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Tags: Sociedad · Boda Duquesa de Alba · Teresa Berengueras
La duquesa ha dicho sí


El pueblo la jalea en la calle y pocos invitados en Dueñas


Teresa Berengueras Teresa Berengueras
@berealsina
miércoles, 5 de octubre de 2011, 19:58
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Se han casado, ¡por fin¡.Después de tres años de incertidumbres, pesares, comunicados y malas maneras la Duquesa de Alba ha dado el sí al funcionario Alfonso Díez Carabantes en una boda celebrada en la pequeña capilla del Palacio de Dueñas ante una hermosa imagen de la Virgen de Neri di Bici.



Antes de iniciar la ceremonia.
Asistían al enlace tan sólo treinta y cinco invitados entre los que se encontraban los hijos de la Duquesa, menos Eugenia, la pequeña de los Alba, que a causa de una varicela repentina que se le diagnosticó en la noche de ayer ha tenido que ser ingresada en la Clínica Ruber de Madrid y Jacobo Siruela que con su mujer Inka se ha ido de viaje a París para no tener que asistir a esta boda. También estaban presentes junto con los otros hijos de la duquesa sus ex mujeres invitadas expresamente por la Duquesa, en la actualidad todos sus hijos, menos Jacobo, están separados y sin haber vuelto a pasar por la vicaría o el juzgado. Cayetana también invitó al torero Cayetano Rivera por quién siente pasión y éste llegó a Palacio acompañado de su novia la modelo Eva González, la pareja, junto con Francisco, el hermano de Cayetano y ex marido de Eugenia Martínez de Irujo, fueron los únicos que hicieron el paseíllo por la alfombra roja, todos los demás invitados entraron en coche y no saludaron a las personas que esperaban a las puertas de Dueñas con la esperanza de verles llegar.

Balcones a seis mil euros
Desde muy pronto de la mañana en Sevilla la calle era una fiesta y los periodistas han sido los primeros en tomar puestos enfrente de la diminuta plaza donde se ubica el palacio sevillano de la Duquesa de Alba, algunos llegaron a las cinco de las mañana para tener un buen lugar desde donde después poder explicar los pormenores de una boda que la novia ha querido íntima. Los balcones situados en esa zona se alquilaban a seis mil euros, una cifra que con los tiempos que corren viene a suponer un alivio para los que han podido llegar a poner a disposición algunos de ellos.

Fiesta en la calle
Los sevillanos se agolparon a las puertas de Dueñas y la fuerza pública tuvo que tomar medidas para conseguir que las vallas que se habían instalado no se cayeran debido a la presión de la multitud. En la calle la boda era celebrada como una gran fiesta popular, un coro rociero, vestido de faralaes, cantaba y bailaba y un grupo de música clásica entonaba el Ave María, y así iba pasando la mañana esperando al novio que ayer se fue a pernoctar a un hotel frente a la Catedral y desde el mismo salió para dirigirse a casa de los diseñadores sevillanos Victorio y Lucchino para recoger a la madrina, Carmen Tello, pareja del torero Curro Romero.



Carmen Tello y Cayetano.

Espectacular Carmen Tello
Carmen Tello, acompañada por los diseñadores, ha sido la que más ha hablado con los informadores y ha dejado que la fotografiaran vestida por los diseñadores andaluces, Carmen llevaba un espléndido vestido rojo, largo, de crêpe con mangas francesas al bies, escote en pico y cortes geométricos en el pecho, si espectacular era el traje no tenemos adjetivos suficientes para explicar la magnífica mantilla blanca adornada con flores y un lazo al lado de la peineta, una mantilla que podría tener un siglo de historia y que realzaba de manera muy espectacular a esta madrina tan especial también y gran amiga de la contrayente. Carmen Tello llevaba guantes largos blancos y un clouch en las manos, ¡maravillosa!, primer acierto de la mañana de los Victorio y Lucchino que en estos casos siempre están tan en su lugar y saben bien lo que hay que hacer para realzar el buen porte de una dama.

Un novio muy tímido
El novio salió del hotel EME a las 12’25 horas luce un chaqué gris oscuro con una corbata azul con lunares de color blanco, el novio es tímido y parece que sólo quiere salir a saludar a unos y a otros al lado de la que va a ser su esposa en menos de una hora. Entra al coche con rapidez esbozando una leve sonrisa, el coche va muy despacio, las calles, por su angostura, no permiten correr a nadie, y así, a marcha lenta, se dirige al taller de los diseñadores sevillanos situado en la que fue casa natal de Velázquez, allí tampoco sale a saludar, es Carmen Tello quién entra en el coche con el poco espacio que queda y se van hacia Dueñas. La gente en la calle jalea, canta, baila, luce el sol con brillantez y hace calor como si fuera un duro día de agosto.

En coche entran al palacio los tres sacerdotes que van a celebrar la misa nupcial, tampoco bajan del vehículo para saludar al pueblo que no se cansa de gritar y comprar los recordatorios de esta boda que son múltiples, desde un juego de café, hasta una camiseta, pintalabios, fotos de todas maneras. En la calle divertida hay muchas personas que van vestidas de boda e incluso parejas que imitan a los novios. La boda íntima del interior de Dueñas en un réplica popular en la calle y que, seguro, nada tiene que ver lo que está sucediendo en el interior.



