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Los Windsor de aniversario
El domingo, mientras España votaba porque su mayor partido
conservador y monarquista retorne al poder con su mayor votación
histórica, en el único otro reino del mundo con más población y
tradición imperial (el británico) sus soberanos cumplían 64 años de
estar casados.
Ese día Elizabeth II y su esposo Felipe, de 85 y 90 años
respectivamente, festejaron su aniversario nupcial en una reunión
privada en el milenario castillo de Windsor, el cual, además, en esa
misma fecha, recordaba que 19 años atrás se salvó de su peor incendio.
Estuve esa tarde en dicha residencia (la preferida de los monarcas
británicos) cuyo nombre fue adoptado por la familia real que se
apellidaba originalmente Sachsen-Coburg und Gotha, para adoptar un
apellido sin raíces alemanas.
A los turistas les maravilla ese castillo con sus más de 10,000 cuadros y
piezas de arte (incluyendo su sofisticada casa de muñecas) o los
trofeos de numerosas conquistas militares o de donaciones (como joyas y
coronas de otras monarquías, hasta de un inca).
Como historiador lo que más me sorprende es ver la capacidad que tiene
esta institución tan antigua para modernizarse y re-inventarse a sí
misma y haberse salvado de varios incendios militares y sociales. Pese a
su origen feudal lograron encabezar la revolución industrial y hoy
co-lideran las intervenciones militares pro-democracia en el mundo.
Cuando los medios saludan los derrocamientos de Hussein, Mubarak o
Gadafi pocos dicen que Elizabeth II, que celebrará en las Olimpiadas de
Londres 2012 su 60avo aniversario en el trono, es la jefa de Estado no
electa del Reino Unido (la única potencia occidental cuya cámara alta
nunca ha sido electa) y de 16 países cuyos territorios esparcidos en
todos los 5 continentes suman un sexto de la superficie terráquea
Muchos de quienes cuestionan a los fundamentalistas islámicos, aceptan
el que los Windsor hereden tanto la cabeza de sus Estados como del clero
oficial, posición que no se da en ninguno de los 55 países musulmanes.
Las democracias occidentales han transformado a los Windsor en la familia más fotografiada y admirada del mundo.
La boda de William y Kate, la más televisada del milenio, solo tuvo como
mandatarios invitados a los de otros reinos (muchos de ellos
autocráticos y con harems).
A pesar de que nuestro mundo se jacta de tener hoy más gobernantes
electos que en ninguna otra época, los Windsor vienen trabajando para
restaurar varios monarcas. Hace menos de medio siglo la realeza española
volvió al trono, luego la camboyana reemplazó a los comunistas y las
emires y reyes árabes vienen potenciándose en la supuesta primavera
democrática de su región (donde en Libia vuelve a ser oficial la bandera
y el himno del rey Idris y en Siria quieren deponer a su gobierno
pro-ALBA).
El modelo que pregonan los Windsor y siguen las realezas española y
europeas es la de combinar aspectos de feudalismo y teocracia con
liberalismo y democracia. Proponen ser garantes de tradición,
continuidad, orden y estabilidad, al mismo tiempo que permiten
parlamentos, pluralismo y ‘libertad’.
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