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Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Ballenas de colores

Antes de embelesarnos con entidades de poco fuste, conviene abrir las entendederas y estímulos al desparpajo del buen juicio
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 19 de mayo de 2017, 00:05 h (CET)
Al menor descuido, con esa CANDIDEZ fraguada a base de frustraciones, desprecios, ignorancia, dejadez, sueños, deseos y también vitalismos espontáneos, credulidad al fin; seguimos cayendo en las tragaderas de los monstruos humanos, siempre aderezados con facetas novedosas. Sus desmanes son denigrantes, por sua maquinaciones y sobre todo, por las secuelas originadas en las personas con señales de poca consistencia, en fases de debilidad por algún motivo; aunque tampoco renuncian al abuso sobre cualquiera que se ponga a su alcance, desprevenidos, confiados o descentrados.

El morbo de la transgresión compite de manera ventajosa con las actividades toleradas, por estupendas que estas sean. El afán por saltarse las normas resulta de una fascinación especial; incide sobre todo en las edades impulsivas de la gente joven, menos predispuesta también al respeto por las regulaciones y con menos bagaje defensivo de sus mentalidades situadas en plena efervescencia formativa. Los PROVOCADORES saben bien esos detalles, se lanzan sin escrúpulos sobre los sujetos expuestos; dejando sus motivaciones o beneficios disimulados entre los montajes. Los avispados promotores medran por los entresijos de los descuidos sociales y descubrimos sus actividades cuando ya están en funcionamiento.

En diversos paises se han descubierto casos de lesiones e incluso suicidios de jóvenes, con señales de ser inducidos por ambientes externos, a modo de respuesta a las secuencias del denominado juego de la BALLENA AZUL. Una serie de retos provocativos de doble vertiente. El reto en sí, es como un desplante, caprichoso y altanero; como para no responder a sus propuestas accesibles. La segunda parte es tétrica, porque ante el fracaso, sugiere la pertinencia del suicidio. El contacto a través de las comunicaciones emotivas de las redes, aunque irreflexivas, complementan los malos augurios. La presentación de las intervenciones, el mimetismo viciado y las debilidades de los participantes, generan los comportamientos preocupantes.

Por sorprendente que parezca ese seguimiento acérrimo de propuestas descabaladas, es frecente; surgen ejemplos en torno a las ideas más curiosas, protagonizadas con un coraje inusitado. Son cruciales sus primeros pasos, soslayan el conocimiento general, haciendo gala de su poder de captación. La guarida del OCULTISMO ejerce con una fuerza propia de descubridores, adoptan el morbo irrespetuoso frente al costumbrismo. El recién aparecido juego de la ballana rosa, nacido como réplica de la ballena azul, ya no es lo mismo, perdió su originalidad por la publicación de sus intenciones; aunque estas fueran buenas, su franqueza aminora el morbo y las posibilidades de suplantación.

No es posible la atribución a una estupidez generalizada como explicación de estos lances. Sin embargo, son imprescindibles unas condiciones previas, nefastas, incongruentes; para la proliferación de FENÓMENOS con estas trazas de tantas influencias perniciosas. Entre las numerosas redes sociales, destaca el número de personas que funcionan con la carencia de las conexiones más elementales, afectividad y acompañamiento real entre ellas. La confusión en cuanto a los valores formativos de las personas, ahoga los brotes de asideros existenciales. La dejadez y el conformismo, la credulidad necia y el hedonismo simplón, definen gran parte de las condiciones que anulan la personalidad, abocando así a los servilismos.

Iluminados los hubo desde la antigüedad; vaya usted a saber quienes lo fueron de verdad. En sí, pueden ser cualidades personales bien trabadas. El peligro surge y se acrecienta con su prepotencia, porque en primer lugar tratan de influir, perturban las inquietudes naturales o imponen comportamientos a los demás. De donde, una buena valoración estará basada en el grado de FORZAMIENTO introducido en sus elucubraciones, pruebas caprichosas, desinformación, datos capciosos, sugerencias ladinas, medias verdades o diversos canales coercitivos. La dificultad analítica en cuanto a las actitudes subyacentes, facilita la escasez de criterios bien razonados; razonamientos que son imprescindibles para el buen juicio.

La coyuntura actual es abrumadora. Y no sólo afecta a los jóvenes inexpertos o personas debilitadas. Las ramas de las engañifas, propuestas cínicas desde procedencias impensables, abusos agresivos de toda laya, corrupciones; son práctica corriente entre y contra los sujetos de cualquier edad. Decían del gran hermano, pero ya son muchos los HERMANOS, agrupados y pérfidos. ¡Y qué hermanos! Además de sorbernos el seso y las existencias que pudiéramos guardar, vigilan nuestras iniciativas particulares, cada día con mayor precisión; otra manera de acrecentar sus posibilidades controladoras. El hermano lobo queda insignificante, comparado con los ejemplares de dos patas y una obsesión.

Es la FRATERNIDAD piramidal, con unos hermanos ubicados en la cúspide, mientras el grueso de jóvenes y mayores, sin escapatoria, soportan las presiones desde la base. Bastará para comprobarlo con la atención a uno de esos sistemas desorientador y opresivo a un tiempo, el “neolenguaje”, que todo lo abarca; tan alejado del verdadero sentimiento y necesidades del ciudadano común. Progresos hacia ninguna parte, transparencias falseadas, mafiosos escudados en proclamas públicas, aristócratas del delito, libertades centradas en la falta de respeto; ilustran del patiburrillo en el que estamos inmersos. Es decir, la estructura piramidal basada en la fuerza sin atenuantes; en todo caso, favorecida por agravantes.

Como un enorme cetáceo deformante que pretende atraernos hacia desviaciones inseguras, vislumbro en ciertos sectores de las PSEUDOCIENCIAS, actitudes prepotentes fuera de lugar. Con todo el respeto a las creencias, deseos, opiniones e ignorancias, nada convendría aducir en su contra; si no fuera por la tendencia a ubicar dichas actitudes donde no les corresponde, dado que los hechos comprobados científicamente los ocupan por el momento. Vacunas, dietas extremosas, incluso tratamientos complejos, tergiversaciones informativas o empecinamientos injustificados, motivan posturas contrarias a los hechos comprobados. Allá ellos, insisto, si no pretendieran presentarlos con un valor del cual carecen.

Antes de embelesarnos con entidades de poco fuste, conviene abrir las entendederas y estímulos al desparpajo del buen juicio. Puestos en juegos a través de la red, propongo el de la BALLENA VERDE, abriendo un tanteador ilimitado a una triple aportación de los interesados. La difusión a conexión abierta de las mejores realidades detectadas en una salida por el campo, percepciones, sensaciones o descubrimientos. Lo mismo, entresacando de las lecturas recientes los renglones de mayor contenido. Y la tercera, indicadora de los sectores de sufrimiento apreciados en el entorno, con el apunte de posibles soluciones.

El OBJETIVO es nítido entre el colorido plural; orientado hacia el tan denostado bien común. Ya no debieran atraernos los juegos mal encarados, las tertulias centrífugas o explosivas, el alarde ocultista o las divagaciones intelectuales alejadas de las personas.
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