La duquesa bailó al salir.

La duquesa llora con la salve rociera

Ya se han casado, han pronunciado el ¡sí quiero¡ y la duquesa se ha emocionado cuando el grupo rociero “Siempre así” le ha cantado la salve rociera, después, ya convertida en señora de Díez, salió a la calle para devolverle al pueblo toda cuánto éste le ha dado en estos últimos días, salió a pie de Dueñas del brazo del nuevo Duque de Alba, sonriente vistiendo un modelo tan adecuado para ella y tan especial en este día y en donde se resume todo el romanticismo de la vida en un diseño, el vestido de novia de Cayetana de Alba es de color rosa, realizado en gasa de seda natural de encaje entolalo en la gasa de Balencie al mismo tono. El escote barco con puntilla de encaje entoladas en la gasa que se va confundiendo con la piel blanca de Cayetana, las mangas abullonadas a mitad del brazo van salpicadas de pequeños jazmines en organza en distintas gamas de rosas y grises humo rematadas con pequeñas perlas a tono, el vestido le llega a media pierna, lleva el ramo de novia que lanza al pueblo de Sevilla que está agolpado a la puerta de palacio y le grita: “!Vivan los novios¡, y cantan y bailan, la duquesa impregnada de felicidad, ha conseguido convertir en marido al amigo entrañable, se descalza y baila una sevillana mientras el gentío hace lo mismo y celebra la fiesta con los protagonistas del día.

Los novios junto con sus invitados han celebrado su boda con una comida en donde los entrantes era gazpacho, tortilla española, luego arroz a la provenzal acompañado de gambas blancas de Huelva y langosta con salsa americana, tournedó de ternera con salsa bearnesa, ave al limón, en salsa mimosa y de postres tocino de coco, pastel de almendras con salsa de leche condensada y bomba de chocolate con salsa de turrón caliente. Imaginamos que había cava para celebrar esta unión tan deseada por los contrayentes y tan a contracorriente de los hijos que últimamente han dicho siendo ya muy generosos con su madre: “Estamos felices si ella lo está”.

Los hijos no duermen en Dueñas
En el Palacio de Dueñas estaban preparadas todas las habitaciones para recibir a la familia de la duquesa, especialmente a sus hijos, un día anterior a la boda para prepararse y asistir relajados a la ceremonia, pero ninguno de ellos quiso compartir techo el día antes de que su madre dijera sí y llegaron a Dueñas con poco tiempo para ser testigos del enlace. Cayetana de Alba, a pesar de todo, estaba muy feliz, incluso cuando su hijo mayor, Carlos, Duque de Huéscar, la acompañó al altar para convertirse en señora de Díez.

Expectación de la prensa internacional

Cayetana de Alba siempre levanta pasiones y es motivo de noticia en el mundo, es por eso que en Sevilla había desplazados veinte medios internacionales y los periódicos más importantes han abierto sus páginas “online” con esta noticia, ella que tiene claro que los medios de comunicación hacen su trabajo y la han seguido desde el día en que nació recibiendo las aguas bautismales teniendo como padrinos a la Reina Victoria y al Rey Alfonso XIII, por eso dio órdenes a su personal para que sirviera a los informadores el mismo menú que ellos iban a degustar.



La fiesta.

Boda sencilla y triste en Dueñas

Todo el mundo dice que la fiesta en Dueñas fue muy sencilla y nada festiva, todo lo contrario de lo que pasó en la calle, los programas de televisión, de radio, las páginas de los periódicos han hablado de la aristócrata que tiene más títulos y que para casarse tuvo que dar la herencia en vida a sus hijos, pues de lo contrario lo tenía muy crudo, la aristócrata que a la que según dicen tiene que ceder el paso la Reina Isabel II de Inglaterra ha conseguido su objetivo a base de tesón y de amor, dicen que siempre se sale con la suya, sus hijos no querían esta boda, tampoco querían al nuevo Duque de Alba, la diferencia de edad, 25 años, y la sospecha sobre sus verdaderas intenciones parece que aún les hacen seguir con la duda de que Alfonso quiera a Cayetana más por interés que por amor, durante tres años dejaron a su madre en la estacada y a pesar de que la veían sufrir no dieron su brazo a torcer hasta que ésta les dio en vida lo que les pertenecía como hijos de una Grande de España.

Esta boda ha servido como cortina de humo, seguro, de muchos políticos a los que no les gusta la realidad actual de este país, la boda de Cayetana con Alfonso ha sido como un tenue visillo para que la gente olvidara lo mal que muchos lo están pasando. Ellos, los que dictan la leyes, muchas veces de espalda al pueblo mientras hacen de su capa un sayo y disfrutan de prebendas que los demás no tenemos, hoy con la aristocrática boda en Sevilla han respirado aliviados pensando que durante unas horas una parte de la gente ha tenido entretenimiento para no pensar en la crisis que nos atosiga y más de uno habrá suspirado para que cada día se produzca una boda así para dejar al pueblo con el cloroformo del amor y la vida en color de rosa y ellos seguir “trabajando” para sus intereses.

Larga vida a la duquesa y esperemos que esa luna de miel no se acabe nunca, y nosotros lo veamos, claro.

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