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Opinión
Etiquetas:   La musa  

Generación a la deriva

Virginia Fernández Ruiz
Redacción
viernes, 6 de mayo de 2005, 23:06 h (CET)
Nosotros procedemos de una generación altamente cualificada que ha asistido a la revolución informativa más espectacular de los últimos tiempos, con la llegada de Internet y el desarrollo de las telecomunicaciones. Nos hemos educado en medio de una marejada informativa sin precedentes donde el problema no era la falta de datos, noticias o chismorreos, sino más bien el contrario. Hemos tenido que aprender a nadar en medio de la sobreabundancia informativa para no caer en la desinformación por exceso. Somos una generación de gente joven que ha estudiado y sigue estudiando hasta los treinta ante la falta de expectativas de un mundo informativo sobreabundante que nos prometía mucho y que nos ha dado poco. Un mundo donde la información no nos sirve para avanzar ni destacar tanto como creíamos, y donde los acontecimientos se suceden y manipulan sin que nosotros podamos hacer nada para evitarlo. Somos una generación que se dirige hacia la deriva y que es víctima de la propia sociedad de la información que tanto ha cambiado el panorama mundial y la percepción general sobre nuestra realidad.

El mes de junio se acerca, y de nuevo miles de licenciados saldrán a las calles con su diploma bajo el brazo y una sonrisa pletórica en los labios, dispuestos a comerse un mundo que posiblemente les coma a ellos primero. Una generación que busca su sitio en medio de la nada y que se dedica a escuchar los problemas superficiales de una sociedad consumista al otro lado del teléfono, sin rostro y sin identidad, con un currículum arrugado en el bolsillo donde se especifica que sabes cuatro idiomas, los cuales posiblemente nunca te servirán para encontrar trabajo. Una generación de gente joven que vagabundea y prostituye su alma por cuatro duros al mes en las plataformas de teleoperadores de atención al cliente, telefonía, banca o telemarketing, a las espera de que la sociedad de la información les proporcione el sitio que les había prometido y no se los coma con patatas.

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