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Opinión
Etiquetas:   A sangre fría  

La virginidad del parlamentario

Jesús Nieto Jurado

viernes, 6 de mayo de 2005, 23:06 h (CET)
Convendrán conmigo en la excesiva polarización mediática que el bipartidismo español ha creado, pues desde los diversos frentes de una trinchera, que con más o menos matices es siempre la misma, se ataca con una virulencia superficial al adversario político en cuestiones vacuas, que como efecto directo de la trivialización parlamentaria sumen al ciudadano, o "animal político" en palabras de la tradición aristotélica en un estado prácticamente cataléptico.

Esta dialéctica perversa y liviana de la clase política patria, me lleva a cuestionar por la circunstancias temporales dependientes del turnismo de nuestra vida parlamentaria, a criticar en esta legislatura al PSOE de José Luis Rodriguez Zapatero, que poco a poco ha ido evolucionando desde una alternativa a la izquierda del ignominioso mandato de Aznar, a una escuadra política convertida en un cajón de sastre donde impera no más que la ideología del interés de promoción personal del político de turno, en el eterno conflicto entre el patriotismo nacional-católico de Bono, los gritos al aire del loco de la colina extremeña Ibarra, la agudeza mental y financiera de Maragall, o la kafkiana y nefasta ministra de la vivienda Trujillo, personajes cómicos de una dramática representación que es nuestra política.

Un partido en el que las decisiones trascendentes pertenecen, como todo en este sistema genocida que es el capitalismo, al responsable de economía, un Solbes partidario de el excelso legado macroeconómico de un Rato, aquel ministro que cuadró las cuentas nacionales para que la camarilla de empresarios engominados, de Sotogrande a La Moraleja jalearan aquella consigna de "España va bien".

Vivimos por tanto en una situación terminal de la política, en la que la ideología, al menos la de la izquierda, ha sido plenamente fagocitada por un pragmatismo subordinado al capital , y que puede resumirse con las palabras de Pi y Margall, según las cuales la ideologías políticas son similares a la virginidad, dado que una vez perdidas, es imposible volver a recuperarlas.

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