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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Comienza a flaquear el ánimo del separatismo catalán?

Miguel Massanet
martes, 18 de julio de 2017, 08:25 h (CET)
Mientras haya españoles orgullosos de serlo la integridad de nuestro país no va a peligrar y la famosa “nación de naciones” que propugna este individuo, ejemplo de resentidos y de flaqueza ante los enemigos de España, Podemos; al que se conoce como P. Sánchez, se va a quedar en lo que en realidad es: una ensoñación de un mal perdedor y un peor sujeto, que no duda en colaborar con quienes sólo acabar con nuestra convivencia y liquidar el estado del bienestar de que gozamos los españoles.

De hecho, estamos empezando a contemplar, cómo los diversos castillos de naipes que, dentro de la política, una serie de intrusos recién llegados y viejos manipuladores de las leyendas nacionalistas habían construido mientras se está llegando a un punto en el que, sus teorías, empiezan a desmoronarse cuando, precisamente, están llegando al momento álgido, en el que ya no queda tiempo para la especulación, no existe más camino para andar y que, cualquier intento de detener la inercia de las doctrinas que se han ido predicando para promocionar los importantes cambios que se intentan aplicar, ya es imposible y sólo queda esperar el resultado de todo lo que se ha puesto en juego; en muchos casos, como le sucede al jugador de póker inexperto o excesivamente arriesgado, que ha ido pujando mejorando la apuesta y que, cuando el adversario acepta ver la jugada, se encuentra que detrás de aquel bluf solo le queda una simple pareja de treses.

En España hay dos especies distintas de estos depredadores de la tranquilidad de los ciudadanos y ambas, cada una en su especialidad, intentan explotar sus habilidades para dar al traste con la unidad de España, al tiempo que intentan acabar con el régimen democrático que nos dimos los españoles mediante la Constitución de 1978. Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo, muchas de estas propuestas, aparentemente de tipo igualitario, a medida que la gente va investigando las probabilidades de que se lleven a efecto, sopesa los pros y los contras y analiza las consecuencias de su posible implantación, se va enfriando y pierde el entusiasmo que en un principio le había infundido la propuesta doctrinaria de los activistas bolivarianos. La prueba la tenemos en el hecho de que, según las últimas encuestas sobre intención de voto, los señores de Podemos han bajado en cerca de un millón, los apoyos que tuvieron en votaciones anteriores. Las primeras contrariedades empiezan a afectar a esta izquierda asamblearia, lo mismo que la aparente unidad conseguida por Pedro Sánchez en el PSOE, al conseguir ser designado secretario general en el pasado Congreso del partido, empieza a quedar en entredicho cuando, por ejemplo, en Valencia, uno de sus opositores, el señor Ximo Puig ha vencido holgadamente al candidato oficialista de Sánchez, Rafa García.

En Andalucía, Susana Díaz permanece agazapada, aparentemente apoyando al nuevo secretario, pero nadie duda de que espera el menor signo de debilidad del nuevo líder, para lanzarse a su garganta. La cuestión es que, como sucede con el PSC en Cataluña, Ximo Puig intenta crear un partido autónomo del PSOE que sea “muy valencianista”, algo que choca frontalmente con la pretensión de Sánchez de tener todo el poder en sus manos.

Por otra parte, el intento del líder del PSOE de crearle un nuevo frente al PP, intentado ponerle piedras en el camino del enfrentamiento directo, que parece cantado con la declaración unilateral de los separatistas de la convocación de un referendo “por el derecho a decidir” como un primer paso, dando por supuesto que van a ganar ampliamente si se llegara a celebrar; ofreciendo soluciones absurdas, desleales, imposibles y a destiempo, a los nacionalistas, confiando en que se las aceptarían; puede llegar a convertirse en un boomerang si, como ya vienen anunciando los separatistas, no están por la labor de conformarse con una España de tipo federal y, con mucha probabilidad, van a rechazar de plano esta componenda que, por supuesto, no va a contemplar el gobierno del PP, que sigue manteniendo el pulso al reto soberanista catalán. De hecho, una de las organizaciones más activa en la lucha para conseguir la separación de Cataluña de España, el Omnium Cultural, a través de su presidente, Jordi Cuixart, ha afirmado que no se fía de la conocida como “declaración de Barcelona”, la supuesta reforma constitucional que acordaron promover el PSOE y el PSC para “buscar soluciones a la cuestión catalana”, añadiendo “ lo que tenga que ser Cataluña lo decidirán los catalanes y las catalanas ( no fuera que se incomodaran las feministas) en referéndum el próximo 1 de octubre”.

En realidad, no es que Sánchez esté en la inopia, no, en manera alguna, él sabe perfectamente que los catalanes no van a aceptar su propuesta pero, con ella, consigue poner piedras en el camino del PP, intentando hacerle aparecer como el único que no tiene otra solución política que apelar a la Ley, algo que, según sus palabras, no conjuga bien con la acción política gubernamental. Esta es una de las absurdas conclusiones sostenidas por los que van en contra de la Constitución, en la que se pretende excluir la política del sometimiento a las leyes vigentes, como si una y otra tuvieran caminos divergentes cuando, la una sin la otra, provocaría el caos en cualquier nación. En efecto, una de las tres separaciones del poder establecidas por Montesquieu: el poder Judicial y el Legislativo junto al Ejecutivo forman la distribución ideal, que garantiza el control de cada uno de ellos por los otros dos. Sin embargo, es evidente que, al parecer, no entra dentro de la idea de Estado que parece sostener el señor Sánchez.

Por otra parte, en Podemos tampoco carecen de sustos como el que, el señor García Page (uno de los que renegaba de Sánchez) les ha dado cuando ha tenido que recurrir al apoyo de Podemos, después de decir que nunca tendría tratos con ellos. No parece que, a la cúpula de Podemos, este acuerdo haya caído bien y algunos ya tachan de “traidores” a los que han negociado con García Page; no obstante, éste se defiendo diciendo que, en caso contrario, no hay forma de aprobar los PG de la comunidad de Castilla-La Mancha. No parece que a este acuerdo Iglesias le haga ascos, ya que este posible pacto está en la línea que está defendiendo de acercamiento mutuo al PSOE del señor Sánchez. Por otra parte, el diputado y líder de Podem en Cataluña mantiene su particular enfrentamiento con Ada Colau. Para este señor “la entrada de la ley de referéndum, seguro que provocará un debate importante en el grupo”. Lo cierto que el descontento cada vez va reuniendo a más miembros, hasta el punto de que los hay que empiezan a cuestionar a la alcaldesa por su postura ante el llamado referéndum. Es cierto que cunde la idea de que, así como se van produciendo las cosas, existe la posibilidad de que el apoyo implícito de Fachin (contrario a la postura del portavoz del grupo parlamentario, Joan Coscubiela,) a la celebración de la consulta, pudiera acabar siendo la chispa de una ruptura dentro del seno de Podemos.

En realidad, todos están centrados en conseguir copar el poder municipal en las autonomías que, según Pablo Iglesias, se ha de conseguir mediante la formación de cuadros “de alta capacidad” para enfrentarse “con la relación católica” con el tiempo”. Por su parte, en Cataluña, son ya multitud las ratas que huyen a través de la maroma de esta embarcación que amenaza con zozobrar si, el desafío del 1 de octubre, como parece inevitable, se llegara a consumar. Uno no sabe si, en realidad, Puigdemond lo que pretende es salvar a los que se van de los cargos públicos de una posible inhabilitación que se pudiera derivar en impedir su futura participación en unas elecciones generales o si, verdaderamente, tiene miedo de que le fallen en el momento crucial. Claro que un hipotético resultado negativo para las pretensiones separatistas, implicaría, necesariamente la correspondiente convocatoria de unas nuevas elecciones para la autonomía catalana; a las que, con toda seguridad, los separatistas le querrían dar la categoría de consulta popular sobre los que admitiesen la independencia y los que se negaran a ella.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la intuición (no podemos llamarlo de otra manera) de que se está empezando a mover ( hoy ha dimitido el jefe de los mossos de escuadra, ante la posibilidad de tener que negarse a obedecer las órdenes que se le dieran desde la Generalitat, contrarias a su deber de acatar la Constitución como funcionario del Estado) una parte de la masa de catalanes que habían puesto sus ilusiones en la independencia, pero que, a medida que se van dando cuenta de que es una aventura sin ninguna posibilidad de éxito, parece que empiezan a plantearse el no tomar parte en esta payasada, temerosos de que empecinarse en seguir la ruta marcada por los independentistas, es muy posible que les pudieran representar, a ellos y a sus familias, problemas que afectaran a su propio patrimonio, algo que, como ha sucedido con los funcionarios que han sido cesados, ya manifestaron que no estaban dispuestos a afrontar. Y es que señores, los incautos que se quieren presentar como héroes, suelen ser los que acaban llevándose todas las tortas.
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