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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Política   -   Sección:   Opinión

Reunión Rajoy-Sánchez. Nos tememos lo peor

“No permitas que la gente te lleve a su tormenta, mejor atráela a tu paz” Sherezade
Miguel Massanet
domingo, 9 de julio de 2017, 09:47 h (CET)
No se necesitan dos horas y media para que, un partido porlítico, le de apoyo al otro cuando se trata de una cuestión de Estado tan importante, tan evidente y tan clara como la que se trata de poner los puntos sobre las íes en el tema del famoso referéndum catalán, por el derecho a decidir si se quedan en España o bien deciden, unilateralmente y contrariamente a las normas constitucionales, si se largan con viento fresco para establecerse, por su cuenta, como una nación soberana. Un minuto hubiera sido suficiente para ponerse de acuerdo si no se hubiesen comentado otros temas, otros posibles cambios, otras actuaciones políticas u otras concesiones soterradas, aportadas por el señor P.Sánchez para minar la decisión que pudieran tener los populares de zanjar el tema catalán de la única manera que cualquier ciudadano con sentido común entiende que debería tratarse : mediante la aplicación estricta de la Ley.

La nueva portavoz del PSOE, señora Margarita Robles, creo que ha sido la que ha dado la clave de lo que ha sido la famosa entrevista entre los líderes de los dos partidos mayoritarios en nuestra nación. Dijo la jueza al respecto: “ Entiendo yo en que a lo mejor no está en la cabeza del Gobierno aplicar el artículo 155” al tiempo que ha añadido una salvedad que nos ha parecido harto significativa: “Pedro Sánchez ha aprovechado para pedirle mesura al Gobierno”. Dos frases que, de coincidir con la realidad y todavía no han sido desmentidas por la Moncloa, entendemos que entrañan lo que puede ser el anticipo del tratamiento que el gobierno del señor Rajoy piensa dispensarles a los secesionistas catalanes si persisten en su locura y deciden declarar, como ya tienen anunciado, la independencia unilateral de la “República catalana”. ¿Mesura?, ¿en qué consiste la mesura que se le pide al Ejecutivo, en el caso de que los separatistas decidan liarse la manta a la cabeza y pongan en marcha su famosa ley de la desconexión? ¿cómo habrá que comportarse? Seguramente, el señor Sánchez, pretende que se los llame al orden a los Puigdemon y Juncadella; que se les pida que rectifiquen; que se les amenace si siguen siendo chicos traviesos o que, cuando llegue este momento, se llame a los catalanes a la Moncloa para negociar un armisticio y, si es preciso, pedirles perdón por las molestias que se les han ocasionado. Porque Sánchez, señores, tiene otros proyectos, como son el cambiar la Constitución para convertir España en un país federal.

¡Estamos locos, señores! Es posible que nuestros gobernantes sigan en la inopia supina, pensando que esto se trata de un juego y que debemos mantener las formas, evitar que los nacionalistas se disgusten más con España y permitirles que sigan desarrollando su plan de crear un gobierno paralelo, gastando el dinero que se les ofrece a través del FLA, seguir invirtiendo en el corredor Mediterráneo para que, cuando consigan despegarse del resto de la nación, ya tengan financiada esta parte del proyecto, del que se van a beneficiar sólo ellos. Siento decirlo, pero me temo mucho que estemos empezando a entrar en el peligroso terreno en el que, el deseo de evitar un conflicto con Cataluña, puede lindar con la sutil línea de la traición a España y a los españoles. El señor Rajoy y el PP deberían salir, inmediatamente, a explicarnos cuales han sido estas conversaciones de dos horas y media y qué tipos de concesiones, seguro que las ha habido, se les han hecho a los socialistas para que, el señor Pedro Sánchez, haya salido de la reunión diciendo lo mismo que decía antes de entrar en ella, hablando de diálogo y el señor Rajoy, según dicen en Ferraz, dispuesto a no aplicar el artículo 155 de la Constitución.

¿De qué medios se valdrá nuestro Gobierno si, como parece evidente que sucederá, se va a producir la declaración anunciada por los separatistas catalanes? Si no aplican las medidas que, así como están las cosas, parecería ser la más suaves que se podrían utilizar, ¿cómo va a resolver la cuestión, si se encuentra con los hechos consumados y Cataluña y Barcelona en plena euforia, celebrando con júbilo su victoria ante el Estado español?, mientras los españoles que aún aguantamos en la autonomía catalana, deberemos pasar inadvertidos para no convertirnos en el blanco de las iras de los vencedores.

