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Etiquetas:   Literatura por entregas   -   Sección:   Libros

El Principio de la Fortuna / Capítulo I

Tessalit, Azawad, 20 marzo 2012
Carlos Ortiz de Zárate
miércoles, 3 de abril de 2013, 14:29 h (CET)
Carta de Ahmed Lakkhoua a su esposa

Querida Aisha;
Hoy me encuentro muy triste y me duele más que nunca la separación a la que las circunstancias nos obligan. Felizmente cuento con tu destreza para garantizar la seguridad de nuestros hijos y de nuestros negocios fuera de unas tierras donde la vida carece de valor.

Mi tristeza proviene de lo que he vivido en esta precipitada toma de Tessalit, que concluyó el pasado domingo 11. Reconozco que era un objetivo necesario para mantener la moral de nuestro pueblo tuareg. No se han escuchado, sin embargo, mis argumentos que desaconsejaban hacerlo mientras las tropas del MNLA, nuestro Movimiento Nacional de Liberación de Azawad, estuvieran contaminadas por el Movimiento Ansar Dine, cuyo único objetivo es la instauración de la Sharia en un Mali islámico, tan lejos del secular anhelo de recuperar nuestra tierra, Azawad, incrustada en las fronteras de un Mali que creó, artificialmente, la colonización francesa.

Por desgracia no me he equivocado, como ha quedado patente con ocasión de la visita del Comité Internacional de la Cruz Roja para evaluar la situación tras la toma de Tessalit. De nada han servido los esfuerzos del MNLA por mostrar civismo, Iyad Ag Ghali se ha obstinado en exhibir el rito de su oración previa al paso de revista a unas tropas que gritaban “Alá es grande”.

El domingo 18 ha dado un paso más y ha proclamado que el objetivo de su lucha armada no es otro que el de la instauración de una república islámica. Han sido inútiles los esfuerzos del Movimiento Nacional de Liberación de Azawad; tras una acalorada discusión de 72 horas se ha producido la ruptura, con la proclamación del último: “La República por la que combatimos está cimentada en los principios de la democracia y del laicismo”. Gesto testimonial ante los gritos fervientes de los integrantes de Ansar Dine y de sus socios, que incluyen Al Kaeda del Magreb, la tan temida AQMI, tanto por nosotros y por las ONGS que operan en nuestra región, que somos los primeros en sufrir el impacto de la misma, como por la comunidad internacional.

Los estregas del MNLA han optado por mantener la continuación de la conquista que está a punto de concluir, tan necesaria para mantener nuestras justas reivindicaciones, pese a que la proclamación tome un papel testimonial fuera de nuestro frente. Creo que es un lamentable error, puesto que la victoria pertenecerá a todos los frentes y que las fuerzas de nuestros socios no cesan de incrementar. Temo que estemos metiéndonos en una emboscada de la que no podamos salir.

He recordado a nuestros interlocutores los reparos que expuse cuando Iyad Al Ghali, el fatídico 6 de junio de 1991, firmó, en nombre de los combatientes tuaregs, los Acuerdos de Tamanrasset, que desgarraron nuestras fuerzas.

Los acontecimientos me dieron la razón, porque nos sumergimos en una traumática división proveniente del sentimiento de traición ante la imposición de un desarme a cambio de vagas promesas que no han aliviado la tragedia de una población marginada y cada vez más invadida por tráficos de droga, de rehenes y de armamentos y por los impactos de los mismos. Mientras tanto, Iyad Ag Ghali no ha cesado de crecer. Somos los primeros responsables, porque volvimos a acordarle una confianza cuando éste inició, al mando del Movimiento Popular de Azawad, la nueva revuelta del 23 de mayo de 2006 y permitimos que representara nuestras reivindicaciones en la Alianza Democrática del 23 de mayo, que concluyó con los Acuerdos de Argel para la Restauración de la Paz, la Seguridad y el Desarrollo en la Región de Kindal; un nuevo fiasco para nosotros y una promoción para el mentor. En efecto, éste ha sido premiado con riquezas, poderío e influencia en Argelia, en Mali, en Arabia Saudí y en las grandes potencias con intereses en África. Pagamos con creces el error, porque la promoción de Iyad Ag Ghali se tradujo en el incremento de los tráficos de armamentos, rehenes y drogas y sobre todo, en la contratación de contingente extranjero, que incluye a los temibles ucranianos que castigan una región ya demasiado castigada.

