|
¿Qué se ve al mirar al cielo?
¿Quién creó el universo? ¿El Big Bang, el Diseñador anónimo, Dios el Padre de nuestro Señor Jesucristo?
En la pantalla que preside el escenario de Caixa Forum Lleida, aparece esta frase: ”Por qué miras al cielo?” Es una pregunta que debían responder los asistentes a la segunda conferencia del ciclo sobre Astronomía que la Fundació la Caixa en colaboración con la Societat Astronòmica de Lleida, que se impartió el 25 de mayo de 2011. La pregunta: ”Por qué miras al cielo?” sirve para que el observador reflexione en lo que ve.
Meditar en el cielo estelar debe hacerse sin prejuicios. El señor Enric Herrero que pronunció la conferencia : “Introducción a la astrofísica: estrellas y galaxias”, a pesar que cree en el Big Bang y en la evolución del universo, afirma que su expansión a más velocidad cuando lo lógico es que se relantice, es un misterio. La exposición que el señor Herrero hizo acompañada de fotografías que sorprenden al observador profano por la magnitud del universo del que la Tierra es sólo una grano de arena, verdaderamente debería activar nuestras neuronas.
La pregunta ”¿Por qué miras al cielo?” puede tener tres respuestas, La primera la dan los ateos que dicen que el espacio sideral, la maravilla que nos permiten vislumbrar con más nitidez los sofisticados telescopios terrestres y las sondas espaciales que se adentran en sus profundidades que nos envían fotografías de lo que exploran, es el fruto de la gran Explosión, el Big Bang, acaecido hace millones de años.
La segunda respuesta que se da a la pregunta ¿”Por que miras al cielo?” lleva a algunos observadores a la conclusión que la magnitud y perfecto funcionamiento que se contempla del cielo estelado no puede ser obra del azar ni de una gran Explosión ocurrida en la oscuridad de los tiempos. Es la obra de un Diseñador muy inteligente y súper poderoso. La lógica les dice que detrás del universo tiene que haber una mente que lo haya diseñado y creado. Esta teoría que es fruto del raciocinio no explica las características del Diseñador.
La tercera respuesta que se da a la pregunta: ”¿Por qué miras al cielo?” viene de la fe que declara que el Diseñador no es un personaje anónimo, un dios desconocido, sino que es el Padre de nuestro Señor Jesucristo que por la fe en Jesús se le puede llamar Padre con pleno convencimiento. Esta declaración pone en evidencia que este Dios todopoderoso no es un personaje lejano, de semblante iracundo que infunde miedo y que como Shalom Auslander dice que “existe para fastidiar”, sino alguien cercano y accesible como un padre biológico, guardando las distancias, lo es para su hijo.
Dice la Biblia: “Bueno es el Señor para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras” (Salmo 145:9). El ser humano como obra de Dios que es también es el objeto de manera especial de la misericordia divina. En un mundo en el que el amor casi brilla por su ausencia y en el que impera el egoísmo, que cada cual va a lo suyo, saberse amado por Dios es un bálsamo para el alma atribulada por los conflictos diarios.
El salmista añade: “Alabad al que hizo los cielos con entendimiento”. El poeta vincula la inteligencia creadora de Dios con la misericordia del Creador: “Porque para siempre es su misericordia” (Salmo 136:5).Debido al pecado que separa al hombre de Dios y al hombre del hombre, es casi imposible recibir socorro de otra persona. El Dios eterno muestra compasión y misericordia al hombre, a su máximo nivel. ¡Qué importante y valioso es sentirse acogido entre los brazos poderosos del Dios creador, en los trastornos que acompañan la existencia en este mundo!
El salmista se siente desvalido. Mira a su alrededor y se fija en las montañas. Esta visión lo transporta al Creador, y dice. “Alzaré mis ojos a las montañas, ¿de dónde me vendrá el socorro? Mi socorro viene del Señor que hizo los cielos y la tierra” (Salmo121:1,2). Buscamos solucionar los problemas personales y sociales en los hombres. Nos apoyamos en los políticos para que resuelvan nuestros asuntos. Los hombres en los que nos apoyamos tienen pies de barro que no pueden sostener el peso que se pone sobre sus hombros. El salmista no cae en este error nuestro. “Mi socorro viene del Señor que hizo los cielos y la tierra”, nos dice para enseñanza nuestra.
Se desconoce qué es la fidelidad. La palabra dada no tiene ningún valor. Los juramentos se rompen a conveniencia y, ¡la conveniencia cambia con tanta rapidez! La creación descubre la fidelidad de Dios: “De generación en generación es tu fidelidad, tú afirmaste la tierra y subsiste” (Salmo 119:90). La lealtad y la exactitud del cumplimiento de las promesas no se encuentra entre los hombres. El salmista la encuentra en el Señor que hizo el cielo y la tierra y que es leal conservándolo.
Con admiración el verdadero creyente se une al salmista y exclama: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, y la luna y las estrellas que tú formaste digo: qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites? (Salmo 8:3,4). Dejo al lector con la admiración que el salmista siente al contemplar el poder creador de Dios cuando mira al cielo y la buena voluntad del Creador hacia el gusano que es el hombre.
Octavi Pereña i Cortina
|