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Opinión
· ¿Es sólo un deporte?
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| El niño Mourinho y el padre Florentino |
| O cómo hacer crecer al malcriado |
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Cuando un hijo se porta mal y sus padres deciden premiarle antes que tratar de corregir su comportamiento, se dice que los padres son permisivos. Si el hijo pega a alguien y el padre esgrime que ya se ha disculpado y eso es suficiente, el padre está malcriando a su hijo.
El padre Florentino solo tiene "ojitos" para su niño Mourinho. Tiene todo su cariño y le permite todo aquello que nadie le hubiese permitido jamás.
Será porque se hace mayor y con el pase de los años se le ablanda el corazón. Si "supernanny" se presentase en el Santiago Bernabeu, lo primero que le diría al padre de la criatura es que lo tiene demasiado malcriado, con una cuerda excesivamente larga.
El otro hijo, Valdano. Aquél que abandonó la casa harto de los desplantes de su hermanastro, es ahora más comprendido que antes. Mientras él disculpa los errores de Mourinho, éste habla de un plan de desestabilización y una conspiración orquestada por la prensa antimadridista, cuando curiosamente, esa prensa tiene poco de antimadridista y mucho de blanca y sobre todo sensacionalista.
Pero mientras el padre Florentino siga "enchochado" con su retoño, Mourinho tiene carta blanca para hacer y deshacer lo que le entre en gana.
Da igual si pega o insulta, la culpa siempre es de la compañía. "Mi hijo no es de esos", dirá Floretino. "La culpa es de los demás que le provocan". Lo que antes era la casa del "señorío" y del saber estar, hoy la casa de la envidia y la acusación.
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