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Vídeo aleccionador
El gallito se encontró con que la gallina lo desplumó y su falsa hombría se puso al descubierto
Para Casey Heynes, adolescente australiano de 12 años, la escuela se le había convertido en un calvario. Un grupo de pendencieros se encarnizaban con él a diario: burlándose de su peso, pegándole, llegando incluso a atarlo a un poste. En varias ocasiones pensó en suicidarse. Pero un día explotó. No pudo aguantar más y se abalanzó sobre su atacante , lo levantó como si fuera un muñeco y lo lanzó violentamente al suelo.
La agresión finalizó en el acto y el fanfarrón se marchó con la cola entre las piernas cojeando. La agresión de que fue objeto Casey se gravó en un video que levantó muchos comentarios hasta el punto que por un día las personas se olvidaron de hablar de los desastres naturales para discutir el aumento de la violencia y del bullying en las zonas escolares. Después de un largo período de silencio los expertos en el tema de la violencia juvenil abrieron la boca para decir que los adolescentes deberían aprender a comunicarse de otra manera que no fuese con los puños. Proponen a las escuelas que instituyan programas para ayudar a los estudiantes a tratar el bullying.
Fiona Baker comenta: “Mientras los sicólogos infantiles entonaban su mantra de enseñar soluciones pacíficas parece ser que entre los padres con los que he hablado creen que lo más importante no fue el incidente. De hecho, un consenso creciente entre los padres, particularmente entre los papás era que el fanfarrón recibió lo que se merecía y que a pesar que es detestable es lo que se ha hecho en la escuelas en todas las épocas. No, lo que los padres han comentado es el papel que el ciberespacio ha jugado, convirtiendo un incidente desagradable, pero no extraño, en un circo público. Como ha dicho un padre:”
Según Fiona Beker, otro padre añadió: “Lo que más me preocupa es que los otros chicos que ven lo que pasa, tácitamente toleran un comportamiento claramente equivocado mientras que otro chico lo filma y lo descarga para que todo el mundo lo pueda ver. Este comportamiento se descarga en la Red, adquiere notoriedad y una extraña clase de legitimidad que cada vez hace un poco más aceptable lo que es inaceptable”.
La periodista afirma que una madre extrajo un aspecto positivo del video: “Al final una estudiante se interpuso e impidió que los amigos del pendenciero se vengaran. El hecho de que la joven se atreviese a parar la violencia fue una cosa positiva que muestra que otros jóvenes impactan en una situación de bullying”.
La creciente violencia juvenil es una realidad que preocupa a las autoridades y a la población en general. ¿Qué les enseñamos a los hijos? El bullying no se practica en solitario, siempre se hace asociado a una banda. El valentón siempre necesita el soporte del grupo. En solitario es un cobarde. De la misma manera que la Biblia enseña “mejores son dos que uno, porque tienen mejor paga por su trabajo. Porque si caen, el uno levantará a su compañero, pero ¡ay del solo! Que cuando caiga no habrá segundo que lo levante…” (Eclesiastés 4:9-12), para ayudarse mutuamente, para vencer las dificultades que la vida presenta. En un sentido negativo la pandilla ayuda a los malvados a hacer las fechorías que solos serian incapaces de hacer. Es por esto que el padre de Proverbios le dice a su hijo: “Oye hijo mío, las instrucciones de tu padre, y no menosprecies la dirección de tu madre…Hijo mío, si los pecadores te quieren engañar, no consientas. Si dicen ven con nosotros, pongamos acechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo al inocente…Hijo mío no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus senderos, porque sus pies corren hacia el mal…” (Proverbios 1:8-19). Este padre le dice a su hijo que sepa escoger a sus amistades, que rechace aquellas que le pueden inducir a hacer fechorías, cuyas consecuencias pueden ser irreparables teniendo que soportar indefinidamente la tediosa carga de una conciencia consumida por los remordimientos causados por el recuerdo de las fechorías de juventud. El tiempo no borra los recuerdos. Lo que hace es acumular más carga emocional que hace insoportable vivir. Los padres no pueden hacer el despistado. Han de enseñar cuanto antes mejor a sus hijos que deben respetar a sus compañeros de escuela, sea cual sea el color de su piel, el aspecto físico, las capacidades intelectuales, la condición social…y ayudarles, si es preciso, como lo hizo la joven anónima que salió en defensa de Casey, poniendo en peligro su propia integridad física, evitando que los amigotes del agresor se encarnizasen con la víctima.
Octavi Pereña i Cortina
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