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Bono quiere rebajar el subsidio de paro
Pero no reniega de sus prebendas
Dentro de unas semanas una parte de la clase política tendrá que dejar, seguramente muy a su pesar, el escaño que han estado calentando durante años, algunos han trabajado y alguna que otra vez se les ha visto en el estrado defendiendo las propuestas de su partido mientras que la gran mayoría de Diputados y Senadores han dedicado su tiempo, entre Comisión y Comisión, a deambular por los pasillos del Congreso y el Senado a la espera de que el correspondiente timbrazo les avisará que debían acudir al Salón de Plenos para votar de acuerdo con las instrucciones del diputado portavoz del partido que, generalmente, con los dedos de la mano indicaba el sentido en que debía ir su votación. Pero ante esa situación de cese en el puesto de trabajo ninguno de ellos está angustiado como cualquier trabajador de este país en el que los ERE se han multiplicado y tener un trabajo dignamente retribuido es cada día más difícil.
Pero no contentos con sus numerosas prebendas alguno de ellos, concretamente el socialista Bono, quieren apretar todavía más las tuercas a los sufridos currantes españoles, a esos españolitos de a pie que ven con temor que los políticos, sean del signo que sean, les tienen olvidados o si se acuerdan de ellos es para rebajar la dignidad de sus vidas. Ya lo hicieron hace poco con el aumento de la edad de jubilación y lo han hecho también con el aumento de la duración de esos contratos en prácticas que convierten en becarios casi perpetuos a los jóvenes de la generación mejor preparada que ha tenido España en muchos años.
Bono, que a partir del 20 de Noviembre ya no será diputado ni Presidente del Congreso ha dicho esta semana que “hay parados que no se encuentran incentivados para encontrar trabajo”, olé, olé y olé por este peculiar socialista al que la rosa se le marchitó hace años y que nunca cerró el puño, incluso es posible que en su juventud y emulando a su padre, alcalde y jefe local del Movimiento durante años, se le levantara el brazo con la palma extendida cara al Sol, al que más calienta naturalmente. Al socialista Bono le sabe mal que los parados cobren un subsidio cuya media está en los 850 euros mensuales, una cantidad desorbitada que a sus perceptores les debe dar para después de pagar luz, hipoteca, agua, gas y colegios poder sentarse cómodamente al Sol en una terraza para tomar caviar y champagne en lugar de recorrer empresa por empresa mendigando un puesto de trabajo aunque sea pagado con el salario de la miseria.
Pero el socialista Bono no tendrá estos problemas cuando deje el escaño, ni él ni sus colegas de profesión. Las Cortes les abonarán un mes de indemnización por cada año como Diputado o Senador con un máximo de 24 meses. Además tienen garantizada una jubilación del 80 % de la pensión máxima con tan sólo haber estado siete años en el cargo o del 100% si han sido representantes del pueblo durante doce años. Por no hablar de las canonjías de los que han sido Presidentes del Gobierno que durante un tiempo después de su cese siguen teniendo garantizado sueldo, chofer y personal de secretaría. Ya lo ven, hay españoles de segunda que necesitan un mínimo de 15 años para cobrar una pensión de miseria o bien más de 35 años para poder cobrar la pensión máxima y españoles de primera, los políticos, a los que se les premia con toda una serie de canonjías su ardua dedicación a conseguir el bien de los españoles. Pero lo más destacable es que todas estas disposiciones han sido aprobadas por esos mismos políticos que cuando cumplan 65 años se beneficiarían de ellas, han aplicado la ley del embudo, el lado ancho para ellos y el estrecho para todos los demás.
Hace poco se han publicado las listas con los bienes de los Diputados y viendo algunas de las declaraciones no sabía si reír o llorar. A los españoles no nos interesa para nada conocer sus bienes actuales, lo que deberían declarar, y sin subterfugios de ninguna clase, es la lista de bienes que tenían cuando comenzaron su carrera política y los que tienen a la hora de dejarla. En la diferencia es donde podríamos instalar la línea roja de la honradez.
Los políticos profesionales pueden compaginar su trabajo en la política con otras actividades, muchos de ellos son abogados, otros contertulios en diversos platós y cadenas de radio y algunos dan clase en las universidades. Y siguen cobrando su sueldo de político. Una persona normal con una minusvalía del 84 % y una pensión no contributiva de invalidez cobra al mes 521,40 Euros y no se le permite realizar trabajo remunerado de ninguna clase aunque sea esporádico, se la condena al ostracismo profesional por muy bien preparada que esté. Otra vez tropezamos con ciudadanos de dos clases, una clase privilegiada, los políticos, que pueden cobrar por su trabajo como políticos y por muchas otras cosas y otra clase menospreciada a la que se le impide poder realizar algún trabajo puntual y eventual para poder completar esa pensión de miseria que no da ni para poder comer dos veces al día después de haber pagado los gastos de la casa.
De esto el socialista Bono no quiere saber nada, él deja la política y se retira a sus negocios hípicos, entre otros, con una buena pensión cuando le llegue la edad de la jubilación, y no descarten que a partir del triunfo de Rajoy le veamos de Embajador en la Santa Sede. Bono de misas, agua bendita y olor a cirio sabe mucho y si, como parece, El Vaticano es un nido de intrigantes seguro que este socialista manchego hará muy bien su papel y cambiará la insignia del puño y la rosa del ojal de su americana por la gaviota del PP sin ningún tipo de remordimiento.
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