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Tags: Opinión · Artículo de opinión · Ángel Ruiz Cediel
De Monstruos y monstruitos


“La derecha mediática despolitiza los asesinatos de Oslo”. Mario López, Diario Siglo XXI


Ángel Ruiz Cediel Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
miércoles, 27 de julio de 2011, 08:57
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“Ya sé que es un monstruo, pero es que es nuestro monstruo”, decía de Sadam Hussein, liberándolo así de las responsabilidades de sus muchos genocidios, el nefando Bush padre, hijo y espíritu podrido del sistema norteamericano de controlar el mundo por medio del horror, el pánico y algún que otro carnicero como éste... o muchos como éste. Cada poderoso, en este orden que corre por tan torcidas vías como las que transitamos sin frenos, tiene sus monstruitos y crea los monstruos de los demás, y, si aquél no tiene filias y fobias, se le inventan y listo.

El tipo ése que se ha cargado a casi un centenar de jóvenes en Noruega parece ser que para los de la derecha mediática, según Mario López, era un loco, y para otros, los de la izquierda dogmática de la 1-6-4-SER-Público (supongo), un fanático cristiano, un ultraderechista nazi o un antiislámico recalcitrante. No nos hemos adentrado mucho más en la personalidad de este monstruo todavía, pero así, a vuelapluma, también se le podría acusar de ser un aberrante heterosexual, un psicópata consumidor, un peligrosísimo masón o de haber hecho empresariales con buenas notas, cualquiera de cuyas cosas no pueden sino volverle tarumba al más pintado, forzándole a meditar cómo perpetrar matanzas entre los jóvenes socialdemócratas y, en una ventolera de radicalismo criminal, darles matarile a destajo. Aunque al menos se ha de reconocer que en eso era bueno este monstruo, pues ya hay que ser eficaz matando para que un tipo solo pueda asesinar a tal cantidad de víctimas en desbandada, ya que, digo yo, al sonar el primer disparo, quien más y quien menos de los jóvenes que eran el objetivo, apretarían a correr en direcciones distintas. ¡Y mira que se corre a esas edades!

Lo que queda claro para unos, en fin, es que Breivik es un loco a secas, entretanto para los otros, los de las izquierdas, lo que es en verdad es de derechas, y se quedan tan ricamente con su estupidez, como siempre. Así deberían ser todos los juicios, claro está, y, lo que es más grave, así suelen ser. Cuestión de cuotas, que es por lo que juzgan los jueces, si es que no por lo que les dice el gobierno y eso, que ellos son unos mandados y si tienen que condenar, condenan (incluso a inocentes), y si que liberar, liberan, ¡faltaría más! Algo así como lo que le ha sucedido a ese ciudadano marroquí que fue encarcelado por violación y que ha muerto en la prisión de Teruel tras cinco meses de huelga de hambre por reclamar su inocencia, dejando cubiertos de gloria a esos jueces y fiscales que desestimaron las pruebas de ADN que acreditaban que el semen encontrado en la chaqueta que usaba la nena el día de autos no era del reo, quienes prefieren creer que la chaqueta no era suya y que hizo hasta la muerte la huelga de hambre en la que reclamaba su inocencia sólo por joder, aunque fuera a sí mismo.

Así es como funciona el mundo, en fin: cada cual ordeñando la realidad de modo que dé la leche que le interesa. Rubalcaba, como es correspondiente a su siniestra naturaleza, ha visto en los actos del criminal de Noruega una ocasión que pintiparada para hacer guiños tales a sus huestes de incondicionales que el monstruo de Breivik sea algo así el PP camuflado que daba matarile a los inocentones sociatas. "¡La culpa es de la derecha!"..., o así. Algo muy coherente y conforme a la personalidad desquiciada de este lúgubre hombre que, además de tener ahora -¡oh, milagro portentosísimo!- los remedios a los problemas de España que jamás aplicó durante su estadía y disfrute (manipulando) en los muchos gobiernos en los que ha estado ocupando los más altos cargos, tiene también sus monstruitos, y, aunque no liberó por motivos humanos a este ciudadano marroquí que he mencionado antes, sí que tuvo redaños humanitarios para liberar, ¡pobre!, al monstruito de De Juana-Chaos, o a ese otro monstruito al que se le había puesto malita la mamá, o a todos esos monstruitos que son todos los chicos de ETA que cada día salen de las cárceles libérrimos como los santos pájaros (total, sólo han asesinado a unos mil españoles, que puesto en plan noruego, representa unos dos o tres individuos nada más), esa organización de sus monstruitos a la que algunos de sus mandos avisan para que no les pille su pasma, o ésos otros monstruitos que, legalizados por sus jueces, ya están en sus ayuntamientos y sus diputaciones amedrentando sus víctimas, que son los que, san Lenin mediante, harán en breve un comunicado de paz magnífica de muchachos estupendos para elevar al trono del poder al señor de las mazmorras. Et in Arcadia ego...

