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El dedo que señala el camino
Premio a la ideología macarra
Se veía venir, “ese portugués” traductor del inglés Robson en su época barcelonista, no digiere bien los triunfos ajenos y para paliarlos usa de toda su magia para ser siempre la espuma blanca de la cerveza más agria del mundo. La afición barcelonista había aclamado en el Camp Nou a Tito Vilanova, ese “Pito” que el portugués aseguró no saber quien era durante la rueda de prensa posterior al partido de la supercopa de España, y el entrenador madridista no podía ser menos durante la presentación del equipo blanco ante su abducido público. Había que hacer algo para contrarrestarlo y las neuronas portuguesas se pusieron en marcha.
Para calentar el ambiente el día antes de la presentación del Real Madrid ante sus seguidores apareció súbitamente la noticia de que el entrenador del equipo estaba a un paso de dejarlo, desde una cadena de televisión se afirmó que su vocero particular, es el único entrenador que lo tiene, lo había expresado así mediante un mensaje de móvil, luego, a lo largo del día, la madeja se fue liando más y más para, al final de la noche, ser desenredada por los futboleros de “Punto Pelota”, el programa deportivo y madridista hasta la médula de Intereconomía, un añadido más a esa “Brunete mediática” que siempre saca los tanques más agresivos aunque metafóricos en favor del equipo blanco. A mí, personalmente, todo aquello me olió a simple, sencillo y manipulador montaje con un cierto sabor a las maneras de hacer del chulesco portugués.
El día después de que el ojo de Tito Vilanova “buscara” afanosamente el dedo del portugués, al menos así lo ha querido hacer ver una parte de la prensa deportiva madridista, algunos de sus más acendrados defensores se atrevieron a desafiar al triste madridismo que representa Florentino Pérez y en sus crónicas llegaron a tener la osadía de criticar la flagrante agresión del entrenador del Madrid al segundo entrenador del Barça, nunca debieron haberse atrevido a tanto ya que al día siguiente las supuestas, pero creo que ciertas, llamadas del presidente del equipo blanco hicieron volver las aguas a su cauce y la llamada “Central Lechera” volvió a ensalzar las virtudes del entrenador blanco. La sombra de Florentino es alargada y llega hasta las redacciones de muchos medios de comunicación madrileños.
Ya estaba todo orquestado para la gran noche de presentación ante sus fieles del Madrid, las gradas se llenaron de pancartas exaltando al portugués y al mismo tiempo haciendo todo un canto a favor de la violencia, la agresión y la esencia del macarrismo más puro y duro. “Mou, tu dedo nos marca el camino” y “el Madrid es mi Dios, y Mourinho su profeta” fueron algunas de las perlas que se pudieron leer en las pancartas que lucía el Bernabeu en el día de la presentación oficial del equipo blanco. El portugués es un grano en el culo del señor Pérez, aunque para él parece ser un forúnculo que lleva con alegría a pesar del dinero que ya le ha costado desde su llegada en indemnizaciones a Valdano y a los futbolistas que no eran del agrado del portugués y que vieron la puerta de salida, eso si, con un talón firmado por el Sr. Pérez en la mano.
El Real Madrid, con este entrenador, ha pasado del señorío del que han hecho gala sus seguidores durante mucho tiempo a ensalzar a un macarra del fútbol. Nos espera una temporada caliente, llena de broncas y juego en el césped más allá del límite legal por parte del once que entrena el portugués. Un día podemos lamentar esta exaltación de ese “dedo que marca el camino”, un camino donde la violencia en el campo es la substituta del fair play y el jugar al fútbol. El portugués está lleno de odio contra los colores azulgranas y la frustración de no ser el entrenador del equipo culé le lleva a utilizar el dedo que marca el camino en lugar de la inteligencia, que la tiene. El fantasma de Santiago Bernabeu ronda por los pasillos del estadio que lleva su nombre y todavía rezuma el odio a lo catalán que quien fue durante muchos años presidente del club blanco destilaba hacia todo lo que oliera a catalán cuando en marzo de 1939 desfilaba como cabo en las tropas franquistas que pasaban por la Diagonal a las ordenes del dictador Franco, el portugués ha escuchado los ruegos del fantasma del desparecido presidente y sigue su cruzada particular contra todo lo que huela a catalán.
Mou, es el “puto amo” como dijo Guardiola, y hace y deshace a su antojo en el vestidor donde nadie se atreve a contradecirle por miedo a quedarse sin jugar, ya le pasó a Cristiano la temporada pasada que por atreverse a criticarle y a pesar de ser la estrella del Madrid vio algún partido desde el banquillo, ayer le sucedió lo mismo a Casillas, el capitán del equipo, que en el día de la presentación del equipo no estuvo defendiendo la portería blanca tal vez por haberse atrevido a intentar hacer las paces con sus colegas del Barça y de la selección española. Nadie puede desviarse del camino que marca el dedo mágico aunque su magia no le sirva para ganar sobre el césped al Barcelona.
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