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Etiquetas:   El Consueta   -   Sección:   Opinión

Papa in pectore o las dotes premonitorias de Ratzinger en Compostela

Félix Población
Redacción
domingo, 24 de abril de 2005, 06:17 h (CET)
Cristina Villanueva, la gentil y lozana presentadora de Noticias de la 2 -el más ameno de los telediarios en antena-, nos contó el miércoles una curiosa y reveladora historia a propósito del nuevo Papa Benedicto XVI. El mensajero de la noticia fue uno de esos amables hospederos que hacen del Camino de Santiago una profusa senda de hospitalidad. El hombre, en su condición de buen leonés apegado a la sobria veracidad narrativa, prestó al pasmoso relato una naturalidad de exposición no menos asombrosa. Resulta que nada más asomarse el nuevo Papa a la Plaza de San Pedro, al buen hospedero berciano le sonó su cara en la memoria. Esa sintonía con el recuerdo quedó ratificada en cuanto conoció el nombre elegido por el nuevo pontífice. Benedicto XVI no sólo había visitado su hospedería hace cinco años, sino que el entonces cardenal peregrino había remitido al albergue, a la atención de su propietario, una amable postal desde Montpellier. El ilustre purpurado, además de suscribir el mensaje con sus dos apellidos, se permitía todo un alarde de dotes premonitorias a modo de posdata: futuro Papa Benedicto XVI.

Como no se le puede acusar a Joseph Ratzinger de tomar en vano la representación de Cristo en la tierra, cabe aventurar dos hipótesis, achacables en todo caso a un asomo de humana debilidad en el prelado: la primera se podría relacionar con la posibilidad de que Juan Pablo II, ya enfermo, cesara en el solio vaticano en el año 2000, tal como anotó en su testamento, y el teólogo alemán fuera su sustituto como Papa in pectore. La segunda tendría que ver con las miríficas cualidades del Camino, capaces de trocar en arúspices a quienes lo siguen con devota aquiescencia.

En todo caso, la fumatas negras previas de días atrás se nos antojan ahora un tanto retóricas. Pudiera ser que, dada la maltrecha salud de Wojyla, todo estuviera atado y bien atado mucho antes.

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