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Ganan a Gadafi
En Libia la OTAN no ha buscado llegar a un acuerdo con la debilitada dictadura que fue su tradicional aliada
Los aliados de la OTAN han capturado varios lugares estratégicos de la capital libia así como al ‘príncipe’ de Gadafi, su hijo Saif Al-Islam. Mientras Obama y Cameron afirman que ya se ha iniciado el desplome de Gadafi, él se mantiene desafiante y el gobierno nacional transitorio permanece en Bengazi esperando mejores condiciones para desplazarse a Trípoli.
La actual situación libia contrasta tanto con los dos países que la bordean (Túnez y Egipto donde sus dictaduras cayeron tras masivos levantamientos populares) como con los últimas dos repúblicas musulmanas que EEUU y sus aliados bombardearon hasta deponer a sus regímenes (Afganistán 2001 e Irak 2003).
A diferencia de los levantamientos masivos, espontáneos y relativamente pacíficos que tumbaron a los dictadores de Túnez y Egipto, en Libia (el país que está al medio de ambas naciones árabes del noreste africano) la OTAN no ha buscado llegar a un acuerdo con la debilitada dictadura que fue su tradicional aliada, sino que ha sido la fuerza motriz que ha armado y financiado al levantamiento, y Gadafi ha sido capaz de mantener apoyo en varios sectores populares y militares.
A diferencia de Kabul y Bagdad donde los EEUU y sus aliados derrocaron a sus gobiernos mediante tropas de ocupación que las siguen controlando, en Libia la OTAN se ha cuidado de no aparecer como un ‘ocupante’ o de haber destinado tropas suyas. Su estrategia se basa en dominar los aires desde donde han bombardeado a los gadafistas (incluso tratando de producir un magnicidio) y en enviar armas, dinero y entrenadores para desarrollar una fuerza armada local que puedan utilizar como su peón.
Un día antes del rápido avance del domingo 21 Stratfor, la principal agencia de análisis políticos y militares de EEUU, veía muy difícil una rápida caída del régimen debido a que las tropas ‘rebeldes’ que avanzaban sobre Trípoli son pocas, muy inexpertas, están desconectadas del eje del territorio que controlan al oriente del país y carecen del entrenamiento para librar una prolongada lucha casa por casa en la capital contra los gadafistas.
Las tropas de Gadafi están bien armadas y entrenadas y su resistencia en Trípoli puede transformarla en un infierno, tal como alertó Gadafi en una de sus últimas alocuciones radiales.
Una carta importante que deben estar jugando los aliados es a la de querer provocar un sublevamiento civil anti-Gadafi en la capital. Esto último dividiría a la resistencia del gobierno creando deserciones y provocando el colapso del régimen.
De allí que ahora el eje de las potencias occidentales no sea tanto el de derrotar a Gadafi con bombardeos militares sino mediante bombardeos de noticias que tiendan a desmoralizar a sus seguidores y a producir un levantamiento espontáneo en la capital.
Mientras tanto los ex ministros de Gadafi que lideran el gobierno paralelo en Bengazi piden a los insurgentes en Trípoli que no se ‘venguen’ para evitar que éstos les desborden y les pidan rendir cuentas a ellos por su anterior extensa participación en el régimen.
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