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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Mafias y corrupciones

Mariano Estrada
Redacción
martes, 22 de marzo de 2005, 01:35 h (CET)
Hace un día gris, que es el color de la mediocridad y de la tristeza. Las noticias de los periódicos tampoco invitan a grandes alegrías. Los políticos son grises también, pero ellos están iluminados por su propia interpretación de la realidad, con la que hacen verdadero maniqueísmo ¿Cómo? Descomponen el gris, y pontifican: esto es blanco, porque lo ocupo yo, y lo demás es negro. Y el negro es el color de la negación y de los funerales. Pero también de la mafia.¿Por qué la mafia viste siempre de negro? Boca cerrada en Cataluña. Dinero sucio en Marbella. Pozo sin fondo en Gibraltar. Gibraltar es el pozo donde se ocultan los nubarrones de Marbella, los nubarrones Jet. Mafia pura, abogados que desprecian la ley, notarios que no tienen para vivir, pobrecillos, y se ofrecen para blanquear el negocio de los corleones. Armas, droga, prostitución, a veces hasta secuestro y asesinato... Al margen de los que se ganan la vida honradamente con su trabajo ¿Qué es Marbella sino una corrupción abrumadora e infinita? ¿Qué es Gibraltar sino un prolongado delito internacional? ¿Gibraltar español? Allá se hundan sus barcos y sus honras y se limpie el territorio de tiburones. Lo que quede a salvo, se lo seguiremos reclamando a los ingleses.

Comisiones ilegales. Blanqueo de dinero. Eso es lo que tenían que controlar los políticos, entre otras cosas, y dejar de lamerse eternamente las heridas y de admirarse a la luz de las falsas interpretaciones de la realidad ¿Cómo van a ver la realidad si tienen delante un espejo y detrás las espaldas del enemigo, que también se mira a su espejo? Realmente kafkiano ¿Dónde están los políticos cuando aparecen los problemas? ¿Qué hacen con ellos? ¿Por qué no son “preventivos” y los evitan? Y si no les gusta este término, porque lo asocian a Bush y a sus guerras, que sean profilácticos, y que lo asocien a la sanidad. Entre alabarse a sí mismos y difamar al contrario se va la mayor parte de su tiempo. Tienen tanto que hacer, los pobres: mítines, entrevistas, ruedas de prensa. Deberían advertirlo en sus programas electorales. Yo dedicaré diez horas por día a machacar al enemigo y otras tantas a la autocomplacencia y al jabón. Pero eso no se puede decir, por supuesto, porque se trata de meter el veneno en la conciencia de los electores, para que voten con adhesión y con odio. Adhesión a la causa, odio al contrario. Como en el fútbol. Me importa que gane el Barcelona, pero lo que quiero de verdad es que pierda el Madrid. O a la inversa.

Y mientras tanto se derrumban las casas de los barrios y las mafias se ponen las botas con las que nos pisan. Para darle un empujón a la vivienda. Y las obras que pagamos los españoles se encarecen con las mordidas en directo y los estrambotes por los pagos diferidos, que de eso nadie ha hablado aún. Veinte por ciento. Treinta por ciento. Y un terreno que es público pasa por el morro a determinadas manos privadas. Arte de birlibirloque. Y en otro se construye el doble de la edificabilidad permitida. Complicidad. Y lo que no valía un pimiento, vale de pronto mogollón...

Bien, y al final ¿quién paga? El resignado contribuyente. Nos llaman contribuyentes, pero en realidad somos meros paganos. Pagamos incluso lo que nos deberíamos negar a pagar, que no son sólo las comisiones ilegales, sino también los cargos improductivos, los inútiles consejos de administración, la pompa, las dietas descontroladas, la larga lista de coches oficiales, las comilonas de hartar y reventar, las facturas por obras inexistentes, los puestos de trabajo innecesarios. Y sobre todo las incompetencias. Madre mía lo que nos ahorraríamos si rebajáramos el suflé de las incompetencias. Los impresos de la Renta deberían incluir estas nuevas casillas: diga usted los incompetentes a los que no quiere pagar. Y dedúzcalos. Deduzca usted el importe de las corrupciones. Estime usted el costo de lo superfluo...Después de todo, la condición de paganos nos exime de la obligación de comulgar, al menos con ruedas de molino, e incluso de ir a misa, aunque la misa sea laica, laica, balalaika...

De manera que: Gibraltar, caput. Mafias de Marbella, a la picota. Paraísos catalanes, restitución y catarsis. Mordidas diversas de la diversa España, objetivo primordial de los políticos. Tanto Zapatero como Rajoy, por resumirlo en estos dos personajes, deben reorientar sus preocupaciones y ponerse de verdad al servicio de los ciudadanos. Menos autobombo. Menos demagogia. Menos trastos a la cabeza. Más respeto a los ciudadanos. Mejor servicio. Más eficacia.

No sean ustedes chupópteros y fiscalizadores. O no lo sean a tiempo completo. Sean un poco avaros de nuestros ahorros. Sean mirados con nuestras pequeñas economías ¿Se imaginan ustedes que mientras nosotros no llegamos a fin de mes un 20% de nuestros impuestos se estuviera yendo en salvas, o lo que es igual, en pasteleos y corrupciones? Tengan ustedes en cuenta que no todo es negro en esta vida: en las papeletas electorales hay una opción para el blanco, que puede ser el necesario color de la honradez.

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