|
En lugar de multas tanques
Cambia coche oficial por un tanque
Una de las fotos más impactantes de lo que llevamos de verano ha sido la Arturas Zuokas, alcalde de Vilnus la capital de Lituania, a bordo de un tanque de guerra aplastando un lujoso Mercedes aparcado de manera ilegal en el carril bici de la ciudad que dirige. Hasta ahora eran los guardias municipales los encargados de sancionar, libreta en mano, las infracciones de tráfico, pero, seguramente, en Vilnus pasa como en tantas capitales españolas y la mayoría de las multas van a parar a las papeleras y más si el sancionado viaja a bordo de un vehículo de lujo.
Las ciudades están plagadas de zonas en las que para poder aparcar el coche hay que pagar, cada pocos metros hay una maquina que vorazmente va contando los minutos para que los conductores calmen su afán recaudatorio introduciendo euros en ella a cambio de un ticket que les promete salvaguarda durante el tiempo en que el automóvil esté estacionado en la zona. Según los munícipes es una manera más para regular el tráfico en las grandes ciudades pero la verdad es que con el invento de las zonas coloreadas en azul o verde los ayuntamientos han descubierto una nueva forma recaudatoria con la que hacer caja diariamente escurriendo todavía más los bolsillos del personal.
En Vilnus, a pesar de la distancia, en política suceden cosas que tienen un cierto paralelismo con algunas de las que ocurren en España. Su alcalde fue imputado en el 2007 por corrupción pero en las últimas elecciones fue reelegido por mayoría, el hombre es el único animal que tropieza dos y más veces en la misma piedra y para muestra basta fijar la vista en Valencia donde una mayoría de su población en las elecciones del pasado Mayo votó no a un imputado, como el hasta hace unos días su President, sino a varios. El lema del PP podría pasar a ser “ponga un imputado en su lista y seguro que gana”. Se los están pensando.
Ante este paralelismo entre las cálidas tierras del País Valencià y las gélidas de Lituania no sería extraño ver un día a Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, cambiar su eterno traje rojo por el uniforme de la División Acorazada Brunete para pilotar un tanque limpiando el carril bici de la ciudad de todos los vehículos que diariamente lo utilizan como simple lugar de estacionamiento. Sería todo un espectáculo con el que podría quitar el titulo de “dama de hierro” a la inglesa Thatcher.
Pero mucho me temo que me quedaré con las ganas de ver a Rita con los galones de capitana de la tropa de la gaviota arreglando los desaguisados del tráfico al frente de un tanque. Ella en lugar de defender a los ciclistas como ha hecho su colega lituano ha optado por dar barra libre de aparcamiento en el carril bici e incluso sus guardias se han dedicado a requisar las bicicletas que sus dueños por temor al robo encadenaban a las farolas públicas. Lo primero es el coche y para algunos políticos, Rita entre ellos, las bicicletas molestan en la ciudad, que se las lleven al campo.
A partir de ahora en Vilnus los conductores se lo pensaran un poco antes de invadir el carril bici, aquí muchos conductores y políticos seguirán mirando ese trozo de calzada pintado de verde como una agresión a sus derechos de poder aparcar donde les venga en gana. Las multas seguirán yendo a parar a las papeleras y los tanques continuarán en los cuarteles que es su sitio aunque en Valencia un militar loco y golpista como Milans del Bosch ya los sacó un 23-F de paseo y no precisamente para regular los aparcamientos.
|