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Etiquetas:   La vida desde dentro   -   Sección:   Opinión

Maragall i Matías

Santiago González
Redacción
sábado, 9 de abril de 2005, 22:52 h (CET)
Maragall habló en Madrid de lo suyo, que es, desde hace algún tiempo, el primer problema político del presidente Zapatero. Reclamó las balanzas fiscales y, ya, de paso, 3.000 millones de euros para nivelar el plato catalán. Pasqual Maragall i Matías, (que no Mira) ha decidido echarles una mano a los socialistas vascos para contento de la competencia, sin que Patxi lo necesitara. El candidato socialista desarrollaba una buena campaña e hizo un buen debate en ETB. Estuvo mejor «la actriz de reparto» (Guevara dixit), es cierto, pero él fue superior a Ibarretxe y al traslúcido candidato de Izquierda Uncida. Solo falló en la indefinición de sus planes sobre alianzas de Gobierno.

Y va Maragall y pone el dedo en esa llaga. A pregunta del director de ABC sobre con quién deberían pactar los socialistas vascos, respondió: «Sin duda con el PNV, porque querrá decir que las elecciones han ido muy bien. Sería bueno para el país». Patxi no se merecía estos aliados. Elija usted a Maragall como un modelo para armar lo suyo; teorice sobre «Maragall, la gran esperanza vasca», por decirlo con el título de aquel imperecedero artículo en el que Odón Elorza reclamaba la alternancia. Eta gero hau. ¿Por qué no pactó el 'president' con CiU, en lugar de venir a dar consejos?

Por culpa del honorable, Patxi ha tenido que explicarse: no estará en un gobierno que no sea de cambio, ni en uno que no presida él mismo, ni en un gobierno frentista, ni antinacionalista. Las dos primeras proposiciones parecen excluir el pacto que le gusta a Maragall, salvo: a) Que él no forme parte del Gobierno, pero sí alguien del partido. B) Que el PSE, (13 escaños), dé el 'sorpasso' al PNV-EA, (33 escaños), y tengamos un gobierno presidido por Patxi con Ibarretxe como vicelehendakari. C) Que el PNV devuelva al PSE el favor del 86 y, aún sacando más escaños, le ceda la presidencia, aunque tal probabilidad parece escasa.

Las dos últimas premisas se interpretan como un rechazo a gobernar con el PP, aunque el propio PSE no debería concebir esa razón. ¿Considera Patxi frentistas los ayuntamientos de Andoain o Barakaldo? Si el 17 por la noche sigue manteniendo: «mi ambición ahora es gobernar solo» y el tripartito no tiene mayoría, hay una sola posibilidad que cuadre todas las demás premisas: el Partido Popular le vota gratis su investidura y luego negocia la estabilidad política con el PNV. Parece raro, pero si sale habremos superado el modelo catalán.

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