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Gravar a los ricos
Dicen los absurdamente demagogos del gobierno –Blanco, Rubalcaba y otros iletrados-, que los ricos deben pagar más impuestos…, y no se han puesto ni siquiera colorados. Debe ser, claro, porque hace mucho que perdieron la vergüenza y ya son sin ella. Digo. Digo, sí, porque o no se enteran, que se enteran, ¡vaya si se enteran!, o habitan Nuncajamás.
Los cándidos redarguyen esta estúpida simpleza alegando que si piensan así ¿por qué no lo han hecho ya, que llevan en el Gobierno más de siete años destruyendo todo lo destruible, como los derechos civiles y las libertades, por ejemplo, además de empobrecer España hasta la miseria?... Y, pues bien, no lo han hecho porque han estado muy ocupados haciendo precisamente eso que alegan… además de proteger, y mucho, los derechos de ricos, muy ricos y riquísimos, contra todo sentido común, clases medias y clases trabajadoras. Tan ocupados estaban dándoles dádivas y prebendas a los ricos por haber creado artificialmente la crisis que ha desvestido de derechos a la población en general y ha producido más de cinco millones de catástrofes humanas sólo en nuestro país, que se les olvidó subirles los impuestos, o siquiera sea verificar que pagan como los demás, que ya se sabe que a los ricos la declaración de la renta les sale negativa y, por lo común, hay que devolverles buena parte de lo que debieran haber pagado y no han pagado.
Sin embargo, eso sólo les pasa a los cándidos, que vienen a ser más o menos la inmensa mayoría, especialmente los que se consideran a sí mismo de izquierdas, a quienes se la están dando con queso. A los de derechas, también. A los que tienen la cabeza sobre los hombros para cosa distinta que el ornato nada de esto les sorprende, pues de sobra saben que no sólo fueron ellos los que han creado la crisis, sino que son ellos los únicos que han recibido “ayudas” –vulgo “han atracado”- del Erario, además que, no satisfechos con ello, han forzado a sus herramientas políticas a modificar la Constitución de espaldas al pueblo soberano, que de soberano no tiene nada, al igual que esta democracia que es buena si por elección salen las cosas como a ellos les interesa, y, si no, pues aplican su voto de calidad, y listo: democracia a la carta, como las lentejas.
Ya se sabe que en este país se suele considerar rico a quien vive en la Moraleja o así, usa un coche de un poco más cilindrada de la media o estira el meñique para comer. Y nada que ver. Éstos, por más que no pasen apuros para llegar a fin de mes, son unos simples que suelen servirles de coartadas a los otros, los que no aparecen en Forbes. Y ni siquiera éstos, aunque entre ellos haya pillos y algún que otro bandido, están al alcance de los políticos, y, mal que les pese, siempre les saldrá negativa la declaración de la renta. No, ni siquiera a éstos perseguirán los políticos con gravámenes o cosas por el estilo, teniéndose que concentrar en lo de siempre: perseguir a los débiles y a los autónomos, que es para lo que están y los pagan.
Los políticos, en fin, son unos infelices que están para servir a sus amos, por más que se consideren de izquierdas. Los tiempos han cambiado, y todo esa liturgia de derechas o izquierdas o lo que sea, aun lo independiente, hace ya décadas que pasó a mejor vida. Hoy, el ámbito de la política es nada más que un escenario para títeres. Nada más que eso. Y los que mueven los hilos, los que legislan sin ir al Parlamento y los que dictan cómo han de ser las Constituciones, son precisamente los ricos.
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