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Tags: Opinión · Lencería fina · Teresa Berengueras
El Ballet Nacional de Cuba en Barcelona


Alicia Alonso, eterna


Teresa Berengueras Teresa Berengueras
@berealsina
sábado, 10 de septiembre de 2011, 22:21
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Cuando Alicia Alonso aparece en el hall del Teatro Tívoli de Barcelona se hace la luz, su figura pequeña, delgada, cintura estrecha, piernas bien formadas, andar despacio con las puntas de las pies hacia fuera y los tacones tocándose por detrás, como una bailarina, como la reconocida bailarina que es en todo el mundo y que lo ha sido durante tantos años.

Llegó acompañada de su inseparable marido y peinada con su personal turbante, ese día era de color fucsia a tono con su traje impecable, chaqueta impecable. La bailarina, ahora coreógrafa del Ballet Nacional de Cuba, ha llegado a Barcelona para empezar una gira por toda España que durará tres meses de la mano de un ballet clásico como es “El lago de los cisnes”. En Barcelona las actuaciones acabarán el próximo domingo 18 de setiembre.

Alicia Alonso sonríe casi siempre, se piensa las preguntas y nunca sus respuestas son con evasivas excepto cuando se le pregunta sobre temas políticos, es concreta y amplia, es divertida y da la sensación de que sabe en que mundo vive a pesar de que los galardones recibidos pueden empapelar muchas viviendas, su saber estar, su técnica depurada cuando bailaba y después como profesora ha hecho que el ballet clásico se mantenga en nuestros días a pesar de los muchos recortes económicos.

Esta temperamental mujer asegura que los años no importan, en realidad tiene los que tiene pero eso no es un impedimento para seguir viva en el mundo de la danza : “Todos los días bailo, si bien no lo puedo hacer como cuando era primera bailarina lo hago en mi interior, además hago mis ejercicios, yo siempre estoy activa, no me veo de otra manera, tengo fuerza, energía, y no pienso en mi retirada, quiero seguir hasta los doscientos años”, se ríe Alicia después de haber hecho esta afirmación, pero lo dice de verdad, las velas del último pastel que ha soplado eran noventa, pero la edad para Alicia no cuenta. Lo que de verdad se impone es seguir trabajando en lo único que ella ha sabido hacer durante más de setenta años.

La perseverancia ha sido su lucha durante toda la vida a pesar de que a los 19 años le informaron de que iba a quedarse ciega, ni siquiera esta nefasta noticia la retiró del ballet clásico: “Esto me hizo más fuerte interiormente, me hizo concentrarme y creé una línea que iba desde la cabeza hasta la punta de los pies para poder seguir bailando, de esta manera la vista no me distraía”

Creó el Ballet Nacional de Cuba en el año 1948 pero hasta 1959 no fue reconocido y apoyado por el gobierno de Fidel Castro, antes de que esto sucediera Alicia bailó en Estados Unidos, en aquel momento los americanos le decían que tenía una forma latina de bailar: “¿Cómo es posible esto-decía Alicia-yo soy una bailarina clásica?”, esta forma de hacer con tanta alma, con delicadeza pero con personalidad, ha hecho posible que el Ballet Nacional de Cuba sea reconocido en los países latinoamericanos como uno de los suyos, una representación de una cultura amplia que viaja por todos los teatros del mundo.

La coreógrafa cubana asegura que ella impone en su ballet un estilo clásico y nunca olvida la historia, asegura que en los tiempos que vivimos muchas personas olvidan la historia y ella cuando ensaya sus obras y enseña a sus bailarines les enseña su marca de identidad que es la de no olvidarse de las formas y de la historia por la que, a lo largo de los años, ha vivido y siguen llevando a cabo el ballet clásico. Alicia Alonso cuida la esencia de la danza clásica para que en estos tiempos en que vivimos tan rápidamente se continúe manteniendo como ella dice “lo que nos llevó a la danza clásica”, es una maestra en este arte en el que vive todos los días de su vida: “De otra manera, ¿qué haría yo en casa?”

Zarzuela en el teatro Coliseum
Y del ballet nos fuimos a la zarzuela, el llamado género chico y no sé bien por qué, quizá porque la ópera es el género mayor, pero me pregunto y el rock, y el pop, y el jazz, en fin las personas ponemos etiquetas para no equivocarnos, para quizá saber, más o menos, con lo que nos vamos a encontrar.

