sigue, poniendo cara de jugador de póquer, instalado en su verdad irritando al Presidente del Tribunal que le juzga comportándose como un muchacho travieso en el patio de la escuela.
Su vecino Jaume Mata, President de Baleares, ha comenzado el año calentado con sus posaderas el banquillo de los acusados. Mata, lo tiene peor que Camps y mientras al valenciano si se le declara culpable tan sólo le espera una multa y la confirmación de que se vendió por “cuatro trajes” al balear posiblemente y tan sólo con el juicio que actualmente se dirime le esperan hasta ocho años en el trullo. De momento le juzgan por haber pagado cantidades astronómicas a un “negro” que le escribía los discursos y que después desde su posición de periodista le alababa esparciendo incienso desde las páginas de El Mundo. Si Camps dedica las sesiones del juicio a hacerse jalear por la tropa de palmeros que le acompaña en la sala, Mata habla de si mismo en tercera persona y dándose todavía el trato de Presidente.
Y dentro de unas semanas en los juzgados de Palma se espera a todo un Duque, el de Palma, casado con una Infanta de España. Iñaki Urdangarín, el que fuera yerno preferido por todas las madres de España, el deportista magnifico y siempre ganador, tendrá que acudir en condición de imputado ante el juez para deponer sobre los chanchullos que, presuntamente, ha realizado desde sus empresas, alguna con Cristina de Borbón, como secretaria de la Junta Directiva de la misma. Desde desvíos de dinero hasta facturas falsas pasando por la posibilidad de que una parte de este dinero haya terminado en paraísos fiscales son los temas que el Duque de Palma tendrá que aclarar ante su señoría para no tener que acabar en el trullo haciendo compañía a su amigo Mata. Éste es el caso que más revuelo está levantando estos días en la prensa ya que son muchas las preguntas que la gente se hace, es difícil de creer que su esposa la Infanta desconociera de dónde habían salido los millones para pagar el palacete que hace unos años adquirieron en Pedralbes lo mismo que es difícil creer que la Casa Real no supiera de los trapicheos que el antaño deportista y hoy yerno del Rey se traía entre manos. Negocios que le costaron el tener que marchar a Estados Unidos, eso si con un buen cargo que le dio Telefónica seguramente por indicación de las más altas instancias.
La aristocracia del poder y la nobleza están siendo en este inicio de año carne de juzgado y esto no ha hecho más que empezar. Poco a poco se irán viendo otros casos como la posible financiación ilegal del Partido Popular en tierras valencianas, el resto de casos en los que Mata está imputado y también el caso Palau donde dos importantes miembros de la buena sociedad barcelonesa están acusados de haberse llevado fondos públicos a sus cuentas corrientes. Ha cambiado el perfil de los presuntos delincuentes pero mucho me temo que algunos de ellos no lleguen a pisar las celdas de la prisión, unos por edad como los del caso Palau y otros por influencias. De todas maneras el hecho de tener que sentarse en el banquillo les debería hacer sonrojar de vergüenza aunque la vergüenza con una cuenta corriente llena debe ser menos vergüenza. Deben aplicar el dicho de “ande yo caliente y ríase la gente” pero los que se han reído de todos nosotros han sido ellos.
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