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Opinión

Etiquetas:   La vida desde dentro   -   Sección:   Opinión

Caso abierto

Santiago González
Redacción
lunes, 21 de marzo de 2005, 01:39 h (CET)
Al juez de Caldas de Reis, Miguel Angel Pereira, le ha tocado en suerte (es un decir) un sumario peliagudo. Como si no tuviéramos bastantes emociones fuertes, una operación policial desarrollada por la brigada de delitos telemáticos de la Guardia Civil ha descubierto una red internacional de pederastia en Internet, la más grande conocida hasta la fecha: más de 500 detenidos en países de Europa y América, veinte de ellos en España, más de 20.000 videos y fotografías de una dureza capaz de arrugar el ánimo de policías y abogados curtidos en las miserias del alma humana.

El juez ha dictado seis órdenes de prisión, cinco de ellas incondicionales y una cuyo titular ha quedado en libertad bajo fianza de 4.000 euros. Esta última corresponde a un vecino de Sestao, cuya identidad queda pudorosamente velada en la información suministrada a los medios bajo las iniciales J.C.R.F. Los vascos tenemos en este sumario una representación superior al porcentaje del cupo, porque uno de los cuatro que han ido a prisión sin posibilidad de fianza, P.A.A., es de Bilbao, al igual que otro de los detenidos que ha quedado en libertad con cargos y cuyas iniciales responden a K.A.M.L.

El sumario parte de una denuncia puesta por un vecino de Caldas y en ese mismo municipio han sido detenidos dos consumidores de pornografía infantil, lo que revela un más que probable conocimiento personal por parte del denunciante de las actividades de sus vecinos.

El azar en este caso es estadísticamente improbable. Llama la atención también la protección de la identidad de los detenidos tras la coraza de las iniciales, una discreción que no se guarda en otra clase de delitos, aunque tal vez, bien pensado, no esté mal preservar la presunción de inocencia en delitos especialmente repugnantes, como el que nos ocupa. Para que no se vuelvan a repetir episodios vergonzosos de amarillismo como el que Arcadi Espada denunció en su libro sobre el caso del Raval. Eso sí, después de la sentencia, querremos saber sus nombres.

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