Se podría decir, siendo imparcial, que el tal criminal noruego lo era porque ser un masón de tomo y lomo, pero quizás sea mucho decir. O que lo era, ya digo, por estudiar empresariales, que aprietan mucho en esa carrera, aunque tal vez sea demasiado decir también. O porque era rubio, que ya se sabe que a los rubios les faltan sustancias. O por ser un poco albino. O por ser alto. O por ser noruego. O por ver televisión-basura como basura rosa, Madrileños por el mundo, Supervivientes y tal, que son cosas que verdaderamente trastornan (¡y cómo!). O, aun, por ver programas de desinformación como Cuarto Milenio y tal, donde se pone el énfasis en visiones miserablemente retorcidas de la realidad que al más cuerdo le harían perseguir molinos por doquier y hasta quién sabe si le empujarían a considerar la opción de hacerse templario y tal. Se podrían decir muchas cosas, desde luego, pero pocas de ellas serían coherentes si no se tuvieran datos suficientes, a no ser, claro está, que quienes tratan de reducir a la mínima una criminalidad semejante, tienen poco cerebro y menos capacidad de discurrimiento, y que estarían mucho, pero mucho más guapos, calladitos. Ya se sabe que si la palabra es plata...

Ni el criminal en cuestión está loco, ni tiene nada que ver que sea antiislámico o cosa por el estilo, porque a quienes asesinó fue a compatriotas noruegos, no a árabes ni a inmigrantes, y seguro que si les pudo matar a éstos, pudo matar a los otros. El problema, según lo veo, está más y mejor centrado en que es la propia sociedad la que está creando esta clase de seres que han deshumanizado a sus semejantes hasta no ver siquiera mal el hecho de darles muerte como si estuvieran en un videojuego. ¿Acaso no se ha ninguneado el horror de la guerra, las atrocidades bélicas, la muerte violenta, la tortura y todo eso?... Las noticias nos lo sirven en bandeja cada día; la televisión, esos repugnantes programas donde arraciman el horror y el crimen para gozo de perturbados, nos lo ponen ante los ojos cada día; y, a quien no le es bastante con esto, tiene a su alcance series (¡joder, qué peste!), filmes y telefilmes, cine, cómics, videojuegos y todo un tropel de posibilidades donde convertir al más firme cerebro en una pasta informe y al mejor y más humano semejante en una cosa, en algo con lo que hacer puntería o en un aquél con lo que entretenerse con su sufrimiento y gozar como un monstruito. Es la televisión, el cine y esa mierda actual llamada cultura (la literatura murió para dejar paso a esa infame porquería que es la novela-negra y la novela-caca, etc.) la que fabrica locos a destajo, porque es ahí donde se enseña a matar por entretenimiento o porque sí, es ahí donde se enseña que el criminal es un héroe y es ahí donde se enseña que las peores excrecencias sociales son tipos cachondos y bien parecidos que molan un montón. La televisión, el cine y la industria del ocio, hoy, todo eso que han aglutinado bajo el falso epíteto de cultura, es una fábrica de monstruos a nivel global. Hay imbéciles que creen que todo esto es gratis y que no tiene ninguna consecuencia..., hasta que les toque a ellos o a sus hijos, que les tocará. Ya se sabe que el que a hierro mata...

Son, en fin, las derechas y las izquierdas, que son las que gobiernan, las que crearon a Breivik, las que le formaron, las que le pusieron el mandilón del delirio, las que le adiestraron como matón, las que le deshumanizaron y las que, junto a él, mataron a esos chicos en aquella isla noruega. Lo demás, es tirar balones fuera. Pero hacen mal, porque la factoría de creación de psicópatas sociópatas está funcionando a todo tren: la televisión, el cine, la mierda ésa de literatura actual, los videojuegos, etc., están cosechando ya sus criaturas, y de vez en cuando es natural que salgan a expandir en la realidad sus delirios virtuales. En EEUU, que llevan más tiempo en la cosa, tienen enormes cosechas de criminales que de tanto en tanto les montan una carnicería en cualquier lugar por los motivos más absurdos, y aquí, día a día, vamos progresando en lo mismo y cualquiera de estas tardes nos agarra la fiesta en su justo meollo. Por cierto, recuerdo a un imbécil que hoy tiene ya sus años pero que todavía anda por ahí en el mundillo de la política, que decía por allá cuando la transición que “prefiero morir en el metro de New York que vivir en Moscú.” Noragüena nomás, güey, estás por conseguirlo, aunque ya muchos lo lograron.

Entre las derechas y las izquierdas (aunque muy especialmente las izquierdas), que son los que han arrancado de cuajo a la población los valores morales, mataron a todos esos chicos de Noruega. Breivik sólo fue el instrumento para hacerlo, y ambas tienen muchos más preparados: cada día los crean en la factoría… cultural.

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