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Esperanza Aguirre y su ataque a la Comunidad Educativa madrileña
La formación se ha de basar en el esfuerzo y el talento
Hay que buscar la excelencia y no se puede igualar por abajo como hacen los socialistas; ha afirmado, con su habitual desparapajo, doña Esperanza Aguirre. Tamaño disparate solo puede provenir de alguien totalmente profano en materia educativa. El esfuerzo no es base de nada sino inevitable condición ligada a cualquier tarea conducente al desarrollo humano.
Y el esfuerzo no debe soportarse individualmente sino en grupo, pues no debemos olvidar que, mal que les pese a algunos, vivimos en sociedad; tanto en la educación secundaria como en la universitaria o en la formación profesional, es en el grupo donde mejor pueden germinar los talentos individuales y la imprescindible conciencia colectiva que hace eficaz a una comunidad humana.
La formación, la educación, es una tarea que nos concierne a todos, no a un grupo de “excelentes”. Y no hay un solo talento, sino múltiples talentos que se escapan al raquítico criterio de alguien tan profundamente ignorante de las labores docentes como es doña Esperanza Aguirre. No hay que agasajar el aparente talento, sino descubrir los talentos ocultos, por pobres que nos puedan parecer, y ayudarlos a crecer. Todos conocemos infinidad de "talentos" juveniles que devinieron estériles en la madurez y, por el contrario, infinidad de jóvenes que parecían carecer de luz propia y, en en su madurez, nos han deslumbrado. No se trata de ser el mejor del mundo, sino de ser el mejor que uno puede llegar a ser; con todos los matices que enriquecen la personalidad de cada individuo, y bajo la necesaria tutela de una Comunidad Educativa sabiamente dotada.
Dejar en manos de un reputado personaje de sainete, como es doña Esperanza Fuencisla, la fundamental tarea de inocular el conocimiento en el conjunto de la sociedad madrileña es una dejación imperdonable, una irresponsabilidad temeraria, un suicidio; sobre todo cuando somos conscientes de que no hay nadie de su entorno que la desdiga, que la haga entrar en razón y le muestre su desnudez intelectual. Espeluznante es el elogio encendido de nuestro futuro presidente de la nación, don Mariano Rajoy, dedicado al atroz atentado que el PP ha perpetrado contra la Comunidad Educativa en la capital del reino. Yo recomendaría a la presidenta madrileña, y a todo su séquito de palmeros, que acudieran cuanto antes a un curso de Formación para Formadores. Yo mismo me ofrezco gentilmente para impartirlo.
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