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Forja de fracasados
Con la actitud demostrada de los maestros, y sin eximir de responsabilidades a los políticos, ya está claro, para quien tenía alguna duda, dónde se encuentra el verdadero problema de la enseñanza en España
Con meridiana claridad se lo dijo la maestra el año pasado al curso en pleno (6º de Primaria): “Yo no vengo aquí pa´ aguantar a nadie, sino a por la pasta.” Tal cual, palabra. "Todo por la pasta (y el buen vivir)": un excelente eslogan para los maestros.
Y tal que éste es el único interés de la inmensa mayoría de nuestros amados maestros, nuestras "autoridades" forjadoras infatigables del fracaso que nos subsume en las profundidades abismales de ser el país de Occidente con mayor índice de fracaso escolar, incluidos países en vías de desarrollo y aun los que no lo están. Un colectivo, el de los maestros, que, además de haber perdido el respeto de una muy gran porción de los alumnos de cualquier edad, más que hartos de sus simpatías y antipatías calificantes, también lo han perdido de muy buena parte de los padres, quienes vemos en ellos a auténticos deformadores, adoctrinadores y vengadores de sus frustraciones personales en los niños, aunque, eso sí, repugnantemente corporativistas como pocos o ningún otro colectivo profesional… o lo que sea. Fueron fuerzas fácticas en los pueblos de antaño, son fuerzas fácticas hoy ("o se me hace la pelota tutiplén o me suspendo al nene"), y quieren seguir siéndolo ad aeternam le pese a quien le pese, con sus sueldos astronómicos, sus vacaciones de medio año sin trabajar y el otro medio al tran-trán, y sus poderes divinos de hundir las esperanzas de futuro académico de cualquier niño que demuestre que tiene un poco más de inteligencia de la media, por preguntón, por inquieto o porque le sale de los nueve (que es decir porque es más listo que él).
¡Ah, buena gente los maestros! Y educados, muy educados, como bien hemos visto por su conducta en los actos de inauguración de las Fiestas de Guadalajara, en cuyo acto inaugural irrumpieron haciendo gala de su asnífica cultura y de por qué son las "autoridades" que son. ¿Qué, por el amor el Cielo, educación pueden transmitir tan educadas “autoridades” a nuestros niños y jóvenes?... Ya se ve, incluso, lo que les importan los mismos niños y jóvenes, pues, como ellos mismos han anunciado, están dispuestos a cargarse el curso con una huelga indefinida para defender sus privilegios de casta. Todo, todo por ellos los educandos, naturalmente, así los ejemplos de exquisita urbanidad de que hacen ostentación como su correctísima e inteligente manera de vindicar que sus derechos de pernada o de casta no se los toca ni Dios (mucho menos el PP). ¡Huelga, huelga! Exacta y cabalmente lo que están haciendo ahora mismo, sólo que a las claras y sin ir a clase siquiera (aunque montando un cirio de no te menees, eso sí), auxiliados por esos silentes sindicatos que estuvieron desaparecidos o de crucero por esos mundos de Dios mientras el desgobierno sociata producía cinco millones de desempleados y casi otros cinco de subempleados, pero que como ahora que no van a mamar de la teta patria con las muy dudosas subvenciones recibidas, pues vienen a liarla como san Lenin manda.
Estoy seguro de que hay excelentes maestros –ya lo he dicho muchas veces-, pero, por haber sido absurda y activamente consentidores con sus colegas más inútiles, torpes y menos cualificados, se van a hartar este año de chupar corporativismo. Gozando con la simpatía de casi todos los padres, eso sí, como esos … sindicatos cuentan con las enormes simpatías de casi todos los trabajadores a los que han vendido y abandonado a su suerte (mala, claro). Así está la cosa, qué le vamos a hacer. Y no, no es mala cosa, según lo veo. Es más, creo que es lo mejor que podía pasar, de todas, todas. Una ocasión que pintiparada para que se hiciera la imprescindible y siempre postergada reforma de la Educación, comenzando por donde se debe, por purgar a los maestros y eliminar a los inútiles y no cualificados pedagogos. Aunque, claro, quienes tendrían que hacerla son los políticos y, ¡ay!, eso es imposible si antes no se depuran a sí mismos, cosa que no verán nuestros ojos.
Sin embargo, como soñar es gratis, uno incluso alcanza el éxtasis imaginando una purga tal que el poder apartara de la Educación –y los jueces decretaran órdenes de alejamiento de los niños y jóvenes (incluidos los universitarios)- a todos los brutos con poder, a estos supuestos educadores que son, en realidad, forjadores de fracasados, de niños que mañana, cuando sean adultos, odiarán con todo lo que tengan a la cultura gracias a estos Herodes. ¡Oh, sí, qué hermoso sería! Y ya se ve uno en el Nirvana, si aparejado a esto pusieran en el lugar de estos forjadores de fracasados a titulados capaces de enseñar, con vocación y mucha pedagogía, a quienes son nuestro futuro: los niños y jóvenes. Adempero, ya digo, como son los políticos quienes tendrían que hacer eso, y es otro colectivo nada confiable, según mi opinión, pues verdes la segaron: tendremos que seguir aguantando este despelote y a estas "autoridades". Tan es así, que incluso los inspectores de las Consejerías de Educación –y hablo por propia experiencia-, en caso de abuso o injusticia manifiesta, lejos de inspeccionar, se ponen de acuerdo con los profesores, arman una coartada, y a otra cosa, mariposa.
España: sol y fracaso escolar. Claro que este fracaso le viene estupendamente al sistema, porque así tenemos la realidad que tenemos: la televisión-basura, la cultura-basura, los políticos-basura, la justicia-basura, los contratos-basura y la vida-basura que nos concierne. Y casi todos –sólo casi- tan contentos: más mercado para el poder porque los ciudadanos son más mercancía. Y es ahí, en las escuelas, donde estos dómines ejercen sus funciones en pro del aberrante sistema que nos concierne, forjando a los fracasados que mañana serán mano de obra barata y fácilmente manipulable.
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