Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Rato envía un mensaje envenenado

Ignacio Parada
Redacción
lunes, 4 de abril de 2005, 22:16 h (CET)
Rodrigo Rato, en su condición de director gerente del Fondo Monetario Internacional, se reunió ayer con Rodríguez Zapatero, en su condición de presidente del Gobierno. Y le trasmitió un mensaje envenenado: la necesidad de que España mantenga la estabilidad presupuestaria y el superávit de las cuentas públicas, de que profundice en las reformas que doten de mayor capacidad y dinamismo al mercado laboral y de que avance en la reforma del sistema de pensiones. Teniendo en cuenta que Zapatero administra las saneadas finanzas públicas que le dejó la acción política de Rato, que aspiraba a la Moncloa y fue marginado por Aznar, hay que suponer que la advertencia tiene un significado institucional y político fuera del debate partidista.

Retirado aparentemente de la política, Rato ha vestido sus sugerencias a Zapatero como una relación entre el FMI y un jefe de Gobierno. Pero, por la índole de las materias tratadas, resulta imposible que no hayan entrado en juego consideraciones personales y psicológicas más sugerentes. Porque la prevista reforma de la política tributaria del Gobierno del PSOE, la financiación de la sanidad o la estabilidad presupuestaria de las comunidades autónomas no son materias en las que el Fondo tenga recomendaciones que hacer a un jefe de Gobierno del Estado que sea. Rato no ha renunciado a sus aspiraciones políticas y su futuro va más allá de una jubilación dorada como director gerente del organismo que hoy representa. Puede que, en la actual situación del PP, y si el PSOE lleva la economía a una situación de crisis arrinconando la política económica que intenta sostener Solbes, sucesor del propio Rato, el ex vicepresidente aspire a ser un recambio en un futuro centro derecha menos enconado e ideológico y más laico y liberal. Solo le falta superar el rechazo de la superestructura de su antiguo partido o encontrar un trampolín financiero para fundar uno nuevo.

Noticias relacionadas

Memoriosos caprichosos

Convertimos en caprichos peligrosos, lo que debieran ser ayudas documentales

Para reforzar relaciones comerciales

V. Abelenda, Girona

El Estado se lava las manos

G. Seisdedos, Valladolid

Educación trasvasada... Educación utilizada

A. Alonso, Madrid

Cataluña, cromos y culpa

V. Rodríguez, Zaragoza
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris