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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Cataluña   -   Sección:   Opinión

Puño en alto indica: violencia, amenaza y odio

¿Porqué se admite el saludo comunista y se ha erradicado el fascista?
Miguel Massanet
sábado, 1 de julio de 2017, 12:59 h (CET)
Una vez más, señores debemos enfrentarnos a las contradicciones a las que nos someten a los ciudadanos los políticos adscritos a partidos de la izquierda, con la particularidad de que, los que, en teoría, tienen el marchamo de derechistas, se doblegan, se rinden y se entregan a las imposiciones y ocurrencias de sus oponentes de izquierdas; no se sabe bien si por mojigatería, miedo, exceso de prudencia o porque, en el fondo, teman que un enfrentamiento con aquellos puede dejarlos en mal lugar; tal es la sensación de impotencia, inferioridad y desánimo en la que se han dejado colocar, luego que sus adversarios les hayan comido el terreno, ante la pasmosa e inútil pasividad de los actuales gobernantes del PP, convertidos en el pim pam pum de la cámara de diputados, que los ha obligado a adoptar ( como ya se esperaba) una actitud defensiva y, lo que aún es peor, un servilismo que les ha conducido, a cometer una más de estas equivocaciones con las que nos están obsequiando, demasiado a menudo, desde que gobiernan en minoría.

La realidad es que no existe, ni en España ni en lo que queda de Europa, lo que se pudiera considerar como una justa equivalencia entre los crímenes que se le han venido atribuyendo al nazismo y al fascismo, con los perpetrados detrás del Telón de Acero, tanto por los seguidores de Hitler, en un lado, como por los esbirros del señor Stalin y sus compinches, por el otro. A nadie parece molestarle, extrañarle o irritarle que, en los distintos actos, mítines, concentraciones o, incluso, en sus participaciones en organismo oficiales, utilicen el saludo comunista del puño cerrado en alto, para expresar su orgullo por pertenecer a aquellos que, luchando contra las derechas, fueron capaces de masacrar a millones de personas en todas las partes del mundo en las que han tenido poder. ¿Qué les sucedería si, a los fascistas de ahora, si es que quedara alguno, o a los que se les ha colocado el San Benito de serlo, tan frecuentemente utilizado por quienes quiere degradar, ante el resto de ciudadano, a los que no comparten sus ideas proletarias y se declaran de derechas; decidieran volver a poner en marcha sus centurias?

No se atrevan a hacer la prueba en público ni tengan la osadía de defender ante un grupo de personas, el derecho a extender el brazo, en un ángulo de 45º, con la mano abierta y la palma hacia abajo, si es que no quieren ser objeto de una agresión, que la policía lo detenga o que lo linchen en plena calle; como si lo que ha hecho fuera el peor de los actos delictivos que usted pudiera haber realizado. Hoy mismo, en una foto de el periódico de los Godó, La Vanguardia, podrán ver una foto en la que, cuando el Parlament (con mayorías independentistas y de izquierdas) han tomado la resolución, por unanimidad, de anular las sentencias de los tribunales en tiempo del general Franco, dictadas en toda Cataluña; un grupo del público asistente al acto ha mostrado su contento brazo en alto con los puños cerrados ¡estalinistas puros, resabiado y rencorosos. ¡Valiente gesta, heroica e intrépida decisión, atreverse a derogar todas las sentencias dictadas contra aquellos que fueron juzgados y condenados, sin discriminación de los que fueron condenados con toda razón y merecimiento, de aquellos (la Justicia nunca acierta siempre), en los que los jueces se pudieron equivocar! Hay que ver lo valientes que se vuelven aquellos que, en tiempos de Franco, llevaban la flechas en sus camisas azules y gritaban hasta desgañitarse ¡Viva Franco!, y ahora se han convertido en demócratas de nuevo cuño, progres de conveniencia y defensores a ultranza de aquellas doctrinas de las que abjuraban, antes de la vuelta de la tortilla política.

