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Hostias para todos, creyentes o no
No sólo los curas dan hostias
Poco a poco Madrid vuelve a la normalidad agosteña, ya se puede circular por sus calles céntricas aunque ayer lunes las huestes católicas de los KiKos volvieron a cerrar la plaza de Cibeles, era el “lunes de resaca” después de cuatro días en los que miles de jóvenes de todo el mundo han acudido a la capital de España siguiendo, cual si un astro del rock se tratara, al que para ellos es el representante de Dios en la tierra aunque para algunos tan sólo sea el Presidente del Consejo de Administración de la empresa más antigua de la tierra, la Iglesia católica lleva más de dos mil años adaptándose al ritmo de los tiempos, cuando tocaba quemar herejes allí estaban sus inquisidores en primera fila, cuando fue el tiempo de tener barraganas y descendencia con las mismas allí estaban hasta los Papas y siempre acumulando tesoros y capital alrededor del Vaticano y cuando el absurdo celibato tiraba de su carne, ya se sabe que es débil, muchos de ellos tomaban para satisfacer sus desvaríos lo que más a mano tenían, los niños.
El Papa llegó a Madrid en una mezcla de Jefe de Estado y de máxima autoridad de los católicos para dar ánimos a esa juventud que, por lo que se ve cada día y los resultados de las encuestas, una vez pasados los fastos de estas jornadas de la juventud olvida los compromisos adquiridos durante las mismas y no pisa demasiados las iglesias ni los confesionarios. Con un derroche de medios extraordinario en el que no ha faltado la ayuda de entidades que pagamos entre todos, católicos o no, como las televisiones públicas, el Ejercito, la guardia urbana de Madrid y los empleados de la limpieza que en una sola noche tuvieron que recoger 50.000 kilos de desperdicios dejados en las calles madrileñas por los modosos jóvenes seguidores del Papa en un aguado y bendecido botellón.
Pero quizás los empleados públicos que más fervor han demostrado en la ayuda a la visita del Jefe de Estado del Vaticano han sido los “hombres de azul”, la brigada Antidisturbios de la Policía Nacional envidiosa, seguramente, de los asotanados sacerdotes que distribuían hostias a mogollón también ha querido compartir ese momento de dar hostias a mogollón y a fe que lo han hecho fuerte, bien y de manera contundente. Más de uno de los que legítimamente protestaba contra la visita de B-16 a Madrid todavía debe llevar las marcas de las hostias policiales en su cuerpo que no en su alma que es donde dejan marca las hostias consagradas.
He podido ver un video en el que se observa cómo un grupo de antidisturbios equivoca el camino y acude a la carrera donde no había signo alguno de alboroto del orden establecido, a su paso van dejando atrás y sin hacerles nada a todos los jovencitos que llevan colgada la acreditación de la visita papal hasta que llegan a la altura de una joven, casi una adolescente, que placidamente estaba en la puerta de un zaguán, la rodean y comienzan sin más y sin mediar palabra a aporrearla, de nada le sirvió a esta joven vestir un traje blanco, signo de la pureza, las porras y los empujones cayeron sobre ella de manea inmisericorde.
El otro día leía en algún sitio que ahora los policías suelen tener carrera universitaria como si este hecho fuera una garantía para su trato con los ciudadanos, no digo que no, seguro que algunos de estos hombrecillos de azul ha asentado sus posaderas en las aulas universitarias y ante la escasez de salidas laborales no ha tenido más remedio que meterse a “madero” para después, a las primeras de cambio, descargar toda su frustración sobre las espaldas de cualquier ciudadano protestón. A una pareja que silbaba al paso de los seguidores del Papa un policía les dijo “si sigues silbando te voy a dar dos hostias” y al pedirle los ciudadanos su número de placa la respuesta fue “me lo voy a sacar de la polla”, seguramente éste individuo, colmo de la educación y las buenas maneras, debe tener un doctorado “cum laudae” en civismo y educación, o bien estaba haciendo méritos para ganarse el cielo cuando deje de dar porrazos a indefensos ciudadanos.
Ahora la pelota está en el tejado del PSOE que comenzó diciendo que la policía había actuado correctamente y ahora, a petición de Rubalcaba y su equipo de campaña, habla de iniciar investigaciones sobre estos malos tratos a los ciudadanos. Al final, como siempre, todo quedará en agua de borrajas y a la más mínima ocasión que se presente estos guardias de la porra volverán a apalear ciudadanos, y es que las hostias, ya lo ven, no sólo se reparten en los actos religiosos
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