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El fin de medio siglo de pesadilla
Si es verdad que se disuelven, duraron mucho más que el franquismo; catorce años más, por lo menos
Pocas dictaduras han perdurado tanto tiempo denigrando la condición humana como lo ha hecho ella: ETA. En euskera, conjunción copulativa; también, el acrónimo más contrario a cualquier cópula ¿Cómo es posible que un movimiento nacido para combatir una dictadura la sobreviva nada menos que en 32 años, convirtiéndose en el peor enemigo de la democracia.
Sí, una democracia inventada de aquella manera, pactada con el diablo franquista, nacida en el terror a un nuevo golpe de Estado. Una democracia, precaria o fingida, pero que nunca ha inducido al tiranicidio y sí ha tenido su mayor verdugo precisamente en la ETA, la redentora de no se sabe qué condición sobrehumana; la banda nacida para luchar contra la dictadura franquista. Estas son las peores expresiones del esperpento nacional que denunció como nadie Valle Inclán (y eso que él mismo era una perfecto cabrón de esperpento).
Bueno, pues si es verdad, el 20 de octubre pasará a la historia como el día en el que cesó esa gran pesadilla, irracional, brutal, torpe, empecinada, profundamente española a su pesar. Tomémonos unos días de vacaciones para serenar el ánimo. Y después, seamos magnánimos con las peores víctimas de ETA: los propios etarras. Y ya solo nos queda que el otro empecinado, el héroe de Perejil Aznar, también declare la paz a la inteligencia.
Escorial es un gran amontonamiento de escoria. Pues en el Escorial casó a su hija, y de sus convidados pocos son los que no apuntan a carne de presidio. La desfachatez del vodevil español es tan desproporcionado que aún han de pasar décadas para que este país llegue a convertirse en un espacio de convivencia razonable. Bueno, por algo se empieza: la hidra etarra parece que nos da un descanso.
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