Tenemos que insistir ante nuestros interlocutores internacionales sobre la irresponsabilidad en que han incurrido con la promoción de Iyad Ag Ghali, porque los efectos de ésta no tienen impacto solamente en Azawad, sino en un amplio entorno.

Debemos insistir en que, pese a las advertencias de nuestra familia, el presidente Sarkozy tenía demasiada prisa en deshacerse de Gadafi y encendió la mecha, puesto que el gobierno de Mali era absolutamente dependiente de la ayuda de éste y porque muchos de los armamentos y hasta incluso batallones implicados en el conflicto se adentraron en el desierto. De ahí proviene el grueso de las fuerzas de MNLA y de Ansar Dine. No debemos dudar en evocar la creación de un nuevo Ben Laden. En efecto, Iyad Ag Ghali había proclamado su islamismo radical en Arabia Saudí, en 2007, cuando ejercía, como cónsul de Mali en Djedda. No solamente no se nos escuchó, sino que tanto Francia como todas las potencias occidentales implicadas en la zona, prescindieron de nuestra intervención leal en las negociaciones para los rescates de rehenes, que AQMI no ha cesado de multiplicar.

Es necesario hacer un gran esfuerzo para que se escuche la voz del MNLA, te aconsejo la lectura de una entrevista a su portavoz Hama Ag Sid’Ahmed. publicada por “La Tribune de Genève”, el pasado nueve de febrero. Nos ofrece una excelente guía argumental en favor de nuestra causa, puesto que proclama que el MNLA es el fuerte que paraliza, en la zona, la expansión del terrorismo de Al Kaeda. Nosotros lo sabemos; los tuaregs llevamos 20 años sufriendo la invasión de sus bandas en nuestras rutas y en nuestros hogares, donde nos imponen su fanático rigor. El gobierno de Mali y la comunidad internacional han ignorado nuestras voces que pedían ayuda y hemos tenido que combatir solos. Al fin, gracias a lo recuperado de los restos de la guerra de Libia, se constituyó un ejército y un marco político que culminó, en octubre de 2011, con la creación del MNLA. Lo cierto es que desde que se inició la conquista de Azawad, el pasado enero, se ha ocupado el 70% del territorio reivindicado.

Inútil insistir sobre algo de lo que ya estás convencida, nuestra prioridad en difundir nuestra cultura. Fanática como eres del grupo Tinariwen, supongo que estarás al corriente de la expectación que está despertando la recopilación y mezcla de sus canciones que está realizando David Oblum para el próximo CD: “Tassili”, trabajo iniciado en París, en febrero y que está terminando en Angers. Ya se ha despertado un interés en los medios franceses y creo que lograremos una buena cobertura. Ahora te toca a ti, porque se pasará el trabajo a John Golde, que lo concluirá en Ventura, California, durante el mes de abril.

He tenido el privilegio de escuchar los arreglos en su estado actual; créeme; valía la pena, porque se conserva la integridad de la voz de nuestro pueblo, de nuestros blues y prácticamente no se percibe el tamizado que la acerca a las pautas afroamericanas, sin fundirse en las mismas. Tienes un filón que tu pasión musical no dejará escapar.

Tenemos que mantener vivo nuestro mensaje. El gobierno de Mali no solamente no nos defiende sino que, nos consta, oficiales del ejército pactan con Aqmi, para expulsarnos. El MNLA mantiene intacto su objetivo de crear, en Azawad, un Estado laico y democrático capaz de limpiar nuestras tierras, minadas por tráficos e intereses que nos son ajenos y que nos hostigan.

