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Pisos en oferta veraniega
Los vaivenes económicos del Gobierno
El pasado viernes José Luís Rodriguez Zapatero y los miembros de su Gobierno dejaron la placidez de sus estancias estivales para acudir a Moncloa donde iba a tener lugar un Consejo de Ministros en el que tomar medidas para intentar paliar la grave crisis económica que nos está acabando de dejar los bolsillos y las carteras más escurridos que nunca. La crisis, que Zapatero no acertó a ver llegar en su día, es tan grave este Agosto, que aunque tarde ha comenzado a ser caluroso, que algunos ministros, como la titular de Sanidad, se han visto obligados a pasar sus días de asueto en residencias destinadas a los funcionarios y en las que hay que tener suerte en el correspondiente sorteo de plazas para poder vacacionar con la familia, Leire Pajín ha tenido suerte este año crítico y ha podido veranear con su madre en Menorca por un módico alquiler que, naturalmente, supongo habrá pagado como todo hijo de vecino, es una mujer con suerte.
Todos estamos en crisis y los que no podemos veranear nos quedamos en casa teniendo a mano un abanico y un botijo con agua fresca mezclada con unas gotitas de anís, el mismo veraneo que en la posguerra tenían nuestros padres, para algunos ha vuelto la austeridad en las vacaciones. Pero realmente quienes están inmersos en una gran crisis son los banqueros, los Botin, Rato y compañía este verano, a pesar de sus vacaciones en yates y lugares con piscina y club de golf, es el deporte rey en el mundo de la banca, las están pasando canutas después de un años en los que han ido amasando verdaderos fortunones con el negocio del ladrillo. Explotó la burbuja inmobiliaria y las entidades bancarias vieron reconvertido su negocio en una oficina de venta de pisos, sus cuentas de resultados bajaron aunque los sueldos de los altos directivos bancarios siguieran en ascenso y en el balance anual se encontraron con un alto número de pisos que tienen que vender lo más pronto posible para poder seguir escanciándose los suculentos emolumentos que cada mes refleja su nómina.
Pero al negocio bancario siempre le queda la esperanza de acudir a “papá Estado”, hace unos meses con los impuestos de los españolitos de a pie se salvó del crac a más de una entidad bancaria que, como la que resultó de la fusión de Caja Madrid y Bancaja, lo primero que hizo fue poner un sueldo de diez millones de euros anuales a sus principales directivos, uno de ellos, Rodrigo Rato, venía de haber sido entre otras cosas Vicepresidente del Gobierno con Aznar y otro, José Luís Olivas, fue el President puente de la Generalitat valenciana entre Zaplana y Camps, ambos han encontrado en el mundo de la banca una mina de oro para seguir mirando por encima del hombro al resto de la ciudadanía. Ahora los dirigentes bancarios se amparan de nuevo en la sombra de “papá Estado” que, en un intento desesperado, de hacerles un favor ha aprobado la rebaja de un 4 % en el IVA de las viviendas para ver si este mercado se reactiva aunque en realidad más que una ayuda al comprador se trata de un auxilio a la banca para ver si de esta manera consigue materializar en dinero efectivo todos los pisos que están en su poder.
No veo grandes colas, la verdad es que ni grandes ni pequeñas, ante las agencias inmobiliarias, a los ciudadanos esta medida de los últimos coletazos del Gobierno Zapatero nos la trae floja, y perdonen la expresión, los únicos que se frotan las manos son los especuladores que si compran pisos antes de Diciembre se ahorraran un 4 %, que no es una bicoca pero toda piedra hace pared. Hace un año el Gobierno subía un punto el IVA de los pisos, ahora lo baja cuatro puntos, la política económica del Gobierno perdió el norte hace tiempo y ahora en su cuaderno de bitácora la única anotación que existe es la de salvar a los poderosos, hagámoslos más ricos todavía si ello es posible porque algún día nos lo agradecerán y cuando en Noviembre dejemos el Gobierno en manos de otros incapaces nos lo agradecerán con alguna sinecura en forma de sillón en algún Consejo de Administración. Pero ¿y el pueblo? el pueblo que siga tirando del carro y que se limite a votar cada cierto tiempo y encima nos agradezca que rebajemos el precio de la vivienda un 4 % cuando muchos no tienen ni para comer ni para pagar el alquiler, mucho menos para comprar un piso aunque sea con un 4 % menos de IVA.
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