Pero ¿saben ustedes lo peor de todo?, pues que esta resolución, completamente desfasada, injusta, artera, tomada por quienes no tienen facultad para ello y deslocalizada en el tiempo, ha sido avalada, aceptada y convalidada con los votos del PP y C’s. Vergüenza ajena es lo que sentimos, señores, ante la degradación a la que estamos asistiendo quienes hemos votado a los populares, incluso cuando no eran un partido con posibilidades de gobernar. La dirección del partido, el señor Rajoy y los componentes del actual gobierno del PP, si es que les queda algo de dignidad y respeto por sus antecesores Aznar y Fraga Iribarne, lo primero que debieran hacer es sancionar a los representantes del PP en Cataluña y obligarles a rectificar públicamente, pidiendo perdón a todos los catalanes a los que representan, si es que les quedan algunos que todavía, se sientan unidos a un partido que se ha olvidado de los principios y valores que, una vez, rigieron para todos los componentes del partido.

Si todavía hubiera justicia, si quedaran personas que supieran valorar, objetivamente, la labor de los tribunales de Justicia durante el franquismo y se dejaran de contar las invenciones que, sobre lo ocurrido en aquellos tiempos, se han construido sujetos tan impresentables como los que se han encargado de la Memoria Histórica, todos ellos del bando izquierdista y enemigos acérrimos del general Franco, contra el que, durante su vida, fueron incapaces de causarle la más mínima preocupación. Muchos de los que de oídas, porque se lo contaron en su casa, porque lo han leído en historiadores tan desprestigiados como el señor Preston o algún activista indocumentado se lo ha inventado y se han tomado al pie de la letra lo de “los crímenes del franquismo”, les recomendaría que también leyesen a otros historiadores como La Cierva, Hugh Thomas, Pio Moa, Robert Brasillach, César Vidal o, se lo recomiendo encarecidamente si logran encontrarlo, un librito escrito por Alberto Flaque de Ediciones Rodegar, de Barcelona, titulado “Checas de Madrid y Barcelona” donde, con toda seguridad, encontrarán motivos más que suficiente para que, sobre todos los sádicos criminales que se mencionan en él, cayeran las leyes franquistas más duras porque, señores, en cualquier otro país del mundo, excepto la Unión Soviética, de donde se importaron tales prácticas de tortura, los tribunales de Justicia no hubieran dudado de aplicar, sin atenuante alguno, la pena capital sin posibilidad de indulto, a tales monstruos de la insania.

En un Estado de Derecho, como fue el que gobernó España desde 1938 hasta 1978, no se puede y menos por un parlamento que está bajo la sospecha firme de estar conspirando contra la unidad de España, que ha desobedecido reiteradamente las órdenes del TC, que pretende actuar en contra de las sentencias de los Tribunales de un país mundialmente reconocido como una democracia, integrado en Europa y formando parte de la ONU; tiene legitimidad alguna para tomar una resolución semejante que, por supuesto, no está entre sus atribuciones y, para más INRI, propuesta por aquellos que durante la misma Guerra Civil, cometieron crímenes más atroces, más crueles, más ignominiosos que los que pudieran haber cometido en el bando contrario, donde los asesinatos cometidos por milicianos y milicianas fueron a miles y la mayoría de ellos sin juicio previo y, como hicieron con Calvo Sotelo, con un tiro en la nuca y abandonados en los bordes de las carreteras. ¡Qué autoridad moral alegan aquellos, cuyos antecesores, algunos de los cuales legítimamente condenados por asesinos o torturadores, cometieron crímenes más graves que los que se le atribuyen al franquismo!

El acto que ha tenido lugar en el Parlamento Catalán, aparte de constituir una boutade específicamente preparada para ir en contra del resto de España; de constituir la muestra más perfecta de la incompetencia de quienes la han tomado y de no tener ningún efecto jurídico que invalide aquellas sentencias, tiene la particularidad de sacar de nuevo a relucir acontecimientos que hace casi ochenta años que sucedieron y que no tienen otra finalidad que excitar los rencores, reabrir las heridas de la Guerra Civil y recordar a muchos que, en aras de la paz, se resignaron a intentar olvidar aquellas muertes, que la situación por la que está pasando España, con los comunistas intentando de nuevo hacerse con el poder, puede ser que nos lleven de nuevo a que se repitan situaciones que comporten reacciones, vayan ustedes a saber cuáles, que todos ya dábamos por imposibles. Ahora ya no es así. Y un añadido: conviene que los del PP catalán se lo hagan mirar, porque no han podido caer más bajos.
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