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El regusto del temple
Ignacio de Cossío
No hace falta saber de toros para paladear y regodearse en el regusto que deja el temple. El torero sevillano Eduardo Dávila Miura toreó, al excepcional cuarto, con ésa maestría y sentimiento del que les hablo.
Tras la devolución del inválido cinqueño de Montalvo saltó al ruedo un toro de nombre “Alicates”, ideal para el toreo del bueno. Eduardo no lo duda y pide cuidarlo en el caballo. Rápido pasan las chicuelinas del quite de 'El Fandi' y Eduardo ya cita bajo un solo de trompeta desde el centro del ruedo. Las series largas y templadas comienzan a brotar con el agua de una fuente. ¡Es el mejor y más templado Dávila Miura que he visto en mi vida! De izquierda a derecha y de derecha a izquierda Dávila muestra lo mejor de él, en tres series con la zurda y dos con la diestra maestras, sublimes, que incluso hasta pudieron ser más. Como era el sobrero, vaya bomba de embestir, los tendidos crujían exhaustos por la magia y el regusto del temple de Dávila Miura. Cuatro ayudados por alto, cartel de toros, anunciaron la llegada del triunfo grande. Desgraciadamente no fue del todo así, y una estocada casi entera y trasera arrebató a Dávila Miura, la otra oreja ganada a ley y embriagada ya como el toro, de ése su mejor temple macareno derramado ayer tarde en la Maestranza.
El Fandi, pese a estoquear bien sus toros y banderillear con decoro, se le fue el noble primero especialmente por su pitón izquierdo y corrigió defectos en el mediocre segundo a base de darle más distancia, temple y altura en los engaños. Al nuevo César Jiménez le sucedió algo por el estilo y si al primero le faltó temple, cadencia y ligazón en una faena que podría haber sido cortita pero buena, estuvo más templado y decidido con un toro inválido que cerró plaza.
FICHA TÉCNICA
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Décimo primer festejo de abono. Domingo 10 de abril de 2005. Con tres cuartos largos de entrada en tarde fresca, se lidiaron cinco toros de Montalvo bien presentados, serios, cuesta arriba y de buen juego, salvo el primero que resultó peligroso. Un toro de Parladé corrido en cuarto lugar extraordinario con clase, bravura, recorrido y nobleza, fue ovacionado en el arrastre.
- Eduardo Dávila Miura, de azul purísima y oro, silencio y oreja
- David Fandila 'El Fandi', de rosa y oro. Vuelta y saludos desde el tercio
- César Jiménez, de rosa palo y oro. Silencio en ámbos.
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