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Dios necesita reciclarse
Ni ve, ni oye, ni ejecuta
Desde la visita del Papa el pasado agosto a Madrid hemos podido constatar, los que vemos las cosas desde fuera de la cristiandad, lo caro que resulta mantener las pompas vaticanas y la existencia de Dios como uno de los mayores interrogantes de la historia. Las calles de Madrid se llenaron de jóvenes que en sus atuendos y actitud eran una mezcla de boy scouts y mozalbetes de la OJE, la vieja organización de las juventudes falangistas.
A pesar de la crisis económica mundial muchos llegaron de lejanos países y alguien tendría que pagar esos dispendios a no ser que, como me temo, la mayoría fueran jóvenes de familias económicamente pudientes, viajaron gratis en Metro, durmieron gratis en colegios públicos y dejaron Cuatro Vientos, después de su “macrofiesta de vida consagrada”, con toneladas de basura ya que no se dignaron lanzar botellas, botes y papeles a los recipientes que se instalaron al efecto. Y todo ese gasto corrió a cargo de alguien que desde luego no fue el Vaticano.
Los creyentes, muchos de los cuales dicen hablar cada día con ese ser superior aunque ignoro cómo pueden llegar a concebir que éste esté atento a todo lo que sucede a sus seguidores, afirman insuflados por su fe que cualquier dificultad en la vida, por grande que sea, son pruebas que les envía el Señor en esta vida terrena para mejor ganar la vida eterna. El mismo Papa lo dijo a sus seguidores cuando durante la misa multitudinaria que concelebraba con otros muchos clérigos aparecieron torrencialmente, de manera repentina e inesperada, el viento y la lluvia: “Esto es la prueba de que Dios está con nosotros” afirmó Benedicto XVI, !Vaya manera de compartir momento tan celestial¡
El colectivo católico tiene que estar siempre atento a todo, sea bueno, malo, peor o inconcebible. Su comportamiento debe dejar contento a ese ser maravilloso que está en un lugar intangible para aquellos humanos que pecamos día sí día también y que vive en la fe de sus creyentes, pero a mi manera de entender el Sumo Hacedor, ese ser bueno y perfecto, en estos momentos está desfasado, no se entera de nada de lo que ocurre en el mundo, ni ve, ni oye, ni ejecuta.
Miles de niños mueren cada segundo
En el mundo hay miles de niños que están muriendo de hambre cada treinta segundos, ¿es qué éstos no son cristianos y por ello mueren?, los ancianos andan por la calle, salen de paseo y les pegan en la cara para robarles un sencillo anillo de oro que les recuerda un día hermoso de su vida, les dejan K.O. Hay ancianos que vagan solos por la vida, como si su única compañera fuera la soledad, es triste “esta prueba” cuando para la tercera edad debería haber más protección y más amor para aquellos que han vivido una vida llena de contingencias de todo tipo. Es posible que sus familiares sufran un estrés inmenso para poder continuar con su vida diaria y cotidiana y no puedan atender a uno de los suyos, ¿es eso también una prueba de un llamado Dios justo?
Los enfermos sufren, algunos de ellos, los que tengan la posibilidad económica para hacerlo, paliarían su dolor con algunos medicamentos que no se venden en nuestras farmacias por las dificultades derivadas de acuerdos entre laboratorios que no quieren perder la gallina de los huevos de oro. Conozco personas que durante años han utilizado un medicamento determinado bajo receta médica ahora los médicos que los han recetado durante toda su vida profesional aseguran que estudios profesionales afirman que dichos medicamentos no producían el efecto debido y por esa razón ya no se recetan, lo afirman sin rubor alguno y les hemos de creer, pero la pregunta es si ese estudio que les ha llegado ahora se podrían haber realizado muchos antes, ¿eso es cosa de Dios o de los hombres?, pero bueno, sea de quién sea la responsabilidad, Dios, que siempre está atento, hubiera sido prudente que interviniera aunque tal vez no lo hizo porque la enfermedad y el dolor también son pruebas divinas, ya le dijo a Eva aquello de “parirás con dolor”.
Aguantoformo, una fórmula médica
Ahora sin estos medicamentos a los que los usaban tan sólo les queda la opción de cambiar de medicamento y aguantarse, el aguantoformo es una fórmula médica de absoluta impotencia, ¿Dios está al lado de los que sufren y está de acuerdo que lo sigan haciendo hasta que vayan a hacerle compañía si han sido buenos cristianos?
