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Fugas paradójicas
Desde los palacios oficiales ha sido habitual la predisposición a una manipulación dirigida a su exclusivo beneficio, con los ciudadanos como sufridores de la misma
Por extensión, ocurre algo similar cuando la presión viene de palacetes menos suntuosos, aunque no por ello disminuyen sus ínfulas ni tampoco el afán de dominación ejercido sobre la gente llana. Es una simple cuestión de poderío. PREFIGURAN la realidad en el ambiente o por lo menos los intentan con saña; y tienen tanto poder …son tan abusones, que consiguen más de lo que debieran. Mientras no les surja una oposición fuerte a sus alucinaciones, ensancharán los campos de sus actividades. Dictarán instrucciones a su plena complacencia y establecerán después las reprimendas a los descarriados, porque controlarán el pasteleo. En todo esto, cabe la pregunta sobre si quedará gente normal no invlolucrada de una manera o de otra en la prevaricación de las costumbres.
Intuiría algo así Arthur Cravan al observar lo acontecido y las tendencias modernas en el ámbito de los comportamientos artísticos. Como abunda la organización prefigurada por los que tienen el poder, no habrá problema, construirán la reputación de artista desde los decretos, prebendas y propagandas orquestadas. “En la calle pronto no se verán más que artistas, y se pasarán todas las fatigas para descubrir un hombre”, decía Cravan. El ambientillo facilón creará lo que sea menester. Son ESTILOS de conducta en clara proliferación. Por eso, resultará dificultoso el hallazgo de individuos auténticos, que ejerzan de tales frente a las maquinaciones en alza; de lo contrario, la búsqueda acabará por no encontrar ni siquiera artistas, porque son estilos abrasivos, queman las iniciativas personales al dictado de los entes inservibles pero poderosos; la oquedad de los grandes contubernios salta a la vista.
Obcecados con los detalles, solemos perder de vista el núcleo fundamental de las cosas importantes. A fuerza de añadir flecos, de hallazgos sensacionales y también de manifestaciones engañosas, demostramos una inmensa capacidad creativa; lo cual no es óbice para que ejerza de una evidente fuerza distractora. Nos enfrentamos a una verdadera paradoja DETALLISTA, debido a la ofuscación originada por la abundancia de nuevas aportaciones. Sucede con las diversas actividades emprendidas por los ciudadanos. Enfrascados con las novedades científicas, planes económicos de gestión o debido a las presiones políticas, ¿Recordarán los profesionales sanitarios el núcleo importante de su labor vocacional? ¿Lo daremos por anticuado e innecesario? O bien si nos ceñimos a la libertad informativa, ¿Será total? ¿Será necesario tener en cuenta sus limitaciones? ¿Quién las establecerá? Afecta también a los jueces, ante sucesos, reclamaciones y diatribas; mientras permanecen disimulados en la parafernalia quienes pergeñaron las leyes o proliferan los enjuiciamientos mediáticos carentes de las oportunas ratificaciones. ¿Recordamos la esencia judicial? ¿La justicia lo resolverá todo? En resumen, el núcleo básico de los funcionamientos está desperdigado y cuesta su simple recuerdo; no digamos lo de ponerlo en práctica.
Ya está bien de la observancia de reglas sociales que no evitan nuestras penurias, dejemos a un lado los conceptos elevados y de una supuesta trascendencia, vayamos en pos de la liberación radical. Cambiemos toda esa retórica respetuosa y asumamos con audacia el reto para romper las ataduras. La modernidad casi nos había convencido, era necesaria acabar con los respetos antiguos, con arrojo y contundencia. ¡Ah! Pero he aquí la transfiguración obtenida, rotas las anteriores cadenas, surgen las caras más duras en las actuaciones emprendidas. Ahora es suficiente con la creación de un Instituto. Sirva como ejemplo un nombre como este, NOOMI (No obres observando miramientos improductivos), sin declarar el significado incluído en el paréntesis, claro. A partir nde ahí, cualquier beneficio será asumido como un acto altruista a favor de NOOMI (Sobre todo si es con dinero público). Incluso podrán alardear de alguna minúscula donación a sectores desfavorecidos, pero la tajada importante no será esa, de eso estén ustedes seguros. El logotipo encubre familias, instituciones y fechorías … y siga la rueda. ¿Quién está detrás? ¡Qué ganas de fastidiar con la preguntita!
Al fin y al cabo, quizá no tratemos con unos comportamientos tan modernos ni novedosos, los abusos han aprovechado siempre el embobamiento de los demás o su impotencia para una rebelión eficaz. Los podemos denominar de distintos modos, infantilismo, mezquindades u otros adjetivos, pero todos intentan catalogar los despropósitos de unas conductas; aquellas que planifican el aplastamiento de las demás personas, anulando la personalidad independiente de cada cual y arramblando con sus derechos y dignidad. Por lo tanto, estamos ante la instauración casi habitual de una LIBERACIÓN CRUEL, de ahí la paradoja; en la cual prevalecen las artimañas en contra de las personas. La ausencia de argumentos justificativos acentúa la mencionada crueldad y genera una violencia estructural en la que la mayoría padece las consecuencias. ¿No habrá manera de frenar esa liberación nefasta?
Destaca, o al menos llama un poco la atención, ese regusto porque nada sea lo que parece. Reconozcamos las flagrantes ignorancias, muchas son e importantes; sin embargo, parecen un tanto masoquistas esas tendencias a funcionar con la intención tergiversadora de la realidad. Son afanes un tanto estúpidos, aunque actualizados en demasía. Nos colocan ante un dilema entre el SECRETISMO y el SENTIDO de las cosas. La parodia o la simulación fuerzan la comunicación hacia el incremento de los secretos, al ocultamiento de datos o conocimientos de relevancia. Con el cinismo complementario de presentar la banalidad como el verdadero sentido de las vidas humanas. Con ese confusionismo, podemos deternos en conceptos como el de la Historia. A pesar de los numerosos adelantos técnicos a nuestra disposición, no parece verosímil que alguien trame “historias” peculiares y sectarias hasta la incongruencia; son presentadas con desfachatez, con silenciamientos chirriantes y verdades a medias de muy bajo calado. ¿Porqué escapamos una vez más de los trabajos bien realizados? Estas historias constituyen un ejemplo de los mencionados dislates.
De forma patética, con deformaciones informativas, pasividad de muchos y los intereses perversos que nunca faltan; perdimos ciertas claves maestras del arte de vivir. Nos consta que la experiencia personal está basada en la creación continuada, a cada minuto le correspondemos con decisiones concretas, de cara al trabajo, la alimentación o las relaciones sociales; esas vivencias individuales no permiten la simple estupefacción ante las maquinaciones contemporáneas, tampoco el olvido de las claves ni la desconexión propia de los alienados. No obstante, las actitudes DELIRANTES ocupan con profusión los diversos ambientes. El destrozo de las referencias consistentes impide los debidos asentamientos mentales y físicos. Entronizamos a la opinión pública, justamente cuando la fragmentación y la trivialidad, las artimañas y los silencios, desplazaron a los criterios personales. Bajo la pretenciosa organización de unos entes variopintos, en una amalgama global, las personas circulan descolocadas o confinadas en determinados espacios opresivos.
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