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Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Nadie a la vista

Es alarmante el mal uso de las tècnicas informativas para transformar al ciudadano medio en un ente invisible
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 4 de agosto de 2017, 10:16 h (CET)
Con eso del invento de los ALGORITMOS, nos someten al dictado de sus automatismos. A quién no le habrá surgido esa frustración. A individuos menos potentes, disminuyen las respuestas directas por parte de los apoltronados. Recueden si no sus propias andanzas con alguna de las empresas próximas, telefonías, eléctricas, empresas públicas, garantías, reparaciones; el trato directo con alguna persona competente en el asunto a dilucidar es toda una aspiración incomprendida. Aunque también es cierto, entre la inquietud ambiental, el trato habitual adolece de talantes despectivos, con frecuencia crispados y altaneros, acrecentados por los silencios escurridizos a la hora del mínimo compromiso.

A mayor escala, las orientaciones ocultistas tienen su orígen en la gente poderosa interesada en tener las manos libres, sin que puedan destapar sus gestiones. De la forma más natural recurren a sus reuniones, FOROS de OCULTACIÓN. Unos los desconocemos (Consejos de administración, Bilderberg, camarillas), intuimos manejos de grupos mentores (Ideológicos, dinerarios, altruismos sospechosos), y tenemos la seguridad absoluta de maquinaciones desconocidas. Si hablamos de sueldos escandalosos, precios y distribución de alimentos o medicamentos, flujos de armamentos, desenlaces geopolíticos, medioambiente, seres humanos abandonados ; el simple discurso de los impulsos particulares no parece una explicación suficiente.

Así como quien no quiere la cosa, con la ironía de ir evitando impedimentos, se fraguó la nebulosa para el disimulo de posibles testigos incómodos, con la necia colaboración del conjunto ciudadano, todo conviene decirlo. En estas tareas de difuminación, siempre subrepticias, se consolida el BORRADO de responsables y víctimas nominales. El protagonismo real se ha convertido en un ente abstracto inasible. Las actuaciones maliciosas ya no tienen un sujeto concreto como causante; por muchos esfuerzos que hagamos, no encontraremos a sus autores. Y de la parte de los sufridores, tampoco cuentan, no pasan de simples números, usuarios, etc. Como si detrás no palpitaran personas. Sin víctimas ni victimarios, no hay caso.

La atmósfera de abstracciones múltiples es un fraude continuado por parte de quienes mangonean el cotarro; lo demás es una mascarada organizada en su beneficio. Los resultados son contundentes, con unos tratos equilibrados, los encumbrados menguarían y las grandes masas avasalladas también. La CONTRADICCIÓN es flagrante, para desdoro de una sociedad con pretensiones de avanzada. La cruda realidad de muchos contradice el borrado ejecutado por las apariencias tendenciosas, generadas de mala manera con aviesas intenciones surgidas como fantasmas. Acaso sean estas contradicciones la parte sustancial de esta sociedad, sin dar lugar a correcciones ni atenuantes.

Criticamos con vehemencia cuantas desventuras suceden por los malos comportamientos, bien está; sobre todo si el crítico no exonera a sus afines. No obstante, fallamos en un aspecto primordial, aprenas prestamos atención a las ORGANIZACIONES predisponentes, nos dejamos llevar por los condicionantes. Ya no hablo de fallos o excepciones imprevistos. Insisto en las disposiciones elegidas para que una determinada organización difumine a las personas, en los puntos de arriba o hacia los modestos individuos menos relevantes. ¿Sólo el funcionamiento aislado de la estructura? La complejidad de los asuntos no tiene voz ni voto ni responsabilidad. Los aprovechados, mucha y los postergados apenas un voto insignificante.

Aunque siga en funciones la burocracia, como estructura predisponente a las anulaciones de las personas, ya quedó en lugares secundarios, sobrepasada por los usos actuales. Ni haciéndolo adrede hubiéramos encontrado mejores formas amplificadoras de aquellos despropósitos, que la configurada por medio de las múltiples conexiones de las REDES cibernéticas. A fuerza de accesos fáciles, anónimos, identidades falseadas, mezcla de datos indiferenciados, los contrastados junto a las meras elucubraciones sin fundamento, junto a la lluvia incesabte de novedades que no permiten valoraciones adecuadas; agrandan esa difuminación del ente responsable.

Con respecto a la moralidad, el concepto entró en franco desuso; añadiría que forma parte de unas ideas ni siquiera entendidas o asimiladas por buena parte de los activos personajes del momento. Bajo el gigantesco escudo protector de los sistemas organizados, nadie asoma su figura para dar la cara de cuanto acontece, resbalaban sobre la imagen del conjunto. A qué viene eso de la calibraciòn moral de los actos si el sistema no piensa, es un simple ejecutor de las directrices impuestas, Por lo tanto, se crearon los requisitos para la INDIFERENCIA moral, sin sujetos de pleno sentido, no ha lugar esa consideración. Puestas así las mentalidades, los lamentos quedan fuera de lugar, se consiguió lo pretendido.

La frialdad de los términos es acongojante, bastará con una simple mirada a la disgregación social originada. El DISTANCIAMIENTO adquiere magnitudes enormes. Tanto desde cada persona al núcleo funcionante de dichas estructuras deformantes; como el alejamiento de los poderosos manipuladores, aparentan su separación total de las marañas creadas. Es la paradoja de una incomunicación desastrosa cuando alardeamos en la era de la comunicación. Conforma el medio ideal para los flujos independientes, aunque sólo lo sean porque cierran la sensibilidad ante cualquier apreciación que no provenga de uno mismo. Que esa independencia no pasa de un fingimiento alevoso, no modifica el alejamiento.

En una observación atenta de los hechos relatados, las versiones ofrecidas desde variadas áreas geográficas son DESOLADORAS. Predominan las aglomeraciones, las manifestaciones ostentosas; al tiempo que se incrementa la desfachatez en las actuaciones sobre sujetos concretos. Desde luego, no aparece por ninguna parte la prudencia preventiva de cara a los desmanes. Después se izan las banderas de la Justicia, para que sea la correctora de las disfunciones. ¿A quién va a juzgar la Justicia? ¿A la organización? Mientras, el reto de la sociead imprudente agranda las ausencias referidas, degrada las consideraciones morales y se limita al recorrido diario del carrusel vertiginoso.

Mucho se habla de aspectos sociológicos, neurociencias, orientacioes conductuales y de la adaptación tecnológica; pero en pocas ocasiones aparece el respeto concreto hacia las peculiaridades, y si aparece desde las bases teóricas, acaba desfigurado en cuanto analizamos las versiones prácticas

La tensión es inevitable, porque los planteamientos son ricos en matices contrapuestos. Por eso el denominador común básico es el ANCLAJE de cada elucubración teórica en la presencia concreta de las personas, son afanes testimoniales de los que es imposible escapar. Por mucho que los vigías del organigrama proclamen aquel: Nadie a la vista.
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