Y en esta tesitura, ¿será posible que el Rey, como jefe supremo de las FF.AA, se quede tan tranquilo viendo cómo se cede ante el chantaje de una autonomía sabiendo, como sabe, que si se empieza por ceder en el tema catalán, van a tener que hacerlo con el País Vasco, con Baleares, Aragón, Valencia y, no mucho más tarde, con Galicia? No vemos, como meros ciudadanos de a pie de este país, muchas salidas honrosas, como no sea la rendición incondicional de los autores de semejante estropicio nacional, y, con la mano en el corazón, tenemos pocas esperanzas de que esto suceda. ¿Acaso se van a limitar a inhabilitar a los firmantes de la Ley de desconexión con la nación española? No podemos creer que, todo el plan que tienen concebido en el PP y el Gobierno para parar el referéndum catalán y conseguir que, el día después, Cataluña no se convierta, de hecho, en la máxima expresión del catalanismo, si es que se les permite el más mínimo resquicio por el que puedan vender la parte que hayan conseguido de su consulta popular, como un verdadero triunfo contra el Estado. Y esto va a suceder como el Gobierno no se ponga las pilas e hile fino.

No son momentos de paños calientes, no vale que el señor Rajoy siga con su habitual flema de gallego, intentando solucionar el tema del separatismo catalán a base de aplicar árnica porque, como se viene demostrando, se ha llegado a un momento en el que sólo las izquierdas están interesadas en que el Gobierno muestre su debilidad y, de paso, se contenga el ruido de sables que, en otros momentos de nuestra historia, ante una situación parecida, ya sería imposible de soportar. Si no se aplica el cauterio a esta herida que se está abriendo en el flanco este de la península es muy posible que sea inevitable la metástasis y que, en breve tiempo tengamos que enfrentarnos a la crisis más importante por la que pasará España desde que, el 18 de julio de 1936, las tropas de África se rebelaron contra una República incapaz de mantener el orden en sus ciudades, de evitar la ola de crímenes que se venían produciendo y la decadencia de toda la nación en manos de huelguistas y matones la CNT y la FAI, de tal manera que hacían ingobernable la nación española.

Es posible que el común de los medios de comunicación, de estos que tiene intereses en apoyar el desmoronamiento de España, como es el caso de las TV y los periódicos catalanes, muchos de ellos fuertemente subvencionados por la Generalitat; algunos incautos que siguen pensando que debe negociarse con los catalanes, demostrando que son unos ignorantes del tema o los habituales antisistema a los que cualquier rebelión, algarada, manifestación o alteración del orden la reciben con verdadero agrado, ya que siempre suelen sacar tajada de semejantes situaciones. No es así para los que, viviendo en Cataluña, hace tiempo que estamos viendo como la situación se deteriora, el número de radicales catalanistas va en aumento, las autoridades no pueden o no quieren reprimir la serie de actos delictivos que se vienen cometiendo en contra de la corona, de los símbolos patrios, del idioma castellano, de los derechos de los padres para exigir la educación de sus hijos en castellano; en contra de la legalidad como la exhibición impune en las casas particulares, en los ayuntamientos y edificios oficiales, de banderas esteladas o separatistas, que han venido destronando a la bandera de las barras catalana. Estamos temiendo que llegue un momento en el que tendremos que enfrentarnos a nuestros propios amigos y familiares, si no se soluciona este tema o llegar a pensar en abandonar esta autonomía, aunque todo lo que tenemos esté en ella, incluido familia y amigos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, es verdaderamente preocupante que a estas alturas de la situación separatista en Cataluña, tengamos la impresión de que, en la Moncloa, siguen pensando que esto se va a solucionar políticamente, con algunas cesiones y con mucho dinero; un punto en el que ya hace tiempo que diferimos, porque el tema catalán ya no es algo que dependa del dinero, sino de algo más y eso lo saben los directivos catalanistas que, aunque quisieran, no tiene posibilidad de hacer marcha atrás. ¿Nos enteramos o no?
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