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Etiquetas:   -   Sección:   Opinión

Ellas [también] cuentan

Federico Vivanco sabe escuchar y dar voz a las que hacemos callar
Carlos Ortiz de Zárate
sábado, 1 de julio de 2017, 13:00 h (CET)
Hace ya un montón de años fui convocado por el juzgado de guardia para traducir en el juicio contra un ciudadano del África francófona. No soy traductor. Me había quedado ese verano en Las Palmas para preparar mi oposición al puesto de Civilización Francesa. No encontraban a nadie y me obligaron a hacer el trabajo.

Mi experiencia fue decepcionante. El juez me amenazó en tres ocasiones con ordenar mi detención por el simple hecho de intentar defender los derechos del procesado. No pude escuchar a éste. Mi misión se limitaba a traducir las preguntas del magistrado, las respuestas del acusado y la sentencia.

Federico ha tenido experiencias más gratificantes como intérprete en la Oficina de Asilo y Refugio del ministerio de Interior. Así lo muestra en la introducción con unos párrafos plagados de angustia que traducía en su trabajo. Explica: “Estos párrafos podrían conformar lo que sería el comienzo de uno de los tantos relatos cortos que se encuentran en esta antología”

Sí, Vivanco tiene escucha, y paciencia. A partir de esta toma de contacto decidió dar visibilidad a esas voces que tendemos a ningunear. Federico ha pasado años buscando en el África anglófona, voces ignoradas: por ser pobres y por ser mujeres. Ellas [también] cuentan es eso; casi nada.

Hay dolor, si, pero también hay fuerza y muchas ganas de salir del pozo en que las hemos metido. Gracias, Federico has dado vida a estos días grises y lluviosos que me tocan.
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