Claro que nosotros lo sabemos, lo mismo que somos conscientes de las dificultades para involucrar a una ONU que apenas se fija en nosotros y también lo somos de que la historia no dedica sino unas palabras a la crucial importancia que ha tenido el tráfico caravanero del Sahara, patente en el poderoso imperio de Ghana, en los siglos VIII/XI o en el de Mali, que lo sustituyó hasta mediados del siglo XVI, como queda aún patente en Tambuctú. Poco importa que hayamos sido un tan gran enlace entre oriente y occidente durante muchos siglos. La historia nos ha olvidado y la actualidad nos utiliza.

Como sabes, tengo suficientes razones para desconfiar del presidente Sarkozy, pero éste me necesita más que nunca, está pagando el fracaso de sus políticas en el Sahel y ya no tiene interlocutores lo suficientemente eficaces para conseguir liberaciones de rehenes que doren una campaña electoral que languidece.

Parece que ha surtido efecto nuestra campaña de denuncia de que se estaba creando un nuevo Ben Laden en la zona y aunque me temo que ya es tarde, la opinión internacional no puede seguir ignorando los errores que se están cometiendo con nuestro pueblo y con el Movimiento Nacional de Liberación de Azawad, que se mantiene firme en principios democráticos conformes a las proclamaciones de las instituciones internacionales.

Tenemos que lograr que, al fin, se nos reconozcan nuestros esfuerzos por mantener el orden en una región actualmente sometida a todos los horrores de la codicia y del crimen e ignorada siempre por un Estado en el que nos integraron los intereses de la descolonización. Se equivocaron y continúan equivocándose; una Azawad independiente y potente, lo saben bien, sería una excelente salvaguardia y un gran beneficio para los Estados vecinos.

No parece que esto interese y todos sabemos por qué; las riquezas de África despiertan la codicia de las potencias. En efecto, tiene la casi totalidad de las reservas mundiales de cobalto, de platino y de cromo, el 78% de manganeso, el 50% del oro, el 33% del uranio y mucho petróleo. Se dice que los 3/4 del potencial están aún sin descubrir.

Soy consciente de que no es a ti a quien tengo que dirigir estas reflexionas, úsalas a la saciedad Es un hecho que aviones USA han lanzado alimentos y armamentos al ejército de Mali que resistía la toma de Tessalit. Tienes ya suficientes argumentos.

Comprenderás que en la situación actual no pueda reunirme con vosotros. Mi sitio está aquí, gracias a que puedo contar con tu colaboración y con la de Sophy, en París. Ya sé que os mantenéis en contacto y que tenéis vuestras complicidades y diversiones.

Me apetecía escribirte, quizá sea una mejor forma de comunicar que las que utilizamos normalmente. Te escribo cuando lo siento, sin esperar a disponer de un ordenador. Estoy sentado en un peñasco y contemplo los restos de una batalla mucho más sangrienta de lo que hubiera deseado. Me siento agotado y angustiado, porque temo que, una vez más… ¡Ay querida! Ojala me equivoque, pero no puedo huir de los peores presagios. Te siento junto a mí, como si fundiéramos nuestra gélida tristeza en un cálido abrazo. Me das las fuerzas que me faltan, porque sé, que vamos a actuar como una piña, aunque nuestra separación será larga.

Estoy dejando muy de lado los negocios; cada vez me asombra más tu capacidad de expansión y superas la mía para proveerte. Nuestros talleres no están a pleno rendimiento, comprendes muy bien la razón y tampoco es el momento adecuado para nuestros proveedores.

Aisha, sé que sabes explicar correctamente las cosas a nuestros hijos, pero es muy importante que, por el hecho de crecer en Nueva York, no olviden que son tuaregs. Tengo mucho miedo de que las circunstancias que les toca vivir hagan auténticos estragos.
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