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Tags: Opinión · Lencería fina · Teresa Berengueras
Duque de Windsor, revolucionó el vestir victoriano


Santa Eulalia expone 17 de sus trajes


Teresa Berengueras Teresa Berengueras
@berealsina
domingo, 16 de octubre de 2011, 17:49
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Edward, Albert, Christian, George, Andrew, Patrick, David, todos eran sus nombres, nació en Londres el 23 de junio de 1894 y murió en París en 1972, fue el rey que reinó menos tiempo en el Reino Unido y sus posesiones, lo hizo desde el 20 de enero de 1939 hasta el 11 de diciembre del mismo año, total 325 días, nunca fue coronado como tal, su vida estuvo llena de luces y sombras y causó muchos problemas al protocolo inglés a causa de su amor por siempre jamás a la dos veces divorciada la americana Wallis Simpson.

Mientras fue rey Eduardo VIII mantuvo una actitud muy adversa a como se movía la enconsertada sociedad victoriana de la que formaba parte, su padre, el rey Jorge V, le crió con amor pero en la distancia debido a sus múltiples viajes por su función real, Eduardo se crió entre niñeras una de las cuales le maltrataba hasta el punto de que Eduardo se quejaba y nadie atendía sus problemas hasta que su madre al darse cuenta de que Eduardo no bramaba porque sí despidió a su maltratadora.

Carácter encantador
En los estudios no prosperó, sus notas eran las justas pero tenía un carácter encantador, ajeno al protocolo se acercaba a todo el mundo y eso hizo que los ingleses llegaran a amarle y considerarle. En su juventud durante los viajes que realizaba reemplazando a su padre no perdía el tiempo, le gustaba más dedicarlo a enamorar a mujeres casadas que a estar por los asuntos de estado, ya en esos momentos le gustaban mujeres mayores que él y tuvo varios romances con mujeres casadas y comprometidas, cosa que en aquellos tiempos y teniendo en cuenta que iba a ser el rey la moral victoriana permitía, es más, incluso parecía estar bien visto en su nivel social.

En realidad la forma de actuar de Eduardo príncipe dista poco de la de Carlos de Inglaterra, actual heredero del trono inglés, pues como ya sabemos se casó con Diana de Gales sin estar enamorado teniendo como amante a la Duquesa de Cornualles, entonces casada, e incluso ella fue quién aconsejó al Príncipe Carlos que desposara a la ingenua Diana pues le seria más fácil manejarla, ahora, como todos sabemos, Diana reposa después de morir en un trágico accidente de coche y la Duquesa de Cornualles, previo divorcio con su marido con quién aún mantiene unas excelentes relaciones, se casó con Carlos de Inglaterra.

El Reino Unido ha evolucionado en muchas historias pero vemos que la Monarquía inglesa sigue conservando los tics excesivos de un tiempo ya pasado de moda.

El Rey Jorge V mantuvo diversas conversaciones con su hijo al no estar de acuerdo con su manera de proceder, pero Eduardo tenía clara su manera de ser, de actuar y de sentir y le dijo a su progenitor que no tenía pensado cambiar teniendo en cuenta que gozaba del fervor del pueblo, a partir de varias conversaciones en este tono padre e hijo separaron sus encuentros y sus relaciones se convirtieron en distantes.

Abdica por amor a una doble divorciada

Antes de que muriera Jorge V Eduardo comenzó una relación amorosa con Wallis Simpson una mujer que no agradaba a nadie en el Reino Unido, ni a la realeza, familia de Eduardo, ni tampoco al Gobierno inglés, sin embargo Eduardo estaba dispuesto a todo para mantener su historia de amor. Eduardo fue nombrado Rey pero nadie estaba de acuerdo con que se casara con Wallis, el ya Rey Eduardo VIII propuso varias alternativas para contraer matrimonio con su enamorada, una de ellas era que después de desposarla no tuviera el rango de Reina o Reina consorte, tampoco el título de Alteza Real y de que los hijos que tuviera con ella no fueran sucesores a la corona, a todas estas alternativas el Parlamento y su familia real más directa le negaron cualquier posibilidad, ante la cruda realidad no quiso renunciar a la mujer a la que amaba y abdicó.

Otras informaciones aparecidas muchos años después afirman que el Rey Eduardo VIII no abdicó por amor, sino que tuvo que hacerlo porque el Parlamento Inglés de acuerdo con su familia, le tendió una trampa y tenía que salir del trono se casase con quién se casase.

Crean el título de Duque de Windsor

Después de abdicar crearon para él el título de Duque de Windsor. Los duques se casaron el 3 de junio de 1937 en el Castillo de Candé, cerca de Tours (Francia), a ella se le negó el título de Alteza Real y a los dos se les recomendó que no entraran para nada al Reino Unido, se fueron a vivir a París donde el Gobierno les facilitó una vivienda maravillosa en le Bois de Boulogne, una residencia por la que pagaban un precio simbólico y estaban exentos de pagar impuestos.

Considerados elegantes en todo el mundo

La pareja fue querida y admirada en todas partes a las que acudieron y fueron considerados como la pareja mejor vestida en la época. Wallis era una mujer muy elegante, todo lo que se ponía destacaba en ella y el Duque fue un innovador del encorsetado vestir victoriano, el Duque de Windsor fue el primero en ponerse trajes de cuadros de Gales y un sinnúmero de novedades más que estos días, hasta el 17 de noviembre, podemos ver en una exposición en Santa Eulalia de Barcelona que han traído de la firma italiana Kiton.

Santa Eulalia presenta una muestra de los trajes del Duque de Windsor

La innovadora tienda Santa Eulalia de Barcelona, situada en el emblemático Passeig de Gràcia, guiada por Lluis Sans que conoce todos los vericuetos de la moda de lujo y su historia, no pudo resistirse cuando estando en Italia en una de las tiendas Kiton vio los trajes del Duque de Windsor, enseguida se interesó en traer la muestra a su tienda de Barcelona, le dijeron que había cola pues otras tiendas de todo el mundo estaban interesadas en tener esta muestra histórica en sus boutiques. Lluis Sans se puso a la cola: “Buscamos los días adecuados en nuestras agendas y ya tenemos la exposición aquí hasta el 17 de noviembre, no podemos tenerla un día más pues la lista es larga. Ha llegado a nuestra tienda tal y como estaba expuesta en Italia y como se expone en todas partes, son piezas únicas, son auténticas y no es preciso hacer nada especial, sólo crear un poco de ambiente adecuado”, especifica LLuis Sans.

Azul que no negro
LLuis Sans, propietario de Santa Eulalia, juntamente con su esposa, dispuso en una de las entradas de su tienda un ambiente acogedor donde predominan como marco exterior los cuadros de Gales en gris y blanco y luego los vestidos del Duque de Windsor. En este espacio hay diversos conjuntos y luego en el piso menos uno, tres más, uno de ellos el chaqué con el que se casó en el año 1937 con Wallis Simpson y dos elegantísimos frac de color azul noche, que no negro, pues nunca el Duque quería usar el negro para los vestidos de fiesta ya que aseguraba que el azul cuando le daba la luz su negro era mucho más negro que el propio negro.

En la exposición podemos ver un abrigo cruzado color Navy con botones del Escuadrón Real de la Marina Británica, una chaqueta de Harris Tweed en cuadros blancos y negros Hounstooth con chaleco, kilt y bolso de piel estilo celta de 1920, un conjunto sport en Tweed Príncipe de Gales de 1923, otro de 1929 o un traje cruzado de día de Príncipe de Gales de 1903 entre unos poco más.

Vistió siempre tejidos de invierno

Es curioso observar como los tejidos usados son todos de lana gruesa para protegerse del frío con comodidad, Lluis Sans lo explica: “El Duque nunca vistió en verano con tejidos livianos, él explicaba que a lo largo de su vida había padecido mucho frío en los castillos en donde había vivido, es por eso que siempre vestía trajes confeccionados con lana”.

Marcó tendencia en todo el mundo

Según LLuis Sans el Duque de Windsor puso de moda el smoking en los actos oficiales cuando éstos sólo se utilizaban en cenas entre íntimos, también me dice: “Sacó el tweed del armario y se puso las faldas escocesas, puso en la calle los cuadro Gales que eran considerados muy osados. Fue un hombre que en su momento marcó tendencia en todo el mundo y muy especialmente en su generación, tendencia que es plenamente vigente en estos días”.

El Duque de Windsor puso de moda la vuelta en los bajos del pantalón y flexibilizó los cuellos de las camisas menos almidonados y las hizo más llevaderas y cómodas. También puso de moda la raya diplomática en los trajes, rayas incluso muy anchas y calzó zapatos de ante marrón, imposible de imaginar en los años en que él vivía. En la prensa de esos momentos algunos de los periodistas acuñaron la frase de: “Es el hombre que todos los hombres querrían ser y con el que todas las mujeres querrían casarse”.

Hombre extravagante para su real familia

Para su real familia era un hombre extravagante, fue mal visto y vivía en cierta manera con su amor pero alejado del pueblo que tanto le amó, digamos que tenía un exilio de lujo aunque así nadie lo escribió, vivían en París, la ciudad del amor, no les faltaba de nada, pero no podían viajar cuando querían al Reino Unido, de cualquier forma los duques de Windsor llenaron fiestas importantes y les dieron clase y lustre, en el año 1924 viajaron a Estados Unidos y la prensa americana les dedicó páginas enteras y portadas en sus rotativos, donde llegaban nunca pasaban desapercibidos.

El duque murió catorce años antes que la duquesa, al final, muy al final, su familia le reconoció como un miembro más de la familia real, lo enterraron en su país y cuando Wallis Simpson murió, también las tensiones familiares se habían rebajado, le dieron un lugar al lado de su amado. Está bien lo que bien acaba pero quizá tardaron un poco, claro que desencorsetar la encorsetada moral victoriana siempre ha sido complicado, por algo la Monarquía inglesa es la más protocolaria, esperemos que eso cambie, tal y como van las cosas en estos momentos es posible que así suceda, será lo mejor para todos.

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