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Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Poliédricos

Amigos de conclusiones, convivimos con muchas facetas simultáneas. La adptación requerida es bien distinta
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 28 de julio de 2017, 00:00 h (CET)
Alardeamos de, y suelen atribuirnos, una identidad concreta, Soy así, decimos en ocasiones, sin parar mientes en la gran variedad de FACETAS con las cuales participamos en cada evento, hasta llegamos a ser contradictorios, incluso con varias a la vez. La ternura de hoy y la crueldad de mañana, son compatibles en el mismo sujeto, casi simultáneas en no pocos casos; terrible ironía. Ventura o desventura, lo queramos o no, según las tendencias adoptadas en determinadas circunstancias.

Habrá algún tieso personaje reacio a considerarse como de varias caras adaptables. Pienso que todos conocemos sujetos con esas características. Es curioso como este tipo de mentalidades no admiten sus facetas discordantes, sin caer en la cuenta de cómo quedan con su pretendida presencia única. Con esa única pantalla reflejan una SUPERFICIE PLANA, cuadriculada, sin matices; por consiguiente, enajenados de una realidad siempre cambiante, con novedades imprevistas. Aunque sus pretensiones se aproximan a la hipocresía por disimular sus tendencias inconfesadas o bien a la estupidez de creerse su constitución monolítica.

En la observación de las actitudes personales, no es que me sorprenda, pero destaca la importancia de la FOCALIDAD con la que apuntamos a metas diferentes a la hora de tomar decisiones. Según la vertiente del caso considerado las conclusiones serán hasta contradictorias. Empecemos por la solidaridad. Mostrada en situaciones de verdaderos agobios, emigrantes, violencias, abusos; refleja la atención prestada en esas direcciones concretas. Aunque esas mismas gentes etiquetadas de solidarias, de manera simultánea, votan gobernantes, participan en los beneficios del capital, trabajan incluso; en áreas desentendidas de los males citados. Comprobamos la dificultad del deslinde y por tanto de las posiciones contundentes.

Por mucho que se diga, ese tipo de focalidades discordantes están muy favorecidas por la escasa tendencia al intercambio franco de razonamientos. Eso de escuchar las expresiones ajenas, asimilar sus contenidos, para el intento de un avance conceptual compartido, viene a ser una entelequia; como tal, es una fantasía sin respaldo a la hora de los comportamientos. Cada uno funciona a PIÑÓN FIJO, con la consecuencia de una disparidad continuada. En las actividades públicas, por aquello de más conocidas, lo vemos todos los días; pero en el ámbito privado es palpable esa realidad. ¿Para qué los diálogos si nadie escucha? Da grima la contemplación de esos debates, conversaciones, apilando monólogos.

Los formatos discordantes suelen camuflarse en torno a determinadas entidades -Cargos públicos, instituciones, congregaciones, negocios, ONGs, determinados medios informativos-, con esa rutilante presencia comunitaria. Sin embargo, comprobamos en un exámen continuado la frustrante realidad de que engendran una falsificación notoria, encubren comportamientos bien contrapuestos, convirtiéndose en rutas DESCABALADAS. No son lo que ponen en sus títulos. Sus lemas apuntan en un sentido; pero detrás ruge un enjambre poco propicio a la transparencia. Las numerosas facetas representada por las acciones subyacentes constituyen la verdadera realidad a tener en cuenta.

A lo largo de las experiencias particulares, en multitud de situaciones las personas se ven abocadas a momentos de resignación, de impotencia, incluso de desesperación, cuya intensidad pasa por momentos tensos, porque los límites de la resistencia se hacen presentes. Favorecen las reacciones EXASPERADAS en las que se pierde el control, por la superación de la capacidad de aguante. Serán reacciones un tanto incontroladas, quizá previsibles según la marcha de los aconteceres personales, pero muy dependientes de los factores que hayan motivado las exigencias extremadas. Con la intensa carga foránea, añadida a las versiones íntimas de cada individuo; la casuística reunirá variables difíciles de enjuiciar.

En cualquier época suceden incontables acontecimientos, apreciados de mil maneras por gente de mentalidades peculiares. Lo percibimos en el mismo trato para la valoración de cuanto acontece, la HISTORIA. Considerada por unos como una entidad inmóvil, datos acumulados, como si eso fuera expresión real de lo que vivió el grueso de la gente en cada momento; desentendida de las versiones particulares. No menos curiosa es la percepción adaptativa de las querencias actuales, deformando o silenciando lo que sea menester. Qué diremos de la interpretación fantasiosa, sin apego alguno a la precisión. Contemplamos unos trazos ilustrativos de los múltiples enfoques, cada uno afronta el reto de la posible verdad.

Algo similar ocurre con los sectores cercanos a otras actividades, desde lo particular a los colectivos de mayor realce. El sentimiento personal inicia caminos hacia metas complejas con ramificaciones interminables. La RELIGIÓN centra una de esas manifestaciones. Hemos percibido la evolución desde el individuo que siente esas vivencias a la consolidación de estructuras con diverso calado, desplazando el centro hacia esas entidades. De alguna forma, el desfase parece evidente, las personas concretas pasan a ser seguidores, cuando cada individuo es un núcleo autónomo que nadie está capacitado para suplantarlo. Es la paradoja de una concentración frente a los orígenes poliédricos.

Sin ir más lejos, en las mismas decisiones personales no hay dos facetas idénticas ante la maraña de influencias condicionantes. Es muy fácil, eso sí, proclamar generalidades sin entrar en el meollo de cada persona. Nos insisten hasta la saciedad en la cantilena de evitar los pensamientos negativos, de desaliento, desamores; en toda una parafernalia a con sagrar el talante POSITIVO del puedo, decido, intento, con plena dedicación resolutiva. Es asombrosa la exageración, sobre todo por los silencios que arrastra. La realidad de los defectos e incapacidades exige una asimilación sin ambages y el culto por la acción positiva para unos, es evidente que origina con frecuencia descalabros. El balance desequilibrado perjudica.

Como la vida nos crea complicaciones agobiantes, con frecuencia no damos abasto. Por eso, o por el afanoso comportamiento de mucha gente en particular o colectivos viciosamente dirigidos; es exagerado el recurso a las FÓRMULAS para las acciones concretas del momento. Sucede en bullicio de la educación escolar, en las recomendaciones dietéticas incontables, consejos de belleza, actividades de ocio, orientación del consumo, gestores de medios informativos, economías y políticas; con un desdén, desprecio y hasta agresividad, dirigidos contra las iniciativas personales. En estas actitudes es notorio el poco respeto a la diversidad, no faltan los aspirantes al control de las experiencias.

Los pedestales tienen la nefasta particularidad del distanciamiento entre la base y la cúspide. Arriba sube poca gente y desde la altura se observan muy pequeñitos y desdibujados los de abajo. Con el OSCURANTISMO de las normativas, los gestores escondidos olvidan la diversidad real de situaciones; y detrás de cada uno de ellas existen personas concretas sufriendo las consecuencia.
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Casas Viejas 28/jul/17    11:06 h.
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