|
Tags:
Opinión
· Artículo de opinión
|
|
|
| De primaveras |
| La Primavera Árabe está haciendo florecer toda suerte de capullos |
|
|
Occidente –entiéndase EEUU y su OTAN- han irrumpido en el devenir de los países islámicos con la delicadeza de un elefante en una cacharrería. El resultado de sus acciones, más allá del fantasmagórico y pomposo nombre publicitario de “Primavera Árabe”, es más parecido al de esas invasiones fallidas –Iraq y Afganistán- en que a los imperiales les han llenado la cara de dedos mientras sembraban el caos y la muerte de una forma tan absurda como gratuita.
Sobra decir que el resultado de la invasión militar de Iraq y Afganistán sólo ha servido para que las multinacionales armamentísticas norteamericanas se hincharan a hacer negocio, pero que los ciudadanos de esos países les deben a los invasores la destrucción de sus países y sus vidas personales, además de ser semillero de venideras confrontaciones que prometen ser de lo más sanguinarias. Todo un éxito, en fin. No; no viven en esos países como marajás, ni siquiera de una forma respetuosa o democrática, ni aun las mujeres han dejado de usar velo o burka o tienen más derechos o viven las poblaciones entregadas al lujo y la molicie. No; ni mucho menos. Por el contrario, los Estados han fallado, el caos que han instaurado es el orden preferente, la vida no vale nada, los derechos civiles no existen, sus riquezas han desaparecido en los bolsillos de las multinacionales norteamericanas y a los ciudadanos de esas naciones no les queda sino un horizonte de sufrimiento, dolor e ignorancia que sólo se puede resolver con más sufrimiento, dolor e ignorancia. Más o menos lo que dijeron que iban a hacer los EEUU cuando comenzaron esta tétrica andadura, ya digo, y, ahora que se vuelven a casita los marines después de haber cumplido su misión, se hace balance y uno, claro, se lleva las manos a la cabeza y le ruega al buen Dios que ojalá nos quedemos como estamos y que nunca nos tengan que salvar de nada: Virgencita, que me quede como estoy.
Y es que donde las gentes de EEUU ponen su bota, todo el mundo está tan contento. Ahí tienen a Egipto, que salieron de Málaga y se metieron en Malagón (con perdón), o a los libios, que teóricamente se libraron de una dictadura para meterse en una dictapeor y más sanguinaria. Y, si no, ahí tenemos a Yemen o a Siria, a quienes ya les pintan en bastos y tienen por delante sólo degollinas porque ya no hay marcha atrás posible. Y si éstos últimos se creen que van a tener democracia y que van a vivir como Filadelfia o en Londres, están listos, que tomen asiento y adopten posturas cómodas, porque en un ratito más lo tienen, fijo.
La cuestión es que no para aquí la cosa, porque todos estos países –lo digo con respeto-, son daños menores comparado con lo que se viene encima, que es Irán, Paquistán y los colaterales rusos, indostaníes y chinos que estarán, con toda seguridad, al quite, remojando las barbas de los israelíes, socios de los norteamericanos. Da la impresión, visto desde cierta distancia, que todas estas revoluciones primaverales (debe ser por la cantidad de capullos que florecen en ellas), más tienen de cerrar bocas incomodas con linchamientos en plan western, si es que no de ensayos o de maniobras para ver de qué forma les rapan las barbas a los ayatolás chiítas persas, que con libertades de mucho tiroriro más falsas que el beso de Judas. Algo se cuece, y no es algo menor.
O es esto, ya digo, o es la ansiada reestructuración del escenario del Medio Oriente tan perseguido por los norteamericanos desde que diseñaron su horizonte de carestía venidera de recursos fósiles mundiales (y, en consecuencia, de control de la energía), hace ya algunas legislaturas por los talentos del pentagrama iluminado. El premio Nobel de la paz, Obama, ya vemos que lejos de pacificar aprieta el acelerador, y hasta es posible –seguro, según muchos expertos- que meta en la harina y la reboce a la misma Turquía, la cual ya está de uñas con Israel por la cosa de los gases del campo Leviatán en Chipre, y con los EEUU por la cuestión Armenia en el norte de Iraq.
De sobra es conocido aquello del divide et venceré, y a EEUU no le han gustado nunca los grandes opositores, sino que le conviene mucho la fragmentación de cualquier potencia, y, de ser posible, que lo es, con una buena cantidad de líos domésticos. Es lo que hizo con la exURSS, con la exYugoslavia, con la exSerbia y con la excátedra con que gobierna el mundo.
Lo malo de todo esto, además de florecer tantos capullos, es que la cosa se le puede ir cualquier día de estos de las manos. Y no por estar lejos de aquel meollo vamos a salvarnos, no se crean, que no en vano nos han montado en casa, en Rota, lo del paraguas antimisiles (miedo han de tener si tanto tienen que protegerse lejos de su casa), convirtiéndonos en objetivo atómico de primera magnitud para cualquier enemigo con malas pulgas. Dicen algunos mal pensados que esto una jugada de quienes nos comandan para desmontar a ETA y tener una oportunidad electoral, porque de sobra es sabido que EEUU juega siempre a dos cartas y con tres o cuatro barajas.
La respuesta final, uno de estos días. Por lo pronto, va silenciando bocas mientras florecen los primaveras y eliminando los potenciales enemigos de retaguardia, acaso esperando una cosecha de hongos cuando llegue el estío. Que llegará.
► Puedes conocer toda la obra de Ángel Ruiz Cediel: Un autor que no escribe para todos (Sólo para los muy entendidos)
|
|
|
|
|
|
|
|
| |