Mi abuela paterna cantaba trozos de zarzuelas famosas, cuando tuve uso de razón le pregunté qué era lo que cantaba, en mi infancia nunca escuché en la radio ninguna zarzuela, mi abuela me explicaba que eran canciones sacadas de una obra de teatro en donde la gente se decía las cosas cantando y que en los pueblos muy de vez en cuando estas compañías hacían alguna aparición.

Mi madre hacia lo mismo que mi abuela, pero la Pepis cantaba poco y mal, canturreaba y siempre me explicaba que a ella la zarzuela le gustaba mucho aunque jamás había visto ninguna representación. Vivíamos en un pueblo pequeño entonces, más grande ahora, pero la zarzuela no era un tema apasionante para contratarla ni en los día de la fiesta mayor del pueblo.

El colegio, los deberes escolares, cuestiones personales, me tuvieron muy entretenida, por decir algo, hasta mi adolescencia y la zarzuela llegó otra vez a mi vida cuando un amigo del grupo iba todas las mañanas a trabajar cantando por la calle: “Hace tiempo que vengo al taller y no sé a lo que vengo”, era habitual verle hacer de mecánico cantando esta frase una y otra vez, le pregunté: “Es de una zarzuela, a mi me gustan mucho las zarzuelas y tengo muchas en disco, en casa las pongo pero ésta es la que más que gusta”, creo que me dijo que era de La del Manojo de Rosas.

Cuando empecé a los trece años a trabajar uno de mis primeros objetivos era hacerme con un tocadiscos para comprarle a mi madre un disco de zarzuela. Tardé años pues otras necesidades mas imperiosas llamaban a la puerta de nuestro hogar. Cuando llegó el aparato mi familia hizo una fiesta en casa y junto con mis padres, los vecinos, tíos, tías y primos llegaron a casa para cantar canciones de esas zarzuelas de toda la vida.

Llegué a Barcelona para trabajar y me olvidé de la zarzuela, otras luchas me apremiaban, en el año 1995 una compañía de zarzuela llegó a Barcelona para interpretar “Doña Francisquita” mis padres dejaron el pueblo, me encargué de tener unas buenas entradas y los hice felices, por primera vez vi una zarzuela en directo, con orquesta, seguí el hilo argumental y me centré en las voces y las melodías, me dije a la salida que no seria la última vez.

Pero los años pasan y la vida fluye de tantas maneras que la zarzuela nunca es lo más importante, al menos en mi vida, forma parte de un cúmulo de circunstancias, cuando las compañías de zarzuela volvieron otras veces a Barcelona ya fue mi familia la que se encargó de ir por su cuenta, yo no podía.

Esta pasada semana en el teatro Coliseum de Barcelona han programado la segunda temporada de zarzuela debido al éxito de la anterior, fuimos en el día del estreno, del 8 al 11 escenifican La tabernera del puerto, del 15 al 18 La Revoltosa y del 22 al 25 Marina.

Me sorprendió el elenco escénico, la mayoría de ellos gente muy joven con prodigiosas voces, con una puesta en escena nada alejada de la realidad de la zarzuela, estoy convencida que, como en el ballet, en la zarzuela, hay que ser honrados con el libreto original y la excelencia de esta puesta en escena es la orquesta, yo no iría a Viena a presenciar alguno de los espectáculos musicales que se representan en los días de Navidad sin esperar una orquesta bien puesta, con muchos músicos. Es la esencia, pues lo mismo sucede con la zarzuela, para mi es inconcebible sin la música en directo, en esta ocasión tuve la suerte de poder aplaudir a una orquesta que ocupaba toda la parte baja del amplio escenario del Coliseum, si a eso se le añade unas maravillosas voces y una puesta en escena muy digna te enganchas y es cierto que la historia que se cuenta es muy sencilla, pero me pregunto, ¿qué importa?, lo esencial en estos casos, lo más pueril, lo más sencillo, lo más elemental, si está bien contado puede llegar a ser un trabajo realizado excepcionalmente.

Miren, pueden llamarme antigua, lo que quieran, cuando vibras con el ballet clásico, con la zarzuela, con Mayte Martín y con George Michael es que todavía estás muy activa, por suerte.

Volveré al ballet y a la zarzuela, quede claro.

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