Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

Náuseas

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
viernes, 11 de marzo de 2005, 22:38 h (CET)
“¡Ya es casi mediodía y tengo la comida sin preparar!” María lleva en pie arreglando su casa desde las 6 de la mañana, está cansadísima, pero corre a preparar el almuerzo para Juan. “Llegará a las dos, como siempre. Debo tener la mesa puesta, la comida lista y estar presentable”. Sin embargo, Juan se presenta en casa malhumorado y frustrado hacia las dos y media. Temblándole las manos, María se apresta a saludarle y servirle las lentejas que ha estado preparando. “Espero que todo vaya bien y no se enfade”, piensa ella. Pero, debido al retraso de él, las lentejas se han enfriado. Comienzan los insultos. Juan lanza el plato de comida a la cabeza de María. Ella piensa: “Otra vez lo he hecho mal. Ahora me va a castigar”. Y comienza la paliza. Juan golpea salvajamente a su pareja. Así, día tras día, mes tras mes, año tras año. Y son ya muchos años...

Pues el impresentable Presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña, más conocida por Corruptaluña, dice sentirse como María. ¡Hay que tener poca catadura moral!. Leí sus declaraciones y, como mujer y como persona, me ofendieron profundamente y me asquearon hasta la náusea sus exabruptos. ¡Otro machista restando importancia a los malos tratos! Ya Simancas, el de la Playstation rota, había declarado hacía tiempo que se sentía “como una mujer violada a la que le han robado el bolso”. En ese momento, las Asociaciones de Mujeres protestaron tímidamente.

Ahora las Asociaciones que dicen defender a las mujeres o bien se han quedado mudas o han tenido el poco decoro de salir en defensa del bocazas. Y una se plantea el por qué. ¿Pero no dicen que son feministas? ¿No dicen defender a la mujer? A ver si va a resultar que lo que ellas defienden es su ideología de izquierdas...

El feminismo, como el pacifismo o el ecologismo, se ha convertido en parte del movimiento antiliberal. Son feministas esas mujeres que se dedican a denunciar las desigualdades de las mujeres en los países occidentales (o sea, libres y democráticos) mientras callan o miran hacia otro lado cuando las sometidas son mujeres de países tan “ejemplares” como Marruecos, la India, Arabia Saudí, Pakistán, Omán, Qatar o Palestina (sí, sí, Palestina). En la India cada 12 horas una mujer es rociada con gasolina por su marido por el mero hecho de que al señor no le ha gustado la dote que la familia de ella ha aportado para la ceremonia nupcial. En Arabia Saudí las mujeres son asesinadas por el mero hecho de ir a una peluquería. Y, salvo a Pilar Rahola –notable excepción dentro de la izquierda-, no leerá Usted a ninguna de esas feministas progres de salón, peluquería y pieles denunciar estas aberraciones contrarias a la democracia.

Es lo de siempre: la izquierda se apropia de una bandera y la subvierte para acabar retorciéndola para sus fines antiliberales.

En España en 1931 se abrió, por primera vez, la posibilidad de la igualdad de mujeres y hombres ante la Ley. El Gobierno provisional, en un decreto de 8 de mayo de 1931, concedió el voto a todos los hombres mayores de veintitrés años y declaró que las mujeres y los curas podían ser elegidos para ser diputados. En las elecciones celebradas en junio de aquel año fueron elegidas dos mujeres diputadas, Clara Campoamor (Partido Radical) y Victoria Kent (Izquierda Republicana).

A finales de aquel mismo año Margarita Nelken (Partido Socialista), tomó posesión de su escaño.

La izquierda se opuso al voto femenino, alegando que ésta aún estaba muy sometida a la influencia de la Iglesia y que temían que mayoritariamente sus sufragios fueran para la derecha. Ya ven, la izquierda siempre pensando en el bien de los ciudadanos (entendiendo por ciudadanía a la izquierda con exclusión de la derecha, claro).

Los radical-socialistas llegaron incluso a presentar una enmienda el 1 de septiembre de 1931 para restringir los derechos electorales exclusivamente a los hombres. Victoria Kent fue la mayor opositora al derecho de voto femenino. Clara Campoamor, mujer ejemplar donde las haya, diputada por el Partido Radical; partido «republicano, liberal, laico y democrático» en palabras de ella, su mayor defensora.

En el debate parlamentario del día 1 de octubre de 1931, Victoria Kent propuso que se aplazara la concesión del voto a la mujer; era una cuestión de “oportunidad para la República”.

Finalmente, y, en medio de un gran escándalo, se aprobó, con el voto en contra de Indalecio Prieto, el derecho de sufragio femenino. Cuando en 1933 la derecha ganó las elecciones, se culpabilizó desde la izquierda a las mujeres del desaguisado electoral.

Pues bien, pasados los años, la izquierda se ha apropiado de la bandera del feminismo. Y, como ha sucedido con el ecologismo (que surgió en los años 60 en USA y que ahora no es más que otro disfraz de los marxistas), el feminismo ha quedado reducido al sectarismo más absoluto. Sólo se dedican las feministas a denunciar el liberalismo, el capitalismo, a Occidente… y el PSOE a imponer “cuotas” vía discriminación positiva. Discriminación.

Vamos, que Usted, señora, no está dónde está por mérito propio ni por sus capacidades, sino por razón de su sexo y de las cuotas. Las malditas cuotas machistas disfrazadas con talante de “avance progresista”.

Igual de falaz y machista que eso de crear “Direcciones Generales de la Mujer” (¿Para cuándo la de el hombre?).

Y en este caso, quién ha rebuznado es el señor Maragall. De izquierdas. Así que las feministas (con la honrosa excepción de la señora Fernández de la Vega), a callar. ¿Se imaginan, como acertadamente denunciaba Ana Botella, que estas declaraciones las hubiera hecho un alto cargo del PP?. Estarían durante meses pidiendo la dimisión del machista en cuestión. Las Asociaciones feministas se levantarían en pie de guerra. Se presentarían mociones en todos los ámbitos institucionales.

Pero, una vez más, no ha sido la derecha. Ha sido la izquierda. Y a la izquierda hay que consentirle todo. Es el feminismo progre. Vergüenza debería darle a ellas. A mí me producen náuseas.

Noticias relacionadas

El histrionismo de P. Sánchez, muestra de la peor demagogia

“Enséñale a ignorar los gritos de las multitudes que solo reclaman derechos sin pagar el costo de sus obligaciones” Abraham Lincoln

Usar la libertad y la razón para ser personas

Cuidado con las ideas que tratan de imponernos

Gobierno y la campana Montserrat

Dolors fue la campana salvadora

Rufián situacionista

La política institucional ofrece diariamente los más chuscos espectáculos

Planck y el cálculo

Max Planck revolucionó la Física de su tiempo y es un modelo de integridad moral
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris