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Etiquetas:   Ser o no ser   -   Sección:   Opinión

Prohibida la generosidad

Manuel Alcántara
Redacción
viernes, 1 de abril de 2005, 22:43 h (CET)
Hay escritores que además de firmar con su nombre emplean un seudónimo. Se conoce que tienen interés en llegar a ser desconocidos bajo distintas señas de identidad. Siempre he desconfiado de los anónimos, quizá porque he recibido bastantes. Con las cartas que me llegan sin firma tomo siempre dos precauciones: si me doy cuenta a tiempo no las leo, y si no reparo en la circunstancia, abandono su lectura apenas iniciada. En ambos casos me lavo minuciosamente las manos después. Esa aversión a los anónimos no se extiende a los donativos, lo que ocurre es que jamás he recibido ninguno. Regalar algo y ocultar el nombre del donante es la forma suprema de la generosidad, siempre que no sea la expresión de la máxima cobardía interesada. El PSOE quiere acabar con las donaciones anónimas y de empresas a los partidos políticos. Ya habían hecho algunos amagos, pero ahora parece que va en serio.

Siempre que se le da dinero a un partido se aspira a sacar partido. La ley sobre financiación va a establecer un límite a la dadivosidad: 150.000 euros por persona y año para los particulares. Será fácilmente vulnerable: los mecenas se desprenderán de su dinero con otros nombres, bien de amigos o de parientes. No parece que sea el remedio para disminuir la cifra sino el número de pródigos. Parece que el PP y CiU son las formaciones que cuentan con adictos más ricos.

Los contables aseguran que mientras el grupo socialista sólo recibió 325.630 euros durante el último año fiscalizado por el Tribunal de Cuentas, el PP obtuvo 3,2 millones, de los que 2,5 fueron anónimos. A éste le superó la coalición catalana, que acumuló 3,4. La pela es la pela, pero deja de serlo cuando se convierte en una inversión. Las Iglesias y los partidos políticos debieran mantenerse con la cuota de sus socios. No es que me obsesione el tema, pero soy de los que están convencidos de que un libro ayuda a triunfar en las elecciones. Sobre todo si es un libro de contabilidad.

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