Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Ser o no ser   -   Sección:   Opinión

30 metros

Manuel Alcántara
Redacción
martes, 29 de marzo de 2005, 23:01 h (CET)
Una vez descubierto el salario mínimo, ahora se trata de hallar la vivienda mínima. ¿En qué espacio puede vivir una familia sin necesidad de estar montados unos sobre otros y a condición de conservarse esbeltos? Los arquitectos discrepan, pero siguen indagando y han lanzado algunas propuestas ingeniosas. Al fin y al cabo, la arquitectura es un arte dependiente del lucro, y no a todos les encargan que construyan palacios. Muchos de sus clientes pertenecen a eso que se llama «los sectores menos favorecidos», y para ellos se estudian pisos de treinta metros. Cuadrados, por supuesto, ya que si fueran redondos o de pico, sus habitantes no podrían rebullirse y tendría que salirse alguno a la calle cuando otro quisiera estornudar.

El editor José Manuel Lara me dijo un día que la felicidad consiste en tener una casa grande y unos zapatos cómodos. La mayoría de la gente sólo conseguimos la segunda parte. Algo es algo. Unos zapatos adictos, todavía en buen uso, aunque ya lejos de su lozanía, contribuyen a ese estado de confort con uno mismo que denominamos, de manera harto aproximativa, con la palabra felicidad. Sus dos requisitos primeros, según Antonio Machado, son una buena salud y la cabeza vacía, pero esos son mucho más frecuentes. Lo difícil es lo de la casa grande. Nuestros mayores, no sé si porque había menos gente por aquel entonces, disponían de más espacio.

En las casas antiguas, mucho más destartaladas que las de ahora, había una habitación para invitados, sin tener en cuenta que «los huéspedes y la pesca al tercer día apestan». También estaba la habitación de jugar. Ahora se aspira a vivir dentro de un contenedor. O dicho de otra manera, se pretende conseguir que la gente ocupe el mismo espacio de vivo que de muerto. Los antropólogos dicen que la excesiva cercanía induce a la irritabilidad. No sé. Pronto habrá familias que vivan en una garita y no tendrán más remedio que permanecer unidas.

Noticias relacionadas

Cataluña

Con lo que me gusta Cataluña y he llegado a sentir “vergüenza ajena” de los catalanes

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (LXVII)

La dirección espiritual, y la corrección fraterna son los dos pilares de control de la secta Opus Dei, invadiendo el interior de las personas

Una revolución contra natura

Resulta perverso pretender la supremacía de un género sobre otro o la desnaturalización de la persona para “moldearla”

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (LXVI)

El Opus Dei sigue siendo un instituto secular vinculado indisolublemente a la prelatura personal de la Santa Cruz

Un poco de respeto, por favor

El master de Casado, el “postureo” de Sánchez las declaraciones de Corina, la venta de armas que asesinan a niños , las provocaciones del emérito y “El Pais”
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris