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Tags: Opinión · Momento de reflexión · Octavi Pereña
Reconstruyendo el matrimonio


Por mal que se encuentre el matrimonio, si se desea, existe la posibilidad de salvarlo


Octavi Pereña Octavi Pereña
martes, 2 de agosto de 2011, 11:27
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¿Hace agua el matrimonio del lector? Tal vez en este momento intenta mejorar la situación y, cuanto más se esfuerza en conseguirlo, empeora aún más, La situación conyugal se ha hecho tan inestable que piensa tomar el portante y llevarse consigo todas las pertenencias valiosas antes de comparecer ante el juez.

Antes de tomar una decisión irreversible vale la pena sentarse y reflexionar sobre si existe la posibilidad de reconstruir el matrimonio que prácticamente está roto. Momentáneamente la pareja convive bajo el mismo techo, pero duermen separados. Alguna ilustraciones visualizan esta situación durmiendo una pareja en el mismo lecho partido por el medio.

Todos hemos tenido problemas en el matrimonio. La condición de pecadores hace que las relaciones interpersonales no sean como tendrían que ser. Los vínculos conyugales no son la excepción de la regla. Ello no quiere decir que las situaciones difíciles forzosamente tengan que conducir a la ruptura. El problema empieza a agravarse cuando las cosas pequeñas se dejan hacer grandes. Si no se está atento, la dificultad se convierte en traumática. Instintivamente uno de los cónyuges quiere imponer su punto de vista en algún tema.

El otro lo rechaza. Comienza una acalorada discusión que va subiendo de tono. El problema no se resuelve, con el agravante que queda un resentimiento mutuo. Al siguiente día se produce otra diferencia que igualmente acaba con los sentimientos heridos. Así como pasan los días se almacenan nuevos agravios y se enrarece el ambiente familiar.

A penas se da un intercambio de palabras. Cada uno por su lado. Si no existía, una tercera persona entra en escena y la rotura se hace pública. Todo empezó con una discusión que no se cerró bien.
Dadas las actuales condiciones en que se encuentra el ser humano “el matrimonio”, dice Leon Tolstoi “es una barca que transporta a dos personas por un mar tempestuoso, si una de las dos hace un movimiento brusco la barca se hunde”.

Los movimientos bruscos que hacen zozobrar la barca no son el producto del azar. Son el resultado de no haber sabido cerrar bien las pequeñas diferencias que se presentan y que se podrían haber encauzado bien en el momento de presentarse. A pesar de que se haya podido llegar a niveles insoportables y se presentan señales claras de ruptura inminente, todavía se está a tiempo de evitar que se produzca el movimiento brusco que haga zozobrar la barca.

Crisóstomo, conocido cristiano de la antigüedad, escribió: “Los cónyuges vayan los dos a la iglesia y después dialoguen juntos sobre el sermón”. La epidemia de hundimientos matrimoniales que hoy padecemos tiene una sola causa: Dios. Los novios que desean casarse, aunque quieran hacerlo por la iglesia no es una evidencia de que sean verdaderos cristianos, carecen de la Roca sólida sobre la que construir su vida matrimonial. Es muy significativo que Crisóstomo diga que los cónyuges dialoguen sobre el sermón dominical.

Esto quiere decir que considera que los esposos sólo podrán atravesar el mar tempestuosos sin hacer movimientos bruscos que hagan que se hunda la barca del matrimonio si reflexionan con atención en el corazón del Evangelio que es la persona de nuestro Señor Jesucristo, la Roca eterna que impedirá edificar el matrimonio sobre la inestabilidad de la arena.

Dialogar juntos sobre el sermón dominical implica no solamente meditar sobre la homilía escuchada, sino sentarse juntos en la quietud del hogar ante la Biblia abierta para comentar el texto leído y sacándole una aplicación para sus vidas, confesando al Señor Jesús su condición de pecadores, especificando si ello es preciso, pecados concretos cometidos. De esta reunión de tres los cónyuges salen fortalecidos y capacitados para no hacer el movimiento brusco que hunde la barca matrimonial.

¿Hace agua el matrimonio del lector? ¿Está verdaderamente preocupado por las situación por la que está pasando? La fe en Cristo lo capacitará a no almacenar los agravios recibidos que le llevarán a hacer el movimiento brusco que producirá el hundimiento de su matrimonio.

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