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Un ciego ante su fortuna
Ignacio de Cossío
¡Qué Feria de Abril! No paran de salir toros bravos, da gloria verlos. Cuatro de seis y el sexto cómo era... Todo un virtuoso del noble arte de embestir. Francisco Rivera Ordóñez logró cortar dos orejas tras recetarle una gran estocada, pero cómo fue la faena, ésa es la cuestión. Todos soñamos con triunfar en la vida, lograr el máximo reconocimiento por quienes nos odian y aprecian, encontrando a veces una fortuna que nunca parece llegar. Pues bien, Francisco Rivera Ordóñez tuvo la suerte de encontrase con su pequeña mina de oro ayer en la Maestranza, casi in extremis, en el último toro. Una fortuna en forma de toro bautizado con el precioso nombre de Virtuoso. Ése toro con el que todos los profesionales y aficionados nos ponemos de acuerdo por su bravura en el caballo y temple en la muleta.
El encastado Jandilla apretó en varas como no he visto a ningún toro en esta feria y eso pese a recibir un duro castigo del hermano de Espartaco para no levantarse en una semana. Galopó en banderillas y los subalternos se desmonteraron en honor a Virtuoso, máximo culpable de los saludos. Francisco coge la diestra y tras ocho derechazos sin continuidad, suena la música, otra vez en honor de Virtuoso y su incansable y bien humillar. Todo eran pistas el caballo, las banderillas, la música y nada que Francisco no lo vé, está ciego. Dos series con la diestra algo más ligadas y una multitud de naturales destemplados y despegados hacen irse a pique todas las esperanzas de quienes soñábamos un momento grandioso como éste para nuestro amigo. El presidente Fernández Rey colabora con el desmadre y se descuelga con la segunda oreja. A ver quién tiene hoy el valor de decir que el toro estuvo por debajo del torero, vamos sería también de ciegos aunque éstos nunca habrán visto tan cerca semejante fortuna. Rincón y Conde no lo vieron claro y atajaron por la calle de en medio.
FICHA TÉCNICA
Plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Jueves 14 de abril de 2005. Décimo quinto festejo de abono. En tarde ventosa y con lleno en los tendidos, se lidiaron cinco toros de Jandilla y uno de Núñez del Cuvillo jugado en cuarto lugar. Desigualmente presentados y de gran juego en la muleta a excepción del quinto que resultó manso con nobleza. Primero bravo en el caballo y ahogado en la muleta; segundo noble pero parado; tercero bravo, encastado y repetidor y sexto excepcional, de consagración, bravo en el caballo y con calidad, clase y temple en la muleta. Fue premiado con la vuelta al ruedo
- César Rincón, de rioja y oro. Silencio y silencio con aviso.
- Javier Conde, de tabaco y oro. Pitos y bronca.
- Rivera Ordóñez, silencio y dos orejas.
Incidencias: en las cuadrillas saludaron en banderillas, en el segundo Peña y Arijo; en el quinto Oscar Reyes y sen el sexto Juan García y Joselito Gutiérrez.
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