El PP se ha hecho con el poder absoluto en España – a excepción de Euskadi y Catalunya que, una vez más y a través de las urnas, ponen de manifiesto el hecho diferencial que las distingue del resto del país-. Pero tampoco hay que caer en la insidia de confundir el poder absoluto con el poder absolutista. Si el PP ha alcanzado esta aplastante supremacía es debido exclusivamente al manifiesto apoyo que ha recibido de la ciudadanía. Y tampoco hay que temer que en el ejercicio del poder el PP actúe como un partido totalitario.
En la oposición, el PP ha mantenido durante las dos ultimas legislaturas una actitud displicente, desleal, con el Gobierno de la nación y no ha perdido ocasión para poner todo tipo de obstáculos y zancadillas al poder ejecutivo, contaminando sistemáticamente la atmósfera del poder judicial. No nos puede caber la menor duda de que en su nuevo papel como partido hegemónico el PP va a mejorar mucho su praxis. Primero, porque empeorar la exhibida en la oposición es materialmente imposible y, segundo, porque el PP ama el poder, lo desea ciegamente y es capaz hasta de gobernar bien con tal de no perderlo.
Por primera vez en la democracia el PP va a gobernar a contracorriente, en medio de una crisis económica brutal y con la mayoría de los gobiernos mas importantes de Europa en manos de partidos socialdemócratas; Merkel y Sarkozy van a ser arrastrados por el mismo tsunami que arrasó al PSOE. Es una ocasión única, sin precedentes históricos, para constatar hasta qué punto un partido de derechas-como-dios-manda es capaz de mantener los tópicos que le han hecho pasar para mucha gente por un grupo de buenos gestores, liberales y decentes. El batacazo electoral del PSOE ha sido mayúsculo. Ahora queda por ver si el PP tomará la misma derrota. No es nada improbable. En cualquier caso, seamos del partido que seamos, a todos nos toca apoyar al nuevo Gobierno y desear que lo haga lo mejor posible en beneficio de todos y que nos saque de este berengenal en el que nos ha metido un sistema financiero canalla.
Mario López