Si, señores, hay que aguantarse si te duele el tendón de Aquiles o cualquier otra parte del cuerpo, si no quieres que te duela debes pagar el medicamento que antes te era recetado sin rechistar. Los gobernantes intentan sacar dinero de los más pobres, las arcas están vacías y hay que dejar a los banqueros tranquilos. Eso está sucediendo, no me lo invento, está pasando ahora y Dios no hace nada, absolutamente nada.
Hay familias enteras en la calle, familias que trabajaban todos y todos se han quedado en el paro, sin un euro en el bolsillo, sin casa, sin cobijo, sin tener qué comer, qué beber y por muy ateos que sean la madre de familia siempre se expresa mirando al cielo: “Por Dios, ayúdanos” pero el audífono de Dios no funciona o en el cielo hay interferencias que hacen que Dios no escuche las peticiones de los más necesitados mientras en las parroquias más céntricas de las grandes ciudades en las misas de mediodía los “cepillos” se llenan de euros que sirven para acallar las conciencias de muchos que se llenan los bolsillos con el sudor ajeno a lo largo de la semana o con los trapicheos contables para defraudar a Hacienda, por no hablar de esos políticos corruptos que no paran de darse golpes de pecho, rezar “Avemarías” a la hora del “Ángelus” y presidir procesiones, al fin y al cabo luego se acercan al confesionario y se les vuelven a abrir las puertas del cielo.
Por suerte hay personas solidarias, son aquellas que pagando al mes una cuota dan de comer a un niño que vive a miles de kilómetros de quién les está dando de comer. Todo perfecto aunque a veces el llamado Tercer Mundo con el que también hay que ser solidario lo tenemos a la puerta de casa en ese vecino que no tiene lo suficiente para poder vivir con dignidad y que no sale de casa porque salir significa gastar y no tiene ni para pan ni para aceite. Estos seres solidarios que, con alegría, reciben mensajes de sus apadrinados que posan sonrientes en una postal creo que deberían tener la vista puesta en sus los necesitados más cercanos, Dios, en este caso, seguro que con un toque podría ayudar, pero no, el vecino sigue colgado, la solidaridad bien entendida empieza por la gente que tenemos cerca. No niego ni lo haré nunca que en la lejanía no haya necesidades, muchas, pero para eso también está Dios y no da señales ni de humo, aunque a veces les envie como prueba un huracán o un terremoto. Un verdadero desastre.
Dios no recibe los pedidos urgentes
Ignoro cómo Dios tiene organizado su ministerio pero creo que tiene una mala coordinación, tan mala que no hace que le lleguen los pedidos urgentes a tiempo, es decir de forma inmediata. De existir ese buen Dios de los cristianos, que no Jesús que ya vimos que cuando estuvo en la tierra las pasó canutas, muchas de estas cosas no pasarían, es mi manera de entender.
La gente discute en la calle, los políticos piensan en ellos y se pelean entre ellos y se olvidan que les hemos votado para que nos representen, no hay dinero para los necesitados, la gente sale a la calle y dice que no le gusta lo que está pasando en los recortes de sanidad, en enseñanza, los jóvenes con un porvenir incipiente, han dado un ejemplo al plantar cara a la sociedad diciendo que estamos mal, que ellos están ahí para contarlo de una forma tranquila, sin armas y en algunos momentos les han pegado las fuerzas vivas porque lo decidieron sin más los que gobiernan. Parece que a Dios eso de las manifestaciones, aunque sean pacíficas, le parece innecesario salvo cuando las organizan los Cardenales y Obispos con la ayuda del PP, puede parecerle innecesario, para arreglar las cosas ya está él, efectivamente, pero él no está, ni se le espera.
Lo pasamos peor los que nada tenemos que perder
Hay una crisis mundial que la padecemos todos pero los que peor la estamos pasando son los que no tenemos nada que perder, los cristianos tienen la esperanza de que Dios les ayuda en la lejanía, de que Dios trabaja para ellos y que cuando se vayan de viaje eterno el más allá será algo precioso. A mi me gustaría pensar todo esto, me gustaría creer en ese más allá, pero tengo mucha familia que se fue, unos hace más, otros menos y al parecer tienen un móvil de una compañía que todavía no está controlada ni por Dios ni por Telefónica y por eso no recibo lo que me dicen.
Es por eso que me quedo, ante la imposibilidad de creer fervientemente que de existir Dios está también pasando un mal momento y alguien le tiene que contar con urgencia que para estar en todas partes, que es donde dicen está, le hace falta un reciclaje de alto voltaje, de otra manera será mejor que los cristianos dejen de pasarlo mal y vivan la realidad que es muy cruda pero es cierta.
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